Aunque la previsión meteorológica dice que Filomena y las bajas temperaturas ya han quedado atrás, una nueva borrasca parece que seguirá azotando la península esta semana. Las temperaturas bajo cero y la nieve darán paso ahora a lluvias torrenciales y fuertes rachas de viento, que unidos a unas ciudades que todavía no están «limpias» de nieve, ramas o basura, pueden generar nuevos problemas de diversa índole en toda la península. Lo que ya podemos ir revisando, es nuestro vehículo. El paso de Filomena ha podido causar algún tipo de daño – o varios – en nuestro coche. Es hora de revisarlo.
Carrocería

Vale, aunque a priori lo que más nos preocupa de la «salud» de nuestro coche está dentro, también nos cabrea mucho cualquier rasguño o raya nueva que aparece sobre su carrocería. Al margen de los daños que hayan podido causar las ramas de los árboles o algún otro elemento que haya podido caer en el coche durante la borrasca Filomena, la carrocería ha podido dañarse por la propia humedad de la nieve y el hielo encima de la pintura durante días o porque le hayamos tenido que echar sal en algún momento de la nevada – esta es muy corrosiva –. Si tu te has encargado de su limpieza tras la nevada, asegúrate de que no queda ninguna partícula por ningún lugar del coche. A continuación, seca toda la carrocería con un paño de microfibra, y si puedes aplícale un poco de cera o abrillantador para proteger la pintura.
Líquidos

Las temperaturas bajo cero que arrojó la borrasca Filomena también han podido causar problemas en los líquidos del coche, nos referimos al líquido refrigerante o al aceite del motor. Esto no es muy probable, y solo sucede si el coche ha estado expuesto durante un tiempo largo a temperaturas por debajo de -20º. De ser así, los líquidos podrían congelarse y podrían reventar alguna pieza del vehículo así que es conveniente que revises los depósitos antes de arrancar y veas que todo está bien y en su nivel correcto.
Neumáticos

Otro de los aspectos más sensibles de nuestro vehículo son los neumáticos. Estos, además, han estado en contacto directo con la nieve – cuando no enterrados – tras el paso de Filomena, así que es conveniente que los revisemos bien para ver que están limpios y que no están deformados. Incluso en algunos casos en conveniente que les quitemos un poco de presión, desinflándolos un poco para aumentar su agarre al conducir a baja velocidad. Pero ojo, no olvidemos volver a inflarlos después cuando la situación se normalice y para circular por carreteras una vez todo vuelva a la normalidad.
Cristales

Otro de los aspectos más delicados de nuestro vehículo y más cuando se exponen a temperaturas muy bajas son los cristales. Puede que Filomena haya dejado prácticamente sepultado tu coche bajo la nieve. También puede ser que te hayas encontrado el parabrisas congelado al ir a utilizarlo por la mañana. Las maniobras o trucos para descongelar el hielo pueden haber causado algún deterioro en los cristales. El agua caliente o incluso encender la calefacción del coche y que el calor y el frío friccionen de forma repentina puede rajar los cristales, así que asegúrate bien de que estos no se han roto, y si ha sido así contacta inmediatamente con un profesional.
Motor y frenos

Tras el paso de Filomena por la península, todos nos apresuramos en ir a comprobar el estado de nuestro vehículo. Además de lo más obvio, la carrocería, los cristales y los neumáticos, tenemos que comprobar que el motor o los frenos funcionan correctamente. Si el coche arranca, debemos comprobar también que los frenos no están dañados ni oxidados. Cualquier sonido raro que escuches al frenar, por leve que sea, o si notas diferencia en el pisado del pedal: que tengas que pisar más fuerte, o todo lo contrario, lleva el coche inmediatamente a un taller mecánico próximo pues los frenos podían haber sufrido algún daño.














