Una ruptura matrimonial nunca es fácil, pero la cosa se complica todavía más si los cónyuges decidieron emprender en pareja en su momento. Incluso si solo uno de ellos es dueño de la empresa, la separación puede tener consecuencias legales para la misma.
No obstante, un divorcio no tiene que implicar necesariamente la desaparición del negocio. Hasta en aquellos casos en los que pertenezca a ambos, se puede llegar a un acuerdo. Por otro lado, no hay que perder de vista la importancia del régimen económico matrimonial.
Así afecta el régimen económico matrimonial a una empresa

Tanto quienes van a casarse como quienes ya lo están tienen total libertad a la hora de elegir el régimen económico que regirá su matrimonio. Si no se decide nada, la regla general es la separación de bienes en Cataluña y la sociedad de gananciales en el resto del país. Y esto es algo que afecta también a nivel profesional si se opta por emprender.
Porque no es lo mismo que el negocio sea de uno solo a que sea de los dos. Si ocurre esto último, la ruptura de la pareja puede tener una incidencia directa en la empresa. Si los cónyuges estaban casados en régimen de gananciales, y la empresa se ha constituido después del matrimonio, pertenecerá por igual a los dos, aunque el titular sea uno de ellos.
En caso de divorcio, habrá que liquidar la sociedad de gananciales, lo que implica que habrá que hacer cambios en la empresa. Aunque esta puede quedar en manos de quién verdaderamente es el emprendedor, nadie se libra de los trámites y del correspondiente pago de impuestos.
La separación de bienes para emprender

Lo que recomiendan los especialistas es escoger el régimen de separación de bienes cuando se va a emprender. Si en un pareja casada en gananciales uno de ellos decide montar un negocio, lo ideal es que antes de hacerlo se liquide la sociedad de gananciales y se pase a un sistema de separación de bienes.
Esto tiene ventajas por partida doble. Por un lado, evita que la empresa se vea afectada en caso de divorcio, porque esta pertenecerá desde el principio a una única persona. Por otro lado, si el emprendedor lo hace como autónomo y, por tanto, no tiene su responsabilidad limitada, estar casado en separación de bienes es la mejor forma de proteger su patrimonio familiar. Si el negocio tiene deudas, deberá responder de ellas con sus bienes propios, pero los de su cónyuge quedarán a salvo.
Empresa puesta en marcha antes del matrimonio

En algunos casos el emprendedor pone en marcha su negocio y luego decide contraer matrimonio. Como la empresa ha nacido antes del matrimonio, será siempre un bien de carácter privativo, pero no así los beneficios. Si se establece un régimen de gananciales, los beneficios que dé la empresa a partir de la fecha de matrimonio se considerarán pertenecientes a cada uno de los cónyuges.
Esto implica que, en caso de divorcio, habrá que liquidar las ganancias obtenidas para repartirlas al 50%. Y esto puede ser muy grave para el negocio, puesto que podría dar lugar a problemas de liquidez para hacer frente al pago de las deudas pendientes.
Negocio puesto en marcha por ambos cónyuges

Con independencia del régimen económico matrimonial elegido, si la empresa se funda conjuntamente después del matrimonio, tanto esta como sus ganancias pertenecerán a ambos al 50%. Este es uno de los supuestos más complicados de resolver cuando se produce una ruptura de la pareja.
Lo más habitual es que uno de los socios compre al otro su parte, pero hay casos en los que no resulta posible alcanzar este acuerdo, así que solo quedan las opciones de vender la empresa a un tercero o proceder directamente a su liquidación.
Las deudas también se reparten

Aunque hemos hablado del reparto de ganancias, es importante tener en cuenta que las deudas también se reparten en la misma proporción, así que uno de los cónyuges puede encontrarse con que tiene que afrontar el pago de deudas que pertenecen a un negocio que no es suyo.
Por eso, antes de llegar a un acuerdo es imprescindible tener muy claro cuál es la situación actual del negocio, que beneficios hay para repartir y cuáles son las deudas que están pendientes de pago.
El pacto de socios para emprender conjuntamente

Una buena forma de evitar los problemas si se produce el divorcio es firmar un pacto de socios, algo que solo es viable si la pareja no está casada cuando decide emprender o lo está en separación de bienes. Mucho mejor si el documento lo redacta un profesional y se eleva a escritura pública ante Notario.
El pacto entre socios es un documento en el que se detalla la relación entre los socios. No solo establece qué tareas asume cada uno, también puede incluir cuestiones sobre el reparto de la propiedad del negocio y hasta prescripciones sobre qué ocurrirá con la empresa si el matrimonio se rompe.


































