El juego del calamar es una de las series que ha cogido una enorme fama en la última semana. La serie de ficción, original de Netflix, ha cautivado a miles de usuarios debido a su trama rocambolesca, y está cerca de convertirse en la ficción de lengua no inglesa más vista de la plataforma de streaming, superando a éxitos rotundos y longevos como ‘La Casa de Papel’, sin ir más lejos.
Aún con todo, y pese a que la sádica serie de la plataforma ha estado en boca de todos en las redes, no se puede decir que haya gustado a todo el mundo. De hecho, los hay quienes también no han dudado en criticar ferozmente a esta ficción por sus crueles tramas y ‘juegos’, que es de lo que realmente trata. Pero, ¿cuáles son esos puntos negativos? Lo repasamos desde MERCA2.
El juego del calamar: una serie sádica y macabra de desafíos letales con el dinero como protagonista

La historia empieza así: cientos de jugadores con problemas económicos aceptan una extraña invitación para competir en juegos infantiles. A priori no habría nada que no se haya visto ya. Sin embargo, dentro les esperan un premio tentador… pero con desafíos letales. Tanto, que si llegan a perder, la derrota se castigará con la vida. Dicho así parece una serie macabra, pero la realidad es que lo es.
Hablamos de El juego del calamar, que ha despertado varias comparaciones, entre ellas las de Battle Royale o Los Juegos del Hambre. Pero hasta ahí, esta serie tiene identidad propia, aunque no sale del marco de lo estándar coreano, donde la gran mayoría de los protagonistas del cine de este país asiático son gente endeudada y del más bajo nivel. Por lo tanto, con ella podemos decir que está visto desde un prisma no muy lejano a la vida real, donde el protagonista absoluto es el dinero. También los wones, a los que se les referencia constantemente en cada episodio. Las decisiones y conversaciones que tienen lugar en el transcurso de la serie giran en torno al dinero.
Un show de sangre y violencia en el que El Juego del calamar pretende plasmar cómo es la sociedad

Sin trabajo y con un matrimonio fracasado, uno de los personajes de la aupada serie se apuesta en las carreras de caballos el dinero que roba a su madre. Cuando, en el andén del metro, un hombre le ofrece ganar una importante suma de dinero con un sencillo juego, acepta receloso. Al fin y al cabo, si pierde solo recibirá un leve castigo corporal, un bofetón. Al cabo de varios intentos, consigue el dinero y una invitación a unirse a un juego mayor en el que lograr una recompensa también mayor.
Sin saberlo, está entrando en una competición con 456 participantes, todos con grandes deudas sobre sus espaldas. El premio son 45.600 millones de wones, pero lo que ponen en juego son sus vidas. Este es uno de los frentes que podemos encontrar en la de Netflix, pero no es ni de cerca el más turbio. En esas, El Juego del calamar busca dejar una imagen de la sociedad que se basa en el poder adquisitivo. No es un solo un show de sangre y violencia, sino que pretende plasmar a través de esa violencia, cómo es la sociedad actual.
El juego del calamar lleva al extremo el inocente juego infantil de Round Six

Además de la tensión por el destino de los personajes y la intriga por lo que ocurrirá, la historia está rociada de momentos de violencia extrema que contrastan con la estética infantil e ingenua de esos juegos a los que se tienen que enfrentar los participantes, siempre con un giro truculento en su desarrollo. Y, de fondo, sobrevuela una crítica social. Como tal, el origen de El juego del calamar proviene de Round Six, un juego infantil coreano muy popular entre los años 70 y 80.
En él, un atacante y un defensor se enfrentarán en un peliagudo choque donde el terreno lo componen formas circulares, triangulares y cuadradas. Sin embargo, la serie lo lleva al extremo más sangriento, donde lo más importante del juego implica al carácter físico de sus participantes, desembocando en la más fiera competitividad y la violencia sin límites. El director explicó que su infancia le inspiró a crear el proyecto, especialmente los recuerdos que compartió con sus amigos y compañeros de escuela.
Los usuarios señalan que la serie les causó repulsión

Pero la cosa no queda ahí, ni mucho menos. Porque más allá de que la de Netflix contenga demasiadas escenas sangrientas y explícitas, (no una, ni dos, ni tres) pues a lo largo de sus nueve capítulos se ve a personas que reciben hasta disparos en la cabeza, o incluso hasta a quienes les extraen los órganos. De ahí que sean varios los espectadores que han terminado con ella sin ver poco más de los primeros compases, sobre todo porque ya en el capítulo 1 las emociones dejan muchas revueltas de estómago.
La idea es que, si no ganan las pruebas, los concursantes pierden la vida a manos de un escuadrón de la muerte disfrazado de rojo que porta potentes ametralladoras. La sangre que emana de los personajes es demasiada, por lo que muchos usuarios en redes sociales han expresado que la serie les causó una suerte de repulsión. De hecho, muchos consideran que Netflix se sobrepasó y que El Juego del Calamar es una serie excesivamente violenta y grotesca, incluso algunos consumidores de streaming señalan que los momentos atroces son más de la cuenta.
«El que se niegue a jugar quedará eliminado»

En el 2008 cuando el creador se le ocurrió la idea, tenía una situación económica precaria y leyendo comics japones como Battle Royal, se planteó sobre cómo actuaría él ante una competencia mortal. Era un concepto coherente con la realidad del país donde vivía: 52 millones de ciudadanos en una extensión reducida, aislados por frontera con Corea del Norte y un clima económico muy competitivo. En el tráiler conocemos fugazmente a algunos de los participantes, de los que no sabemos ni nombre, ni edad, ni condición o clase social.
Lo que sí sabemos es que ya están dentro de ese juego del que posiblemente no salgan con vida. Vemos a los organizadores, con monos rojos que nos recuerdan a los de La casa de papel, preparar a cada uno de los jugadores para iniciar el concurso. Cuando empiezan, se dan cuenta de que no son inocentes juegos infantiles, sino que si no ganan, morirán ahí mismo. Y hay más porque, tal y como aparece en el avance, «el que se niegue a jugar quedará eliminado». Tendrán que hacer lo posible por alzarse con la victoria, ya no por el dinero, sino por salir con vida de ese lugar secreto en el que están encerrados. Esto es El Juego del calamar.
Hay juegos que han causado una impresión muy sucia

Detrás de lo que vemos en El juego del calamar hay una potente crítica social en torno a las desigualdades económicas que no permiten que haya un sistema justo. La ficción muestra claramente cómo aquella parte de la población que se encuentra escasa de dinero tiene falta de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad. Es por esto que se lanzan a hacer cualquier cosa por conseguir cambiar el rumbo de los acontecimientos.
Este proyecto cuenta con Hwang Dong-hyuk como creador y con Lee Jung-jae, Park Hae-soo, Wi Ha-jun, Oh Young-soo y Jung Ho-yeon como protagonistas. Asimismo, son muchos piden que la serie tenga una advertencia de que sólo pueden verla mayores de edad o que las personas sensibles no la sintonicen, pues las escenas podrían causarles ansiedad o pesadillas. Igualmente, hacen un llamado para que aquellos que ya la vieron, no la recomiendan o adviertan a los demás lo que están por ver. El juego de la ‘luz roja, luz verde’, o el de la soga, de los que más impresión han causado.
El juego de las galletas Dalgona, una de las pruebas que menos ha gustado

Entre las pruebas hay muchas que han causado una mala impresión, como hemos visto. Sin embargo, hay otras que directamente han acabado con la paciencia de muchos. Una de ellas tiene que ver con la denominada como ‘Las galletas Dalgona’, o ‘Dalgona Candy’. Esta es una de las pruebas desconocidas de buena parte de los espectadores de fuera de Corea del Sur. Como tal, las galletas Dalgona son tradicionales del país, y aunque puede parecer un juego infantil, en esta serie las consecuencias son letales.
Los personajes debían mostrar maña e ingenio para extraer las formas del caramelo, y Gi-hun Seon se postuló como un participante inteligente cuando descubrió la forma fácil de hacerlo. La galleta era usada como motivo de juego para los niños, quienes intentaban separar la figura del centro sin romper el resto del caramelo, al igual que en la serie de la plataforma streaming, solo que sin penitencias tan terroríficas.