Tras la pausa festiva del jueves 12 de octubre, ‘La Moderna’ despide la semana con su capítulo más emocionante, justo en el momento en que el amor ha llegado al salón de té. Íñigo y Matilde afrontan la más amarga de las despedidas, mientras que Pietro se dispone a recibir a su hijo; por su parte, el matrimonio secreto entre Trini y Miguel está a punto de convertirse en un triángulo amoroso: ¡quieren añadir a una tercera persona a la relación!
EL PLAN DE MATILDE EN ‘LA MODERNA’

El reportaje ha sido todo un éxito, convirtiendo La Moderna en el local más prestigioso de todo Madrid. Don Fermín está que no cabe en sí de gozo, y es algo que Matilde no piensa desaprovechar, dispuesta a conseguir mejores condiciones laborales para sus compañeras. De hecho, lo que pide es algo tan básico como un vestuario propio para el personal femenino, y una zona de descanso que es del todo necesaria.
Para conseguir su objetivo, la joven ha usado la visita del periodista y la complicidad de sus compañeras, así como el voluntarioso Pietro. El italiano finge ser de una embajada y llama a don Fermín por teléfono, obligando a dejar a los reporteros. Es justo lo que pretendía la protagonista de ‘La Moderna’, que aprovecha ese descuido para hacer públicas sus reivindicaciones.
BALBÍN CAMBIA DE ESTRATEGIA

Hasta el último momento Balbín ha estado presionando para convertir en un hotel las galerías donde se ubica La Moderna. Su desesperación llegó a un punto de no retorno en el capítulo anterior, cuando estuvo a punto de pegarse con don Jaime, algo que fue evitado por la intervención de Íñigo.
Ahora Balbín ha decidido que tiene que cambiar de planes. El negocio del hotel se ha esfumado por completo, pero al delincuente le queda una última satisfacción, y no es otra que encargar el asesinato de Íñigo. Se lo ordena al mismo sicario que fracasó en el intento anterior, y también lo volverá a hacer en este, ya que Peñalver es alguien de armas tomar.
MOMENTOS ROMÁNTICOS PARA LUISA Y MATILDE

Pablo, el varón de los Garcés, sigue una senda peligrosa que le adentra en la delincuencia de la corrala, todo por culpa de los chanchullos de Raimundo. El último negocio casi le cuesta un disgusto cuando un maleante le ataca de vuelta a casa, y tan sólo consigue librarse por la ayuda de su hermana Luisa, cada vez más preocupada por la deriva que está tomando su hermano, quien no tarda en aceptar otro ‘encarguito’ de Raimundo.
Mientras tanto, en este capítulo de ‘La Moderna’, Luisa se siente cada vez más atraída por Emilio, sobre todo después de comprobar su talento artístico. Son unas dotes que también sorprenden a Matilde, ya que al chico se le da genial tocar el piano, con una música que servirá para que ella e Íñigo compartan un baile romántico en el salón de té.
EL MATRIMONIO SECRETO DE ‘LA MODERNA’

Las reglas de don Fermín son estrictas, y dictan que una mujer casada no puede trabajar en La Moderna. Trini no cumple esa condición, sin embargo ha logrado mantener su empleo ocultando a todos su matrimonio con Miguel, mientras que su marido se ha centrado en su trabajo en la librería que hay justo enfrente.
Para la pareja no ha sido nada fácil mantener esta farsa, sobre todo porque Trini es celosa y de vez en cuando le monta una escena a Miguel. Además hace poco perdió su alianza que llevaba el nombre grabado, y de haber trascendido todos hubiesen sabido su secreto… O tal vez alguien ya lo conoce, ya que en capítulos anteriores de ‘La Moderna’, Esperanza les estuvo escuchando hablar de su relación en el callejón. ¿Será capaz la limpiadora de denunciarles?
TRINI PIDE A MIGUEL QUE CORTEJE A TERESA

Por si no tuviesen suficientes problemas, Trini y Miguel han tenido que lidiar con las atenciones de Cañete y Teresa, cuyos cortejos son incesantes. La camarera de La Moderna ha logrado librarse de su admirador, después de que éste le hiciera un regalo tan absurdo como un libro de geografía. Peor es el asunto de Teresa, ya que la encargada no encaja bien el rechazo, y lo está pagando con el resto del personal.
El constante ‘runrún’ entre las dependientas de La Moderna es que Teresa está intratable, y que Miguel debería ser más atento con ella. Trini se hace eco de estas quejas y le pide a su marido que finja un poco con la encargada, al menos lo suficiente como para que no sea tan dura con las camareras; mientras tanto, Cañete se prepara para redoblar sus esfuerzos como romántico conquistador.
MATILDE E ÍÑIGO SE DICEN ADIÓS

Con su tira y afloja, la pareja protagonista de ‘La Moderna’ ha vivido una montaña rusa de emociones. En un principio Matilde e Íñigo decidieron distanciarse para proteger a los Garcés de las amenazas que rodean al joven empresario, sin embargo el encargo de don Jaime lo cambió todo. Peñalver no tuvo más remedio que estar cerca de su amada, mientras ayudaba con los preparativos para la visita del reportaje.
Ese momento ya pasó, al igual que la entrega del informe de viabilidad de La Moderna que Jaime le pidió a Íñigo. Sin nada más que le ate al salón de té, Peñalver se dispone a despedirse de Matilde, sin embargo ella no acepta la situación, justo ahora que empezaba a tener claros sus sentimientos. Parece que este romance está destinado al dolor y la separación en todo momento.
MARTA NO SE LIBRA DE SU TÍO

Sometida al yugo de Higinio, Marta ha intentado deshacer todos los problemas que ha provocado en la Moderna, por culpa de verse obligada a robar. Consiguió devolver las 12 pesetas sin que nadie supiese que fue ella quien las sustrajo, ya que fue Esperanza la que se encontró el dinero y lo devolvió. Aun así su tío no piensa enunciar a esos ingresos, y ahora coacciona a la joven para que robe en el despacho de don Fermín.
En este episodio de ‘La Moderna’, la pobre Marta no puedfe más. Acude a la única persona que le brinda consuelo, y no es otra que Antonia, que la acoge encantada en su casa, mientras que Marta no puede sentirse más agradecida. Ignora que su tío Higinio se dirige al salón de té para conocer el paradero de su sobrina y ordenarle que regrese a su piso.
TODO LISTO PARA RECIBIR A GIANCARLO

Desde que emigrase a España, Pietro ha luchado por labrarse un porvenir, y parece que su trabajo en La Moderna le ha dado esa posibilidad: no sólo cuenta con la aprobación de don Fermín, sino que todo el personal le ha acogido con gran cariño. El italiano siente que es el momento de traer a Madrid a su hijo Giancarlo, y para que se sienta bienvenido, le prepara una gran fiesta con ayuda de Antonia y Marta.
El lugar escogido será, como es lógico, la corrala. Todos están muy emocionados, e incluso han preparado una pancarta con el nombre de Giancarlo, además de toda clase de viandas. La alegría es tal que al final Pietro cede, y decide aceptar a dos persona que había excluido: Elías y Esperanza, librándole así del disgusto que tenía por no haber sido invitada. Sin embargo, la llegada de Giancarlo va a suponer un giro de 180 grados en ‘La Moderna’.























































































