Parece que poco a poco las entidades financieras vuelven a dar crédito. Así lo reflejan las estadísticas del Banco de España, que ponen de relieve que hay ahora mismo más de 1,3 billones de euros en manos de los consumidores. La mayor parte de ellos destinados a créditos hipotecarios.
Sin embargo, y aunque ahora la mano esté un poco más ancha para entregar dinero a los consumidores, conviene tener en cuenta algunos factores para tenerlo un poco más fácil y no desfallecer en el intento:
Préstamo o crédito
Antes de ir al banco debes tener claro qué es lo que vas a pedir. Aunque se usan de forma aleatoria, en realidad hablamos de dos cosas totalmente diferentes. Como explican en iAhorro, en los créditos el dinero no se entrega en un solo plazo. Se van dando distintas ventanas para consumirlo según se necesita. A partir de ahí, el usuario va pagando en función de lo que consume y va pagando intereses según el dinero que se le ha entregado.
El préstamo es justo lo contrario. Es la operación por la que el banco nos entrega una cantidad de dinero de una sola tacada, y nosotros nos hacemos cargo de ella. Es una cantidad fija, que debemos devolver junto a los intereses en un plazo determinado.
Ajusta al máximo
Es importante no abusar. Atrás han quedado los tiempos en los que podíamos pedir el 100% de lo que queríamos y un poco más. Acuérdate, aquello de decir que querías comprar un coche o amueblar la casa se ha terminado. A partir de ahora toca ir al mínimo indispensable, sobre todo porque el banco mira con más detenimiento las cantidades a pedir y las garantías que tendrá a la hora de cobrar el préstamo.
Justificar el gasto
A la hora de que nos concedan el préstamo o el crédito, es importante tener muy claro lo que queremos hace con el dinero. Por eso es fundamental que seamos capaces de tener diseñado un pequeño ‘plan de negocio’ de lo que queremos desarrollar. La compra de una primera vivienda, el desarrollo de un nuevo negocio, etc.
Ten en cuenta que, por ejemplo, si quieres montar un negocio o pretendes hacer una reforma, vas a tener más posibilidades de lograr que el banco te dé el dinero que si vas a pedirlo para irte a hacer un viaje. Todo depende de lo que plantees y cómo lo plantees.
Las garantías
Si es una hipoteca no hay problema. Está claro que la garantía de pago que vas a ofrecer al banco es la casa. Pero si es un préstamo personal la cosa cambia, y mucho. Por eso es importante también que tengas en cuenta que una buena nómina, o un colchón de ahorros son el mejor aval para que el banco se fíe de ti y decida darte el dinero.
Otra opción es la de optar por los avalistas. Ojo, porque esto puede trae problemas muy serios. Por eso es vital que tengas en cuenta distintos factores, como la posibilidad de que puedas perder el puesto de trabajo en un futuro, o tener muy claro que tu avalista sabe lo que está haciendo. Se han dado ya muchos casos de fraude, o de avalistas que han perdido su casa por avalar un préstamo sin tener muy claras las condiciones.
Fíjate en el tipo de interés
Será fundamental para determinar lo que vas a pagar en cada plazo, y para fijar el importe final que va a tener el préstamo o crédito. La horquilla en la que se mueven es muy amplia, pero ronda entre el 6% y el 14%, en el caso de los préstamos personales. El hipotecario es ligeramente más bajo -por la caída del Euribor- y depende también de si eliges o no un tipo fijo.
Cada banco te puede ofrecer un tipo de interés distinto. Por eso es importante emplear aquello de busque, compare, y si encuentra algo mejor cómprelo. De este modo, conseguirás tener el tipo de interés que más te conviene.
Cuidado con las comisiones
Las comisiones suelen ser el producto que más encarece los préstamos y las hipotecas. Las más básicas que debes evitar son la de estudio, apertura, amortización parcial y cancelación anticipada. Las dos primeras tienen truco, porque básicamente te cobran porque el banco se ponga a trabajar para ver si te concede o no el dinero. Por eso es mismo es muy fácil que, si contratas, consigas que -al menos una- desaparezca.
Debes pensar también si en un futuro vas a poder ir haciendo amortizaciones del préstamo. Sobre todo porque tendrás que negociar la comisión de amortización parcial. Es decir, la penalización por ir adelantándote en la devolución del dinero. En ocasiones es tan elevada que no merece la pena cancelar. ¡Cuidado con ella!
Contrata un seguro

A lo largo de la vida pueden concurrir muchas circunstancias que nos impidan la devolución del dinero. Por eso hay multitud de seguros que te van a cubrir a ti -y a tus herederos- en caso de que no puedas hacer frente a los pagos. Imagínate que te quedas en el paro, o que enfermas. Son los llamados seguros de protección de pagos, y suelen ser muy útiles.
Existen también multitud de seguros de vida que te cubren en caso de fallecimiento o incapacidad. De hecho, estos dos últimos suelen ser de contratación obligatoria. No queda otro remedio que contratarlo.
¡El contrato!
Es la parte más importante de todo. Ahí se van a reflejar todas las cláusulas que engloban tu relación con la entidad. Por eso es esencial que lo leas despacio y lo entiendas. Si tienes dudas acude a un abogado o pregunta a tu entidad. Presta especial atención a la letra pequeña. Para ti va a ser fundamental, porque luego te puedes encontrar algún tipo de sorpresa.
Presta atención especial a los intereses de demora, es decir, si te retrasas en el pago de alguna letra o no puedas devolver el préstamo en el tiempo estipulado. Además, debes tener en cuenta dónde se van a dirimir las reclamaciones que puedas tener por tu préstamos crédito.
Los 14 días
Muchas veces no te lo dicen en el banco, pero tienes un tiempo de prueba para tu préstamo o crédito. Según la Ley tienes 14 días para poder echarte para atrás. Podrás cancelar el contrato sin tener que dar explicaciones, ni tampoco pagar ningún tipo de coste.
De este modo, se busca dar seguridad a quien pide un dinero prestado al banco y, por distintas circunstancias, deja de necesitarlo. Imagina, por ejemplo, que tienes un agujero puntual y se soluciona, pues ahí tienes una opción de librarte sin que haya ningún tipo de repercusión.
¡Cuidado con los préstamos rápidos!
Ahora está de moda. Los vemos en la televisión. Dinero fácil en cuestión de minutos. Lo primero que debes tener en cuenta es que estás hablando de un pequeño crédito. Nada de préstamos. Además, sus costes son extraordinariamente elevados. Tanto en gestión como en intereses y tipos de demora.
Hay sentencias judiciales que consideran que los tipos solicitados son excesivos, pero por el momento siguen ofreciéndose al mejor postor. ¿Qué ocurrirá a partir de ahora? El tiempo lo dirá.









La también actriz Nicole Kidman es una de las afectadas por las operaciones de estética que han destrozado la cara a los famosos. La ganadora de un Óscar parecía no encontrarse a gusto con su visual y no dudó en meterse en manos de «profesionales» para arreglar el asunto. Mala idea.
«Los resultados de 2016 muestran una mejoría global en los niveles de rendimiento; todas las operadoras lograron sumar más puntos que el año pasado a pesar de que se han aumentado los límites y los requisitos para reflejar el desarrollo general de la tecnología. (…) Yoigo queda en el último puesto, claramente distanciada de las otras tres. Pese a alcanzar una nota de “suficiente”, esta operadora, la de menor tamaño, ha mejorado en la categoría de voz, aunque se estanca en datos«, reza el informe.










Sí, se te ha olvidado que el año pasado NO te tocó y te prometiste que no ibas a volver a jugar. Sabes que es muy complicado, pero aun así te vas a lanzar a comprar décimos a diestro y siniestro. Nuestro cerebro, explican los sociólogos, tiende a no recordar las situaciones negativas, por lo que de un año a otro ya no tenemos consciencia de lo ocurrido 365 días antes.
Existe un falso optimismo que nos lleva a pensar que tenemos muchas posibilidades de ser los agraciados del sorteo. El Profesor Kevin Benett asegura que nuestro cerebro ante determinadas situaciones se arriesga más de lo que debería. Al parecer, es un fenómeno de estudio por parte de la neurociencia.
Nos ha pasado en la redacción de Merca2. La situación ha sido la siguiente. Hemos preguntado si alguien quería jugar Lotería de Navidad. Silencio en la sala. Hemos vuelto a insistir, y se ha escuchado un «si jugáis yo llevo uno». A continuación, el resto han ido pidiendo décimos: yo otro, yo tres… Y así sucesivamente.
Somos conscientes de que tenemos muy pocas posibilidades. Tan sólo un 5%, según reconoce la propia Loterias y Apuestas del Estado. Sin embargo, el mero hecho de tener la posibilidad de amortizar la pérdida con la ‘pedrea’ nos ayuda a minimizar el riesgo. Así que es natural que pensemos que es el momento de lanzarnos a por el décimo.
Por mucho que no queramos, la mente nos juega malas pasadas y nos hace pensar en qué pasaría si… Así que todos hemos pensado en algún momento qué haríamos si nos tocaran los 400.000 euros del gordo. O qué haríamos si lográsemos «un pellizquito». El famoso tapar agujeros, cambiar el coche, renovar la casa…
Otro de los factores que influyen, según los psicólogos, es el hecho de asociar hechos buenos de nuestra vida a que nos van a traer suerte. De ahí que siempre tendamos a jugar esa fecha que ha resultado una buena noticia para nosotros: el nacimiento de nuestro hijo, el aniversario de boda, el día en el que empezamos a salir… Motivos hay muchos, cada uno tiene el suyo.
El desgraciado del vecino tiene un cochazo y yo tengo que conformarme con uno que tiene diez años. Tiene una casa en la playa, y yo no puedo. Y todo así. ¿Lo mejor? Que pensamos que el de al lado no pega ni chapa y que no se merece lo que tiene. Así que –aunque sea un fenómeno inconsciente- tendemos a jugar a la Lotería para intentar equipararnos a los demás.
Todos sabemos que el juego genera adicción. Sin embargo, una vez al año no hace daño. Así que aunque nunca compremos, todos los factores anteriores nos llevan a gastarnos el dinero en un decimito de lotería en Navidad.


Ahora que es uno de los hombres de moda pide, según Vanitatis, más de 20.000 euros por acto, muchos creen que nada en la abundancia. Pero la mayoría olvida que el presentador tuvo que coser efímeros trabajos en autonómicas y cadenas menores como Intereconomía durante ocho años, que es lo que va entre el año que se dejó de emitir Ankawa en TVE, 2006, y 2014, año en el que Bertín se puso al frente de En la tuya o en la mía.
Para los amantes del mundo del cómic americano también se ha abierto un debate bastante curioso. Esta claro, eso sí, que los amantes del universo Marvel se decantarán por Netflix, que sigue apostando por dar soporte a las aventuras audiovisuales de los enmascarados de la compañía Disney. Como ejemplo de éxito contrastado tenemos a Daredevil.
HBO ha aterrizado en España con una tarifa única de 7,99 euros al mes por disfrutar del servicio. Los usuarios pueden vincular cinco pantallas a la cuenta, aunque solo pueden hacer uso simultaneo de dos de ellas.
Netflix permite utilizar Paypal como método de pago; mientras que, por ahora, la productora HBO no dispondrá de esta opción para sus clientes a la hora de desembolsar la cantidad mensual. Por ahora, solo acepta Visa y Mastercard.
HBO llega a España con los siguientes dispositivos disponibles: se puede acceder a través de la web, teléfonos móviles y tabletas. Por su parte, Netflix cuenta con servicios en Smart TV y videoconsolas (PlayStation 4 y XboxOne).
Si eres un fanático del universo fantástico de G. R. R. Martin debes tenerlo claro: HBO aterriza en España con una de las series más seguidas de la televisión mundial. En este sentido, puede verse más afectada la plataforma de Movistar +, ya que era la única que ofrecía este contenido en España.
Ambas plataformas de reproducción de contenido online ofertan un mes de prueba gratis para nuevos usuarios. Esta promoción puede convertirse en la tabla de salvación para todos aquellos indecisos que no sepan a donde acudir.
Netflix cuenta en su parrilla con una gran cantidad de series de producción propia con bastante éxito: Daredevil, Narcos, Stranger Things, Bojack Horseman… Además, de otros grandes éxitos de la televisión como Breaking Bad, Sons of Anarchy o The walking Dead.

Sea como sea, todos ellos coincidieron en la necesidad de reclamar al Gobierno una mayor atención a la Industria. Especialmente en nueve puntos: política energética; infraestructuras logísticas; I+D+i; Formación y Empleo; Regulación inteligente; Fiscalidad; internacionalización; potenciación del Tejido Industrial y Sostenibilidad. Aspectos que los firmantes del acuerdo consideran relevantes para garantizar el futuro de nuestro país.

















Una situación que para algunos inspectores fiscales consultados por Merca2.es no está tan clara. Reconocen que «si bien es cierto que Hacienda puede optar por embargar las rentas, no tenemos muy claro que proceda hacerlo de una vivienda». Según explican «no se trata de una relación comercial», tal como Hacienda hace creer en los escritos enviados; además, al tratarse de una primera vivienda «es muy discutible» que puedan decidir ese embargo, dado que es un contrato estrictamente privado.
El banco no se ha sabido anticipar a los cambios del mercado, y cuando ha intentado adaptarse, el volumen de activos gestionados y de dudoso cobro o improductivos han resultado ser un problema mayor de lo esperado. Es el caso de la compra del negocio de tarjetas de crédito tanto de Citi como de Barclays, cuando el negocio va más bien por la vía “fintech”.
Están intentando por todos los medios sanear su balance, ya sea mediante la reducción de costes despidiendo empleados (se reducen en un 2,1% con respecto al mismo trimestre del año anterior), cierre de oficinas, reducción de costes como el de la publicidad o los seguros…

«Aunque haya matizado su discurso, hay que ver como sería capaz de gestionar este proceso. Echar a tanta








¿Su mentor? El cocinero Paco Romero, un chef con estrella Michelin y con una visión única para la cocina. Después de años de trabajo, el chef por fin abrió el restaurante que parece ser el conjunto de una película de ciencia ficción aliada a la buena gastronomía. Son sólo 12 asientos y cada comensal tiene que pagar alrededor de 1.500 euros para cenar, o para vivir una experiencia única.
Los emojis de los tres monos tapando los ojos, orejas y boca, son los que ilustran el proverbio japonés: no ver el mal, no oír el mal, no hablar el mal. Lo clásico.






