Eso es lo que hemos podido deducir de las declaraciones de Adela Gonzáles, colaboradora de Sálvame, que nos ha dejado una impresión bastante sorprendente sobre la forma en que el programa gestiona el trato que le da a aquellos que son los responsables de su éxito.
Adela González de Sálvame

Es una conocida colaboradora del programa de la cadena Telecinco, que se hizo merecedora del premio Telemagazine en su última edición, como la mejor presentadora de televisión, gracias al papel que desempeña en Sálvame, lo que ha colocado su fotografía en todos los pasillos de la cadena televisiva. A pesar de que puede haber sido uno de los colaboradores que recibieron ‘abusos’ de fans.
¿Qué es Sálvame?

Se trata del programa considerado como el más imprevisible y loco de las parrillas televisivas, con un plató de aventuras en el que la audiencia se ríe con muchas ganas, en el que Adela González ha logrado hacerse con un gran puesto por esfuerzo propio, usando para ello su profesionalidad, pero también con mucha inteligencia y una buena dosis de locura a través de sus emisiones diarias en directo. Pero Sálvame no ha estado alejado de los problemas, por multas, espionaje ilegal y más polémicas.
Lo que ha podido verse de Adela González

Parece que no ha perdido la ilusión, al menos es lo que puede verse en sus ojos, defendiendo siempre a las audiencias, porque para ella son las que mandan, ha dicho que sería muy agradable poder seguir colaborando con el programa Sálvame, como copresentadora. Ha comenzado el año en su hogar, junto a su familia, que para ella es lo mejor de la vida, aunque en lo profesional tiene muchas ilusiones ya que considera como grandes oportunidades continuar el Sálvame, así como en Mediafest Night Fever, porque todos los días son diferentes y eso es aliciente suficiente para estar ilusionada.
Haciendo un balance

Adela González ha dicho que prefiere que el balance lo haga la audiencia, que es la que ve el programa a diario, y son ellos los que deberían poder juzgar su desempeño. Dice que en Sálvame se encuentra a gusto, ya que la pasa bastante bien diariamente, ya que su formato es tan versátil, que en ocasiones la sorprende. En teoría existe un formato y por allí es por donde se comienza en Sálvame, pero cuando el programa empieza a coger vida por sí mismo, no se sabe por dónde van a terminar las cosas.
Adela González viene de programas con contenido más social, en los que se podían sostener muchos temas, pero repentinamente cayó en un programa con formato de entretenimiento, y no hay otro que lo haga como en Sálvame.
El trato que se da en Sálvame a los colaboradores

Al ingresar a un formato que ya tiene 13 años en pantalla, con su propia familia, empeñada en crear y llevar el mejor contenido y el entretenimiento a la audiencia, en compañía de muchos individuos resulta un poco complicado, por ello, Adela ha tenido que ser prudente, observar primero y aprender de la dinámica laboral diaria, aprendiendo todo el tiempo.
Pero se siente que está un paso atrás, porque no tiene la experiencia de las historias que se han vivido en el programa, respecto de las cuales está atrasada en 13 años, así que tiene que estar siempre en tensión, alerta, vigilando, obligándola a involucrarse de lleno a lo bestia, hasta que sale el directo.
Eso ha hecho que Adela sienta vértigo, al tener que exponerse personalmente a los televidentes de modo personal y profesional. De hecho, lo que le han dicho es que lo tiene que hacer bien, para una cantidad indeterminada de personas y punto.
¿Cómo llegó a Sálvame?

Adela fue llamada por Óscar Cornejo y Adrián Madrid de La Fábrica de la Tele quienes saben mucho de televisión, y sobre cómo mover las fichas, porque la conocían y la habían visto. Adela les manifestó: “¡qué pinto yo ahí si me falta ese background? ¿Cómo voy a llegar yo ahí?” pero ellos le contestaron “Fíate de mi”, “tú lo puedes hacer bien”. Resulta que hoy sus compañeros en el plató le dicen: “Mira, la que parecía buenecita…”
¿Cómo comienza un día de trabajo normal el Sálvame?

Para comenzar, tenemos que decir que para nada es normal. Lo que ha dicho Adela al respecto es: “Yo llego para las 12.30 y el equipo de redacción y dirección ya tienen hecha la escaleta, al menos montada. Y a veces pone “y aquí va a pasar algo”, “aquí hay un invitado sorpresa que nos va a dejar locos a todos y sobre todo a un colaborador”
Realmente la colaboradora no tiene ni idea de lo que puede ocurrir, incluso puede llegar una información por la línea interna y tiene que decir ¿qué? Las caras que son vistas por el público no son fingidas, porque apenas dos segundos antes de enteras de lo que va a ocurrir, te dan órdenes como “levántate y vete al pasillo que te vas a encontrar con alguien” De esa forma manejan la sorpresa y eso es lo que se trasmite a los telespectadores. Es real y es auténtico.
Para Adela eso significa que cada día va a resultar en una verdadera aventura y eso la ilusiona. Además le ha permitido mostrar su lado más gamberro, de hecho, Adela González declaró que:
“El programa no me ha cambiado pero si miro hacia atrás, ¿en qué programas he podido demostrar esa parte que tengo? En Pásalo con Iñaki López teníamos momentos muy gamberros, con disfraces y todo, en Lo que Faltaba también en la sección de Cacharritos, pero no de esta manera. Ningún programa me ha permitido este registro. Si tú no tienes ese punto de picardía, una ironía, un juego de palabras, no te sale. Porque no lo puedes forzar”.
Las afirmaciones finales de Adela González

Ha dicho que se ha sorprendido de sí misma haciendo Sálvame, incluso no sabía que necesitaba un cambio en su registro, y le ha sentado bastante bien, porque Sálvame ha sido terapéutico para ella y lo mejor es que no es posible que haya censura, porque la presencia de los personajes es marcada por lo que ha ocurrido un minuto antes. Sálvame es un programa en el que se escucha a la audiencia, que les da lo que quieren escuchas y ver, y así las cosas arrancan, de modo que si una cosa funciona, va a continuar funcionando y creciendo.




















