La crisis sanitaria y económica derivada de la pandemia de Covid-19 está pasando factura a la salud mental de los autónomos. Hasta tal punto que el número de profesionales dados de alta en el RETA que deciden buscar ayuda especializada a nivel psicológico ha crecido de forma importante en los últimos meses.
Fenómenos como la ansiedad, los episodios de estrés agudo, los problemas para conciliar el sueño o la sintomatología depresiva se han incrementado entre quienes trabajar por su propia cuenta. Si ser autónomo siempre es estresante, la situación se complica todavía más cuando hay circunstancias externas imposibles de controlar que pueden afectar de manera directa a la viabilidad del negocio.
La pandemia multiplica los trastornos psicológicos

Aunque todavía no hay datos oficiales a nivel general, en mayo del año pasado la OMS ya advirtió de que la situación actual iba a desembocar en un aumento y una agravación de los trastornos psicológicos. Animando a los Estados a tomar medidas para hacer un seguimiento de este tipo de problemas para darles el tratamiento adecuado.
Hasta el momento se han realizado análisis sobre los efectos de la pandemia a nivel psicológico sobre los profesionales que trabajan en el sector sanitario, que está claro que son los que peor lo están pasando. Pero los especialistas creen que la ansiedad, el pesimismo y la sintomatología depresiva pueden extenderse a toda la población, afectando especialmente a los autónomos.
La salud mental de los autónomos ya estaba afectada antes

Es cierto que estamos en una situación especialmente complicada y eso nos afecta a todos a nivel psicológico. Pero los profesionales de la salud mental señalan que en el caso de los autónomos los problemas psicológicos no se derivan únicamente de la pandemia. De hecho, los episodios de estrés y ansiedad aguda son más frecuentes entre quienes trabajan por su propia cuenta que entre el resto de la población.
El autónomo tiene que hacer frente a innumerables problemas y situaciones difíciles cada día. Este tipo de profesionales ya estaban sometidos a mucha presión antes de que comenzara la pandemia, con horarios laborales que se alargan mucho más de lo debido y una mayor desatención de su salud a nivel físico y psicológico.
El peso de la responsabilidad

Uno de los factores que más incide en el empeoramiento de la salud mental de los autónomos es que la responsabilidad que tienen sus hombros se les hace especialmente pesada. No son pocos los casos de autónomos que están al frente de un negocio que supone el sustento principal de su familia, incluso puede que tengan contratados a sus familiares. Para ellos, que su negocio vaya mal implica graves problemas a nivel económico.
Por otro lado, están los autónomos que tienen empleados contratados. Estos profesionales no solo lidian con la responsabilidad de tener que sacar adelante su negocio para sostener a su familia, sino que además saben que hay otras familias que dependen directamente de ellos, lo que añade todavía más presión a su situación.
Los autónomos acuden ahora más al psicólogo

Una buena muestra de que la crisis del coronavirus está afectando de forma directa a la salud mental de los autónomos es que, en el último año, se ha incrementado el número de trabajadores por cuenta propia que decide buscar ayuda especializada para tratar sus problemas de naturaleza psicológica.
La mayoría de ellos están llegando a un punto en el que ya no les resulta posible lidiar con la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en el futuro. Mientras que en marzo de 2020 la mayoría pensaban que el problema se solucionaría en unas pocas semanas y todo volvería a la normalidad en poco tiempo, un año después los autónomos no tienen muy claro ni cuándo ni cómo van a poder superar la situación actual.
Los trastornos más habituales

La situación actual afecta a las personas de manera muy diferente. Por ejemplo, en el caso de los autónomos que ejercen su profesión en el ámbito sanitario empieza a ser común ver trastornos de carácter postraumático por lo que han tenido que vivir en el último año. En el resto de sectores son más comunes otros problemas como la ansiedad, el estrés crónico o la depresión.
En algunos casos ese malestar a nivel psicológico se acaba transformando en comportamientos compulsivos e incluso agresivos en las situaciones más graves. Situaciones que acaban afectando tanto al propio autónomo como a su entorno más cercano, que tampoco sabe qué hacer ante lo que está ocurriendo.
La dificultad de manejar las emociones

Todos estos trastornos derivan realmente de una incapacidad para gestionar y manejar las emociones. Como decíamos antes, los autónomos sienten ahora más que nunca el peso de la responsabilidad que tienen. Y a ello hay que sumarle la incertidumbre sobre cuándo se solucionará el problema y el miedo a contagiar a los seres queridos.
Surge así la sensación de que la persona es incapaz de soportar más la situación. Es entonces cuando se hace necesario contar con la ayuda de un especialista en psicología, que aporte el autónomo herramientas para que este sea capaz de gestionar mejor la situación y controlar los episodios de estrés y ansiedad.
Algunas ideas para mejorar la salud mental de los autónomos

Incluso en el caso de aquellos autónomos que se encuentran más o menos bien a nivel psicológico y están pudiendo sobrellevar la situación, nunca viene mal aplicar una serie de consejos que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad. Para empezar, es conveniente establecer una buena rutina y llevar una vida lo más saludable posible.
Hay que alimentarse bien (algo que se está dejando de lado con la pandemia) y hacer algo de ejercicio. Esto permite al cuerpo funcionar mucho mejor, haciendo que la mente pueda pensar con más claridad. Por otro lado, dado que ahora planificar objetivos y estrategias a largo plazo se ha vuelto especialmente complicado, lo mejor es ir avanzando poco a poco planteándose pequeñas metas.
Además, es importante que el autónomo fortalezca ahora sus lazos sociales, tanto con gente de su entorno como con otros profesionales. Tiene que ser consciente de que, aunque lo esté pasando mal, no está solo, cuenta con su propia red de apoyo.





























































