Bankinter ha puesto a Endesa en una posición que pocos analistas se atreven a respaldar: 39,80 euros por acción, un 15% por encima del consenso. La mejora, un 4,5% sobre el anterior objetivo de 38,10 euros, se apoya en tres argumentos que, según el banco, convierten a la utility en una de las opciones más atractivas del sector.
Tres argumentos de Bankinter para disparar la valoración de Endesa
En un informe firmado por Aránzazu Bueno, Bankinter enumera las razones. Primero, unas ratios de valoración que califica de “atractivas”, con un PER estimado para 2026 de 15,9 veces. Un múltiplo que, en su opinión, no refleja el potencial de mejora del negocio. Y segundo, una estructura financiera sólida: la deuda neta sobre ebitda se sitúa por debajo de dos veces, lo que otorga margen para crecer sin forzar el balance.
Pero el verdadero gancho para los inversores es la retribución al accionista. Endesa ofrece una rentabilidad por dividendo del 4,5% en 2026, con un crecimiento anual previsto del 4%. A esto se suma un ambicioso programa de recompra de acciones: en marzo de 2025 aprobó un plan de hasta 2.000 millones de euros a ejecutar por tramos.
Actualmente está en marcha el cuarto tramo, por 500 millones, que se extiende hasta finales de julio de 2026. La estrategia consiste en amortizar los títulos adquiridos (salvo los destinados a empleados) para incrementar el beneficio por acción. En la última junta general se aprobó eliminar 17 millones de acciones, dejando el capital en 1.041,7 millones de títulos.
Este mecanismo es especialmente potente en un entorno de tipos de interés a la baja, porque reduce la dilución y apuntala el retorno por título. No es casualidad que Endesa acumule una revalorización del 17% en 2026.
La combinación de un dividendo creciente, recompras agresivas y un balance saneado convierte a Endesa en un valor refugio dentro del sector eléctrico español.
Renovables y visibilidad, el otro pilar del optimismo
Además del dividendo y la recompra, Bankinter destaca la transformación del mix de generación. Las inversiones en energías limpias elevarán la producción libre de emisiones del 80% en 2025 al 90% previsto para 2027. No se trata solo de descarbonización: los contratos de venta a largo plazo (PPAs) y el crecimiento de las redes de distribución dotan a Endesa de una visibilidad de ingresos que otras eléctricas envidian. La analista Bueno subraya que “el modelo ha ganado en visibilidad, gracias al crecimiento en redes y a los contratos a largo plazo en generación y comercialización”.
Los resultados del primer trimestre de 2026 reforzaron esa percepción. Endesa sorprendió al alza y, aunque la dirección mantuvo sin cambios sus guías anuales, los analistas creen que está en buena posición para superarlas. Las previsiones oficiales apuntan a un ebitda de entre 5.800 y 6.100 millones (un incremento del 1 al 6%) y un beneficio por acción de 2.300 a 2.400 millones; cifras que podrían quedarse cortas si la inercia operativa se mantiene.

Más allá de las cifras: ¿está justificado el optimismo de Bankinter?
El precio objetivo de 39,80 euros supera por más de 5 euros la media del consenso (34,66 euros) y casi empata con el más optimista de CaixaBank (40,70 euros, fijado por Pedro Alves). Es decir, Bankinter se coloca en la parte alta de las apuestas. ¿Tiene sentido? En mi opinión, sí y no.
Sí, porque la transición hacia un modelo más regulado y predecible —redes y contratos a largo plazo— reduce la volatilidad de los ingresos, algo que el mercado suele premiar con múltiplos más altos. Además, la rentabilidad por dividendo del 4,5% es un imán en un contexto de bajada de tipos, donde los bonos ofrecen cada vez menos. La política de recompras añade un colchón adicional al precio de la acción.
Pero echo en falta una mayor ponderación del riesgo regulatorio. Las eléctricas españolas han sufrido intervenciones en los últimos años (recortes a la retribución de renovables, el impuesto a las energéticas, el tope al gas). Aunque el entorno parece más estable ahora, un nuevo cambio de ciclo político podría reactivar esas tensiones. Y Endesa, con una presencia significativa en el mercado liberalizado, no es inmune.
Otro punto débil: el optimismo sobre los resultados del primer trimestre podría ser fruto de factores estacionales. Las guías oficiales no se revisaron, y el beneficio por acción previsto tiene una banda que apenas crece (entre un -2% y un +2%). Si el segundo semestre no confirma la fortaleza, el target de 39,80 euros podría tambalearse.
En cualquier caso, coincido con Bankinter en que Endesa ha dado pasos acertados para hacerse más atractiva al inversor conservador. La combinación de dividendo, recompras y bajo endeudamiento la convierten en una de las utilities más completas del parqué español. Dicho esto, el recorrido adicional desde los niveles actuales —la acción ronda los 35 euros— no es descomunal, y dependerá de que se mantenga la calma regulatoria y de que las guías de otoño confirmen el buen tono.
De momento, el mercado parece confiar. Y el 4,5% de rentabilidad por dividendo sigue siendo un argumento difícil de rebatir.




