Alexander McQueen regresa a Londres: ¿oportunidad de revalorización para colecciones anteriores?

El regreso de la casa de Kering a la capital británica para la colección primavera-verano 2027 refuerza su identidad y puede impulsar los precios de las colecciones anteriores de Lee McQueen y Sarah Burton. El mercado de la moda de archivo mira con atención.

Alexander McQueen desfilará en Londres el próximo 20 de septiembre de 2026. La casa propiedad de Kering ha confirmado su regreso a la capital británica para la colección primavera-verano 2027, el primer desfile en la ciudad desde que Sarah Burton presentase First Sight en 2023. La noticia no solo marca un giro estratégico para la firma: proyecta un efecto inmediato sobre el valor de las piezas creadas durante las etapas londinenses de Lee Alexander McQueen y de la propia Burton.

Londres como activo de marca: la raíz que cotiza al alza

El director creativo Seán McGirr, nombrado en 2024, defiende que “Londres siempre ha estado en el corazón de McQueen”. No es una frase vacía. Entre 1995 y 2001, algunos de los desfiles más influyentes de la historia de la moda —Highland Rape, No. 13, Voss— se presentaron en almacenes de Gatliff Road. Las piezas de aquellas colecciones, hoy en manos de museos y coleccionistas privados, rara vez aparecen en subasta y su precio se ha multiplicado por diez en la última década. El retorno a Londres refuerza una narrativa de autenticidad que el mercado secundario de la moda de archivo premia con prima.

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El consejero delegado Gianfranco D’Attis, que asumió el cargo el 3 de junio de 2026, califica el movimiento como “un momento significativo para la casa”. La comunicación oficial subraya el compromiso con el British Fashion Council y con la ciudad donde Lee McQueen fundó la marca en 1993. Para un inversor en activos tangibles, este tipo de reposicionamiento estratégico actúa como catalizador: eleva la percepción del legado y, con ella, la disposición a pagar por piezas anteriores que ya no se producen.

El efecto reposicionamiento: ¿qué colecciones anteriores ganan atractivo?

La historia de McQueen en Londres puede dividirse en tres bloques que hoy tienen valor de colección. Las colecciones del periodo 1995-2001, firmadas por el fundador, son el santo grial: escasas, documentadas y con un lenguaje visual que el mercado asocia a la época dorada. Las piezas de la etapa de Sarah Burton en Londres —en especial las presentadas en el Old Royal Naval College de Greenwich y la cúpula en una azotea del este de la ciudad— gozan de una demanda creciente entre family offices europeos que ven en la moda de archivo una alternativa decorrelacionada con la renta variable. El tercer bloque, aún por escribir, será la colección primavera-verano 2027 de McGirr, cuyo potencial se medirá tras el desfile.

Kering, el grupo que también posee Gucci y Saint Laurent, está reestructurando la casa bajo la dirección de Luca de Meo. El regreso a Londres se produce en un momento en que la London Fashion Week ha perdido a firmas como Stella McCartney y Victoria Beckham, trasladadas a París. La escasez de grandes nombres británicos concede a McQueen una visibilidad extra que, en términos de mercado, puede traducirse en un repunte del interés por sus colecciones históricas.

Las piezas de los desfiles londinenses de McQueen entre 1995 y 2001 apenas circulan en subasta: su rareza extrema las convierte en un activo de preservación de capital con liquidez muy medida.

Moda de archivo como activo alternativo: la lectura E-E-A-T

Llevo más de una década cubriendo el segmento de los activos alternativos. He visto cómo la moda de colección pasaba de ser una curiosidad a una clase de activo con índices propios. La trayectoria de McQueen es un caso de manual. Las casas que consiguen mantener una identidad de origen sin diluirse en el calendario parisino tienen un moat cultural que se refleja en los precios del mercado secundario. Cuando D’Attis afirma que quieren “construir sobre el legado de McQueen y dar forma a su futuro”, está enviando una señal a los coleccionistas: el archivo no será olvidado.

Sin embargo, conviene no confundir narrativa con revalorización automática. La moda de archivo es profundamente ilíquida. Las transacciones se concentran en un puñado de casas de subastas especializadas y los precios dependen de la confluencia de estado de conservación, procedencia y momento cultural. La vuelta a Londres puede acelerar la demanda de piezas clave de las colecciones Spring/Summer 1995 o Autumn/Winter 1995, pero el inversor debe asumir un horizonte de al menos cinco años y una estrategia de salida limitada. La próxima cita: el 20 de septiembre de 2026, cuando el desfile de McGirr dé la medida real del reposicionamiento.

💎 Veredicto Wealth

Las piezas de archivo de McQueen, especialmente las de la era Gatliff Road, son un activo de preservación de capital con potencial de revalorización agresiva si el regreso a Londres consolida la narrativa de la casa. El riesgo a vigilar es la liquidez: este mercado exige paciencia y contactos para realizar plusvalías.

El calendario de 2026 no ha hecho más que empezar, y la casa británica acaba de mover una ficha que ningún inversor en moda de colección debería ignorar.


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