Renfe sufre una huelga en junio de 2026: paros de 24 horas el 29-J y 15-J en plena temporada alta

El Sindicato Ferroviario acusa a la operadora de incumplir los acuerdos de 2023 sobre Renfe Mercancías y la privatización con Medway. Los paros, todavía sin servicios mínimos oficiales, amenazan con alterar los viajes de miles de pasajeros en la primera operación salida del veran

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El Sindicato Ferroviario ha convocado dos jornadas de huelga de 24 horas en todo el grupo Renfe para el 29 de junio y el 15 de julio, en pleno arranque de las vacaciones estivales.
  • ¿Quién está detrás? El Sindicato Ferroviario, que agrupa a maquinistas, personal de talleres y otros colectivos, y que ya paralizó trenes en noviembre de 2023 por incumplimientos similares.
  • ¿Qué impacto tiene? Los paros pueden afectar a servicios de AVE, Larga Distancia, Cercanías y Mercancías, con la temporada alta como contexto. Renfe aún no ha fijado servicios mínimos, pero la experiencia de huelgas anteriores sitúa la referencia en torno al 75% de los trenes.

Renfe afronta dos paros de 24 horas los próximos 29 de junio y 15 de julio, coincidiendo con la primera operación salida del verano, tras la convocatoria del Sindicato Ferroviario que denuncia el incumplimiento de los acuerdos firmados en 2023 y un “abandono premeditado” de la división de Renfe Mercancías.

La convocatoria llega sin que el Ministerio de Transportes ni la dirección de la operadora hayan detallado los servicios mínimos para los días de huelga. Fuentes sindicales recuerdan que en los paros de noviembre de 2023 se alcanzó un acuerdo que fijó el 75 % de circulaciones en larga distancia y alta velocidad, y el 50 % en Cercanías en hora punta.

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Fechas exactas y trenes afectados

El sindicato ha elegido dos jornadas estratégicas. El 29 de junio marca el inicio de la temporada estival de viajes; el 15 de julio cae en pleno centro del mes vacacional por antonomasia. Ambos paros serán de 24 horas completas, desde la medianoche hasta la medianoche. Aunque la convocatoria abarca a todo el grupo Renfe, el mayor impacto se espera en los corredores AVE Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla y en los núcleos de Cercanías de grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia. Renfe Mercancías también se verá paralizada, lo que añade tensión a la división justo cuando el proceso de privatización con Medway está en fase avanzada.

Las exigencias del sindicato: Mercancías, talleres y Medway

El Sindicato Ferroviario concreta los incumplimientos en varios frentes. El primero, la falta de garantías para los trabajadores en el proceso de privatización parcial de Renfe Mercancías, que avanza hacia una sociedad conjunta al 50 % con la portuguesa Medway. “No se ha informado a los sindicatos del contenido del acuerdo”, denuncian fuentes de la central.

El segundo bloque afecta al mantenimiento. La dirección sacó a licitación externa el mantenimiento de 65 locomotoras diésel de la serie 333.3, una carga de trabajo que hasta ahora realizaba personal propio en los talleres de Renfe Ingeniería y Mantenimiento. La decisión, según el sindicato, ha reducido drásticamente la carga de trabajo en esas bases y amenaza la viabilidad de centros como el de Miranda de Ebro, cuya dirección ha anunciado el cierre definitivo.

Además, la central critica con dureza la actuación de la CNMC, a la que acusa de regular en detrimento de la empresa pública. Pide directamente su disolución o, en su defecto, que se limite a velar por la competencia entre privados sin tocar las decisiones de las compañías estatales. Una petición que, más allá de la contundencia retórica, evidencia la frustración sindical con el proceso de liberalización ferroviaria.

La huelga no es solo por el mantenimiento de locomotoras: es la resistencia del personal ante la privatización acelerada de la división de Mercancías sin salvaguardas laborales visibles.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto más inmediato recae sobre los viajeros de larga distancia y Cercanías, especialmente quienes tengan billete para los dos días de paro sin haber recibido aún información sobre alternativas. Renfe no ha activado aún la devolución automática de billetes ni ha confirmado el plan de transporte alternativo. La experiencia de huelgas anteriores indica que los servicios mínimos suelen garantizar la mayoría de los trenes de alta velocidad, pero la incertidumbre es alta para los desplazamientos de corta distancia y para quienes dependen de la red de Mercancías.

La zona cero de la protesta son los talleres de mantenimiento y la unidad de negocio de Renfe Mercancías, pero las ondas se expanden a todo el sistema ferroviario. El conflicto tiene su epicentro en Miranda de Ebro, donde el cierre del taller de material remolcado supone un golpe al empleo industrial, y en las bases donde se mantenía la serie 333.3. Esas locomotoras diésel, ahora externalizadas, son pieza clave para los tráficos de mercancías en líneas no electrificadas.

El dato que resume la tensión es doble: dos jornadas de paro total, sin servicios mínimos aún, en plena operación salida de verano, y un sindicato que vincula directamente esta huelga con el acuerdo de noviembre de 2023, cuyo contenido nunca se ha hecho público en su totalidad. Lo que está en juego no es solo el mantenimiento de unas locomotoras, sino el modelo de empleo ferroviario que quedará tras la alianza con Medway.

Observamos que Renfe guarda silencio mientras el conflicto escala. La dirección no ha reaccionado aún con una comparecencia pública, y el Mitma se limita a recordar que los servicios mínimos se fijarán “en las próximas horas”. La presión sindical apunta también al papel de la CNMC, a la que los convocantes responsabilizan de imponer condiciones que debilitan a la operadora pública. Se trata de un argumento recurrente en las movilizaciones ferroviarias desde 2023, pero que gana intensidad a medida que avanza la sociedad con Medway.

Las próximas 48 horas serán determinantes para saber si el paro se mantiene o si hay margen para una negociación de última hora. El historial reciente (huelgas de noviembre de 2023 desconvocadas in extremis) muestra que el pulso es real, pero también que los acuerdos alcanzados entonces no se han traducido en hechos, según el sindicato. Mientras, los viajeros miran al calendario con la duda de si sus trayectos del 29 de junio están asegurados.


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