La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) nos ha informado que prevé un trimestre invernal con temperaturas fuera de lo común. Esta es una advertencia que no podemos pasar por alto. En un mundo donde el cambio climático se ha convertido en una realidad innegable, los próximos meses, de noviembre a enero, prometen desafiar nuestras expectativas y poner a prueba nuestra capacidad de adaptación.
En este post, exploraremos en detalle las proyecciones de la AEMET, las implicaciones de este inusual fenómeno climático y cómo debemos prepararnos para enfrentar un invierno que se anuncia atípico. Es hora de tomar conciencia y entender la magnitud de lo que se avecina.
La AEMET nos está advirtiendo para que estemos preparados

La preocupante tendencia de temperaturas superiores a las normales que venimos experimentando parece no tener fin, y a medida que avanzamos en el tiempo, la sequía meteorológica, que comenzó allá por diciembre de 2022, se prolonga aún más.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) acaba de hacer un anuncio que debería ponernos en alerta: «se espera, con mucha probabilidad, que noviembre, diciembre y enero sean meses cálidos». Esta confirmación no solo arroja luz sobre el inusual comportamiento climático que viviremos en la próxima temporada invernal, sino que también nos advierte que, aunque las precipitaciones serán «más abundantes de lo normal,» no serán suficientes para revertir la sequía que nos aqueja.
Lo que han declarado desde la AEMET

Al hacer un balance anual de la situación meteorológica, el portavoz de la AEMET, Rubén del Campo, quien ya alertó las condiciones en el puente del Pilar, reveló que el próximo trimestre mantendrá la misma línea que hemos observado durante octubre. Sorprendentemente, en los primeros quince días de este décimo mes del año, las temperaturas han sido «extremadamente anómalas», con un asombroso exceso de 4.8 grados Celsius por encima de la norma.
De hecho, Del Campo lo describe como el «episodio cálido más extraordinario» que se ha registrado desde, al menos, 1950. Esta información no solo es una llamada de atención sobre la magnitud del cambio climático en curso, sino que también plantea serias interrogantes sobre cómo debemos adaptarnos a este nuevo y desafiante panorama climático.
Una ola de calor que afectó de muchas maneras

La impactante ola de calor que hemos experimentado recientemente no ha pasado desapercibida para la AEMET. Desde el 28 de septiembre hasta el 9 de octubre, hemos sido testigos de un asombroso total de 11 récords por días consecutivos de altas temperaturas. Esta cifra es más que un mero dato: es un claro indicador de la magnitud del cambio climático que estamos viviendo. 2023 se ha erigido como un año sin precedentes en términos de calor, y es importante destacar que se ha convertido, hasta el momento, en el año más cálido desde que se tienen registros, que se remontan a 1961.
Sin embargo, no solo el calor se ha hecho protagonista en este escenario climático preocupante. Las precipitaciones, o mejor dicho, la falta de ellas, también han jugado un papel relevante. Hasta la fecha de esta evaluación, 2023 se sitúa como el «duodécimo año más seco» en esta serie histórica de registros meteorológicos, lo que significa que es uno de los años con menos lluvias de la que se tiene conocimiento.
La amenaza de sequía prende las alarmas de la AEMET

Este dato es aún más impactante cuando consideramos que estamos en pleno siglo XXI y que ocupamos el sexto lugar de sequedad en lo que va de este siglo. Estas cifras son un claro llamado de atención sobre la necesidad de tomar medidas serias y efectivas para enfrentar los desafíos climáticos que nos depara el futuro.
La situación que estamos viviendo en este mes de octubre es el resultado de un patrón climático que se ha extendido a lo largo de todo el año. Si echamos un vistazo a las cifras del año hidrológico, que abarca desde el 1 de octubre de 2022 hasta el 30 de septiembre de 2023, se revela un dato alarmante: las lluvias apenas han acumulado 560.7 litros por metro cuadrado, por debajo de los 640 litros que consideramos como «normales». Este déficit de precipitaciones se traduce en un 12% por debajo de lo que se esperaría en condiciones normales, clasificando a este 2023 como un «año seco».
Lluvias bastante irregulares, según la AEMET

La distribución de las lluvias durante este período ha sido sumamente desigual. Las regiones del noroeste, como Galicia, la cornisa cantábrica y los Pirineos, han experimentado un exceso de precipitaciones, superando los 2,500 litros por metro cuadrado en algunos lugares. En contraste, las islas Canarias orientales se han convertido en el lugar más seco del país, con registros que en algunos casos ni siquiera alcanzan los 50 litros por metro cuadrado.
Este «año seco» también ha afectado a áreas específicas de la península. El suroeste y el noroeste, en particular Cataluña, han experimentado una sequía hidrológica más intensa. En cambio, regiones como Galicia, Castilla y León, Navarra y La Rioja han registrado precipitaciones por encima de la media.
La AEMET ya habla de sequía meteorológica

Tomando en cuenta estos datos, España se encuentra inmersa en una sequía meteorológica de larga duración, acumulando tres años consecutivos con precipitaciones por debajo de lo considerado «normal». Aunque no alcanza la magnitud de las sequías experimentadas en las décadas de los 80 y 90, esta sequía actual está adquiriendo una intensidad cada vez mayor.
El impacto de esta sequía se hace aún más evidente al considerar las cuencas hidrográficas de los ríos, todas las cuales presentan valores negativos. El Pirineo oriental, en especial Cataluña, junto con la cuenca del Ebro, son las áreas más afectadas. En consecuencia, el nordeste peninsular se encuentra experimentando la sequía más intensa, caracterizada por una grave escasez de precipitaciones. Esta situación pone de manifiesto la urgente necesidad de tomar medidas efectivas para abordar los desafíos que plantea una sequía de esta magnitud.
La situación climática persistente es preocupante para la AEMET

Ante la persistente tendencia climática que hemos estado experimentando, es crucial entender cómo se perfilan los próximos meses. Los modelos de predicción climática nos ofrecen una visión reveladora de lo que podemos esperar. Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el próximo trimestre no promete un cambio significativo. Con una probabilidad del 70%, se prevé que noviembre, diciembre y enero sean meses cálidos, manteniendo así la tendencia de temperaturas por encima de lo normal.
En cuanto a las precipitaciones, los modelos señalan que existe una probabilidad del 40% al 50% de que este trimestre sea «más lluvioso de lo normal». Sin embargo, Rubén del Campo, portavoz de la AEMET, destaca que estas predicciones están rodeadas de incertidumbre.
¿Serán suficientes las lluvias?

La pregunta que naturalmente se plantea en este contexto es si las lluvias previstas serán suficientes para poner fin a la sequía. Del Campo señala que para superar este episodio seco, sería necesario que se produzca «uno de los trimestres más lluviosos de los últimos tiempos», lo que, aunque no se descarta por completo, parece poco probable.
Los próximos meses prometen mantener el patrón de altas temperaturas, con la posibilidad de lluvias por encima de la media, pero sin garantías. Esta situación nos insta a continuar monitoreando de cerca la evolución del clima y a adoptar medidas de precaución ante un escenario climático incierto que plantea serios desafíos en la gestión del agua y en la adaptación a condiciones climáticas cambiantes.






































































































































