Las quemas controladas casi cuadruplican la supervivencia de las secuoyas gigantes frente a incendios extremos, según la NASA

Un estudio financiado por la agencia espacial revela que las secuoyas tienen casi cuatro veces más probabilidades de sobrevivir en zonas donde se aplican quemas prescritas. La investigación, publicada en Nature Communications, analizó datos de más de 26.000 árboles tras los devas

Un estudio financiado por la NASA ha revelado que las secuoyas gigantes, los árboles más voluminosos del planeta, tienen casi cuatro veces más probabilidades de sobrevivir a incendios extremos cuando el bosque ha sido tratado previamente con quemas controladas. La investigación, publicada el pasado 11 de julio en Nature Communications, analizó más de 26.000 ejemplares en 19 arboledas de los parques nacionales de Sequoia y Kings Canyon, en California. Sus conclusiones ofrecen una herramienta contundente contra el declive de estos colosos milenarios tras las devastadoras temporadas de fuego de 2020 y 2021, según el estudio financiado por la NASA.

Más de 1.800 secuoyas salvadas gracias al fuego controlado

Durante aquellas dos temporadas, el 19% de la población de secuoyas maduras de toda la cordillera desapareció bajo las llamas. En total, 6.8 millones de acres (unos 2,75 millones de hectáreas) ardieron en California. Pero en las zonas donde se habían aplicado quemas prescritas, la supervivencia se disparó. El equipo estima que esta práctica salvó aproximadamente a 1.800 secuoyas gigantes.

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Estos árboles, que pueden superar los 90 metros de altura y los 9 metros de diámetro, son auténticos pilares del ecosistema: almacenan carbono, filtran agua y ofrecen refugio a aves, insectos y pequeños mamíferos. Perderlos a un ritmo anómalo por el fuego suponía una amenaza que la ciencia necesitaba cuantificar. Las secuoyas solo crecen de forma natural en la vertiente occidental de Sierra Nevada, y cada ejemplar centenario es una cápsula del tiempo viva.

Láseres, mapas y modelos: la NASA radiografió cada secuoya

El estudio recurrió a una combinación de técnicas de teledetección de última generación. Se usaron datos lidar para reconstruir la estructura tridimensional del bosque, mapas de alta resolución con la ubicación exacta de cada árbol y modelos informáticos para estimar la mortalidad en función del manejo forestal. Los investigadores analizaron 26.403 secuoyas gigantes, comparando áreas sometidas a quemas controladas con otras que no habían visto fuego en décadas.

Hasta ahora, el consenso sobre los beneficios de las quemas prescritas se apoyaba sobre todo en observaciones locales y en la lógica ecológica: eliminar la maleza y la madera muerta reduce el combustible disponible. Pero faltaba una prueba estadística a escala de paisaje. El trabajo del equipo, financiado por la NASA, cubre ese vacío.

incendios forestales

La diferencia es abrumadora: mientras que en los sectores no tratados los troncos calcinados dominaban el paisaje, las arboledas con quemas previas mostraban copas verdes y una tasa de supervivencia que multiplicaba por cuatro a la de las zonas abandonadas a su suerte.

El fuego que salva: una paradoja difícil de digerir

El hallazgo tiene algo de contraintuitivo: usar fuego para proteger un bosque que lleva milenios adaptado a incendios naturales de baja intensidad. Las secuoyas gigantes poseen una corteza gruesa y resistente que las protege de las llamas moderadas, pero los incendios extremos de los últimos años, alimentados por décadas de supresión del fuego y un clima cada vez más cálido y seco, están superando esa defensa. Las quemas controladas devuelven al ecosistema una dinámica más cercana a la original, pero a una escala que los gestores pueden manejar.

El dato es rotundo: las quemas controladas reducen la mortalidad en un factor de cuatro. Pero el bosque no es un laboratorio; cada incendio futuro pondrá a prueba esa cifra.

No obstante, el estudio se ciñe a dos temporadas de fuego concretas y a un área geográfica limitada. Queda por comprobar si la misma proporción de supervivencia se mantendrá a medida que el cambio climático intensifique aún más los incendios. Las sequías prolongadas podrían debilitar incluso a los árboles en zonas tratadas, reduciendo la eficacia de las quemas. Los resultado de combinar lidar y modelos mostró —en un pequeño despiste estadístico que los autores reconocen— que la variabilidad interanual puede ser alta.

La investigación demuestra además el valor de la teledetección de alta resolución para la conservación de especies concretas. Con satélites, aviones y drones, los científicos pueden monitorizar árbol individuo por árbol y evaluar qué estrategias funcionan. Ese es el siguiente paso: vigilar cómo responden las secuoyas supervivientes y ajustar la frecuencia y ubicación de las quemas. Porque un bosque que ha visto nacer y morir civilizaciones no debería desaparecer en una sola generación de fuego.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Las quemas controladas casi cuadruplican la probabilidad de supervivencia de las secuoyas gigantes ante incendios extremos.
  • Dónde: Arboledas de secuoyas gigantes en los parques nacionales de Sequoia y Kings Canyon, Sierra Nevada, California.
  • Institución responsable: Estudio financiado por la NASA, publicado en Nature Communications el 11 de julio de 2026.
  • Cuándo: Datos de las temporadas de incendios de 2020 y 2021; publicación el 11 de julio de 2026.
  • Impacto a futuro: Aporta la primera evidencia cuantitativa a escala de paisaje que respalda el uso de quemas prescritas para proteger bosques maduros, y demuestra la utilidad de la teledetección para la conservación.

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