A pesar de que a algunas personas lucen bastante bien con un rapado sano y una barba de complemento, se trata de uno de los problemas estéticos con mayor incidencia entre los hombres del mundo -y algunas mujeres-. A muchos no les sirve de consuelo que les pongan como ejemplo a Guardiola, Jason Stathan o Bruce Willis.
Y es que, la ciencia sigue avanzando en este sentido, pero sigue existiendo cierta sensación de pesadumbre entre la población, que no ve una solución clara y sencilla, y sobre todo barata para hacer frente a este problema estético que puede destrozar el amor propio y la confianza de cualquier persona en el mundo.
Si eres de los que ves que tu pelo comienza a ralear, de los que ya ha perdido todo su cabello o que simplemente te sientes preocupado por tu salud capilar, esta lista puede interesarte, con las 10 cosas que tal vez no conozcas acerca de la alopecia.
Que se caiga el pelo es normal
Y es que, encontrar pelos en el peine, el lavabo o la ducha no debe de conllevar por sí solo a un problema de calvicie. Lo normal es que entre 100 y 150 cabellos se desprendan de la cabeza, ya que el 15% del total han alcanzado la fase de caída.
El problema aparece cuando este número se supera, y puede deberse al estrés fisiológico o emocional y a las carencias nutricionales -siempre y cuando no se presenten problemas alopécicos más graves-.
Más de 287 genes
Un último estudio, cuyos resultados se han presentado esta semana no deja lugar a duda: existe una gran variedad de genes que entran en juego y forman parte de las causas que producen alopecia entre la población.
Para realizar este informe, de un tamaño nunca visto hasta la fecha, alguno expertos de la Universidad de Edimburgo han examinado los datos genómicos y de salud de más de 52.000 participantes masculinos. Llama la atención que, como resultado del mismo, se asocie la calvicie al cromosoma X -en la mayor parte de los casos-.
Es decir, que buena parte de la calvicie mundial viene marcada por la información genética aportada por la madre, y no del padre, como a nivel popular se viene a creer desde hace tiempo. Puede, que si sufres perdida de cabello, tal vez no se culpa de tu progenitor.
Varios tipos de calvicie

Existen diversos tipos de alopecia a los que un hombre -y las mujeres- puede hacer frente. La clásica y más devastadora es la androgénica -o androgenética- que se produce por la producción excesiva de unas hormonas -conocidas como andrógenos– que acaban por debilitar los folículos pilosos. Existe una escala en la que se pueden observar los distintos grados de la misma, también conocida como la Escala de Norwod.
Otros afectados pueden verse sorprendidos por la alopecia areata, que crea circunferencias sin cabello en varias zonas de la cabeza y de la que todavía se desconocen las causas; o las generadas por factores externos como es el caso de la traumática, de la alopecia difusa o la causada por drogas y fármacos.
En la difusa la caída del cabello se produce por enfermedades como estrés emocional, gripe o incluso por embarazos. La traumática, por su parte, hace acto de presencia cuando los afectados se arrancan el pelo o incluso cuando dañan el cuero por el uso de secadores o peines metálicos. Y no son las únicas,
No solo es cuestión genética
Como se puede observar, existen distintos tipos de calvicies, que en algunos casos se alejan de la situación genética y hormonal de los pacientes. Es decir, causada por otro tipo de factores externos y posibles daños que se pueden producir en el cuero cabelludo y los folículos pilosos.
Existen calvicies producidas por enfermedades, por tratamientos, por estrés, por daño en el cuero cabelludo, exceso de grasa… Estas si pueden ser reversibles -en algunos casos, no en todos- sí se toman a tiempo.
Tratamientos milagrosos
No es de extrañar que los buitres -entendidos como gente sin escrúpulos que busca hacer dinero fácil con negocios de dudosa moralidad y ética- sobrevuelen sobre las zonas muertas de las cabezas de los afectados, ante un problema de este tipo. Y es que, son muchos los que sufren serios problemas psicológicos y de confianza ante la caída de cabello.
Pero no es una situación nueva, ni siquiera un fenómeno desarrollado hace un par de siglos; sino que, por el contrario, ya se producían productos milagrosos en la época clásica, especialmente en la antigua Roma donde algunos emperadores desarrollaron complejo con su salud capilar.
Uno de ellos fue Julio César, con un laurel estratégicamente colocado sobre su cabeza a modo de corona. Otro de los antiguos emperadores romanos que no sentía demasiado aprecio por su escaso cabello fue Domiciano, quien obligaba a los artistas a retratarlo con una espesa y poderosa melena.
En este medio uno de los dermatólogos -especializado en este tipo de problemas- más prestigioso de nuestro país, Sergio Vañó, venía a declarar lo siguiente sobre este tipo de tratamientos: «“Son engaños absolutos para gente desesperada por su problema. No valen para nada y, de hecho, algunos de ellos suelen producir traer algunas complicaciones a sus usuarios. Recuerdo que varios pacientes han venido a mi consulta con dermatitis causadas por este tipo de productos».
La ciencia avanza

La ciencia sigue avanzando en este sentido. De hecho, en los últimos años los avances han sido increíbles. Como bien se sabe, ya se han descubierto los 287 genes que producen esta afección de perdida de cabello, lo que puede convertirse en el primer paso para poder combatirla de manera eficaz y económica.
Por otro lado, las técnicas que se realizan a día de hoy -dejando de un lado los timos y engaños- también ofrecen resultados cada vez más óptimos en los pacientes. Erigiendo como la solución perfecta el transplante o injertos capilares.
No es solo cosa de hombres
Aunque es un clásico que se relacione la calvicie como un problema masculino, lo cierto es que en los últimos años se ha advertido -tanto a nivel social como en el ámbito científico- que también puede afectar a las mujeres.
Pero existe una afección propia, la fibrosis frontal, que trae de cabeza a toda la comunidad médica que se encarga de investigar sobre estos temas, y que, según comentan algunos especialistas, cada vez ha comenzado a ser más frecuente entre las mujeres de todo el mundo.
A diferencia de la calvicie común, este tipo de alopecia se encarga de acabar -como su propio nombre índica- con la primera línea de cabellera de las afectadas. Cabe recordar que la alopecia androgénica muestra otro patrón de comportamiento -como se puede observar en la escala de Norwood-.
Los tratamientos que funcionan
A pesar de todo, los últimos avances en este campo de la medicina no han tenido parangón en la historia. Es decir, en estos años, se ha avanzado más que nunca en esta ciencia, lo que también se ha traducido en algunas soluciones bastante eficaces y contrastadas ¡No todo van a ser productos engañosos!
Los implantes capilares y los injertos de pelo tienen una calidad óptima, excepto en el caso de los pacientes que tan solo mantienen pelo pobre en los lados y la nuca de su cabeza. En un futuro -no muy lejano- incluso se podrá realizar trasplantes a través de la clonación de células madres del cabello.
Otros métodos muy demandados en la actualidad y que ayudan a regenerar y mantener el cabello son el minoxidil y el finasterida. Unos medicamentes cuya injesta se realiza por vía oral, pero que al dejar de usarlos, dejan de hacer efecto.
Problemas de calvicie y próstata
Existen ciertos estudios, como el publicado hace algo más de un año en la revista especializada Annals of Oncology, que relaciona de manera directa problemas derivados del cáncer de prostata con la pérdida prematura de cabello.
Es decir, un varón que comienza a perder parte de su pelo a partir de los veinte años, en el futuro sería más propenso a desarrollar esta enfermedad, que por otra parte es un quebradero de cabeza para todo el género masculino.