El año más cálido registrado se decidirá en enero: 2026 tiene un 67% de probabilidades de superar a 2024. Lo sostiene el análisis trimestral que Carbon Brief publica con los seis grandes conjuntos de datos de temperatura global, y a falta de un trimestre la certeza es casi total: este año quedará, como mínimo, como el segundo más cálido desde que hay mediciones.
Un agosto que batió el récord en los seis termómetros del planeta
Agosto de 2026 fue el agosto más cálido jamás registrado en las seis bases de datos de referencia: NASA GISTEMP, NOAAGlobalTemp, HadCRUT5 del Met Office y la Universidad de East Anglia, Berkeley Earth, ERA5 de Copernicus y JRA-3Q de la agencia meteorológica japonesa. El margen fue de 0,12 °C sobre el récord anterior en la media de los seis, con horquillas que van de 0,07 °C en HadCRUT5 y NOAA a 0,13 °C en ERA5.
Septiembre fue el segundo más cálido jamás medido en los cinco conjuntos que ya han publicado sus cifras, con 1,62 °C por encima de la media preindustrial y solo 0,08 °C por detrás de 2023. El acumulado de enero a septiembre se sitúa en 1,45 °C sobre la era preindustrial, a seis centésimas de 2024. La proyección para el cierre del año es de 1,52 °C.
El arranque engañó a más de uno. De enero a junio, cada mes fue más frío que su equivalente de 2024, porque los restos de una La Niña débil todavía amortiguaban el termómetro. El cambio llegó en el tercer trimestre, cuando el Pacífico tropical terminó de girar.
El récord no es solo una cifra media. Alrededor del 22% de la superficie del planeta vivió entre julio y septiembre su trimestre más cálido del que hay registro, y casi la mitad estuvo entre los cinco más cálidos. Solo un 0,5% del globo registró uno de sus cinco trimestres más fríos.
El calor de este año no se reparte por igual: una quinta parte de la superficie del planeta batió su propio récord entre julio y septiembre.
El Niño más fuerte desde 1981, y quizá del último milenio
Detrás del salto está El Niño. En septiembre, la temperatura del agua en la región Niño3.4 del Pacífico tropical —el indicador estándar para medir la fuerza del fenómeno— superó el récord vigente desde noviembre de 2015 y no ha vuelto a bajar desde entonces. A 18 de octubre, la anomalía diaria rondaba 3,5 °C por encima de la media del periodo 1996-2025, unos 0,4 °C por encima del pico de 2015.
El Niño no fabrica calor: lo saca del océano y lo reparte por la atmósfera. La cuenta se pasa al año siguiente.
Carbon Brief examinó 656 predicciones de 14 modelos climáticos lanzadas entre finales de septiembre y mediados de octubre. La media apunta a un pico de 4 °C en diciembre, más de un grado por encima del récord previo. Diez modelos sitúan el máximo en diciembre; cuatro, en noviembre. Los análisis de anillos de árboles y sedimentos de coral sugieren que podría tratarse del El Niño más intenso en un milenio.

La física es sencilla de explicar y difícil de digerir. El Niño es la fase cálida de un patrón recurrente en el Pacífico tropical que libera calor del océano hacia la atmósfera y eleva temporalmente la temperatura global. Por eso el termómetro va unos tres meses por detrás del Pacífico: un pico a finales de 2026 tendrá su efecto máximo en 2027.
De ahí la proyección más incómoda del informe: 2027, a 1,7 °C sobre los niveles preindustriales, con un 96% de probabilidades de convertirse en el año más cálido jamás registrado. Si se cumple, 2026 habrá sido el ensayo.
Europa vivió su propio episodio. El verano del oeste del continente fue el más cálido jamás registrado, según Copernicus, con una media de 21,7 °C, 2,5 °C por encima de la media 1991-2020 y por delante del récord de 2003. El 52% del continente estuvo expuesto a un estrés térmico ‘muy fuerte’ al final de la estación. Suiza firmó su verano más cálido desde que hay datos, con 17,2 °C de media, y Francia su julio más cálido, 3,8 °C por encima de la referencia.
En España, septiembre batió su propio récord con 3,4 °C por encima de la media 1991-2020 y 0,7 °C de margen sobre el anterior, de 1987. Un margen enorme para un mes completo. Los caudales de los ríos europeos marcaron los mínimos más bajos desde que el Sistema Europeo de Alerta de Inundaciones empezó a registrar en 1992, y la superficie quemada en la UE casi duplicaba a principios de septiembre la media 2006-2025 para esas fechas.
Por qué los seis registros no coinciden
Conviene detenerse aquí, porque el veredicto de enero no será único. Los seis conjuntos de datos no miden exactamente lo mismo ni cubren el planeta del mismo modo: unos tratan las zonas polares de una manera, otros extrapolan de otra las regiones sin estaciones, y ERA5 es un reanálisis —un modelo alimentado por observaciones— mientras que HadCRUT5 y GISTEMP parten de termómetros en superficie. El resultado es que la probabilidad de que 2026 supere a 2024 va del 97% de Berkeley Earth a menos del 20% de Copernicus y ECMWF. En HadCRUT5, JRA-3Q y NOAA el empate está tan ajustado que no se puede cantar.
El récord de 2026 es probable, no seguro, y dependerá del termómetro que se mire. Esa es la parte que los titulares suelen omitir. La que no admite discusión es otra: el desequilibrio energético de la Tierra —la diferencia entre la energía solar que entra y la que sale— se ha más que duplicado desde el inicio de la era satelital, de unos 0,5 vatios por metro cuadrado en los años 2000 a unos 1,25 en la última década.
Ese es el dato estructural. Un año récord es ruido; un desequilibrio que se duplica es tendencia. Y la tendencia no depende de El Niño, que va y viene cada pocos años, sino de la concentración de gases de efecto invernadero, que solo sube. El hielo marino ártico cerró su mínimo anual empatado en el décimo puesto más bajo del registro satelital, y el antártico firmó su tercer máximo invernal más bajo.
Las citas para comprobarlo no son lejanas. En enero de 2027, los grupos que publican temperaturas globales darán sus cifras anuales y probablemente se dividirán sobre si 2026 batió a 2024. El veredicto no cambiará la física. Dirá mucho, en cambio, sobre nuestra forma de leerla.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: el análisis trimestral sitúa 2026 como el año más cálido o segundo más cálido registrado, con un 67% de probabilidades de superar a 2024 y un agosto récord en los seis conjuntos de datos.
- Dónde: datos de alcance global, con récords especialmente marcados en el Pacífico tropical, el Mediterráneo occidental y la península ibérica.
- Institución responsable: Carbon Brief, a partir de NASA GISTEMP, NOAAGlobalTemp, HadCRUT5, Berkeley Earth, ERA5 de Copernicus y JRA-3Q.
- Cuándo: datos hasta septiembre de 2026; el veredicto anual definitivo llegará en enero de 2027.
- Impacto a futuro: el efecto máximo de El Niño se trasladará a 2027, que tiene un 96% de probabilidades de ser el año más cálido registrado.





