Una de las reivindicaciones clásicas de los autónomos es aquella que denuncia que sufren constantes inspecciones por parte de Hacienda, mientras que los grandes defraudadores (que no son precisamente trabajadores por cuenta propia) padecen muchas menos investigaciones en lo referente a sus ingresos, gastos y pago de tributos.
Aunque algunas inspecciones son aleatorias, en otras la llamada del Fisco se debe a que ha detectado indicios de que algo extraño está ocurriendo. Por eso, es importante saber qué cosas son las que hacen saltar la alarma en la Agencia Tributaria y pueden dar lugar a que se inicie un procedimiento de inspección.
No presentación de la autoliquidación del IVA durante varios trimestres

Cada vez que acaba un trimestre los autónomos tienen que presentar su autoliquidación de IVA y de IRPF. El pago del Impuesto sobre el Valor Añadido suele generar algunas dudas entre los profesionales, y muchos tienen la errónea creencia de que si no han ingresado nada no tienen que presentar la liquidación.
La legislación señala que la autoliquidación del IVA debe presentarse cada trimestre, aunque el autónomo no haya facturado nada. Si no ha ingresado nada ni ha tenido gastos (o no se los va a desgravar) debe presentar la liquidación y señalar la opción de “sin actividad”. Si no hay tenido ingresos pero sí gastos deberá indicar los gastos soportados y la ausencia de ingresos.
No presentar la autoliquidación trimestral es motivo de sanción. Pero, si la situación se repite durante varios trimestres, es normal que esto levante las sospechas de Hacienda y esta acabe llevando a cabo una inspección.
Presentación a Hacienda de varias autoliquidaciones de IVA negativas

Como acabamos de ver, incluso en aquellos casos en los que no se han obtenido ingresos hay que presentar la autoliquidación del IVA. Se tratará, eso sí, de una autoliquidación negativa que implicará que no hay que pagar nada.
Las alarmas empiezan a sonar en Hacienda cuando la situación se mantiene durante varios trimestres. Que haya un trimestre o dos sin facturación o con una facturación muy baja no es demasiado relevante. El autónomo puede estar pasando una crisis en su negocio o incluso puede que esté enfermo y no esté trabajando.
El problema viene cuando se declaran de forma constante gastos y ningún ingreso. Una actividad que no da ningún beneficio pero sí tiene una serie de gastos asociados no es viable a largo plazo. Lo normal es que alguien que está en una situación así se dé de baja tanto en Hacienda como en la Seguridad Social. Si esto no ocurre, es más que probable que la Agencia Tributaria se ponga a investigar.
Descuadre entre los modelos trimestrales y anuales

El autónomo tiene que presentar autoliquidaciones trimestrales y, una vez que acaba el año, presentar las liquidaciones anuales de impuestos como el IVA y el IRPF. En condiciones normales no debería haber ningún descuadre entre las cifras presentadas al final de cada trimestre y las presentadas a final de año.
Si hay un descuadre lo suficientemente importante es más que probable que Hacienda decida hacer una visita al autónomo para inspeccionar más detalladamente las facturas que ha emitido y las que ha recibido.
Aplicar un exceso de gastos deducibles hace sospechar a Hacienda

Los gastos que se pueden deducir los autónomos siempre son motivo de duda. A veces parece que ni la propia Agencia Tributaria lo tuviera claro, porque algunos técnicos admiten ciertas deducciones y otros no.
Sin embargo, sí hay gastos personales que está claro que no son deducibles. Como el gasto que hace un profesional en la ropa que utiliza para trabajar (no hablamos de EPIs sino, por ejemplo, de un traje).
En caso de que Hacienda detecte que un autónomo está aplicando una gran cantidad de deducciones en sus declaraciones de impuestos, existen muchas posibilidades de que lleve a cabo una investigación para comprobar sí, efectivamente, puede deducírselo todo.
Solicitar subvenciones

Las subvenciones para autónomos intentan ayudar a los profesionales a que sigan adelante con su negocio. Pero hay que tener especial cuidado con ellas, porque no todas tienen el mismo tratamiento fiscal. Por algunas hay que declarar pero por otras no. Por eso, cuando un autónomo solicita una subvención es normal que Hacienda ponga su lupa sobre él.
A fin de evitar problemas, lo mejor en estos casos es informarse bien sobre el tratamiento fiscal de la subvención recibida, para declararla cuando corresponda. Con frecuencia, lo más sencillo es consultar este tema con un gestor.
¿Se pueden evitar las inspecciones de Hacienda?

No del todo, ya que como dijimos antes algunas son totalmente aleatorias, pero el autónomo sí puede poner de su parte para que no salten las alarmas en la Agencia Tributaria y no ponerse a sí mismo en el punto de mira de los inspectores.
El “secreto” es hacer las cosas lo mejor posible a la hora de presentar los impuestos. Declarando lo que corresponde en cada caso y teniendo especial cuidado en no aplicar deducciones a las que no se tiene derecho.




















































































