Crear una empresa es el sueño de muchas personas. Todos en un momento u otro hemos tenido una idea de negocio que nos ha parecido que podía ser buena y llegar a triunfar, pero solo los más valientes se atreven a dar el paso y convertir esa idea en un proyecto real, pasando a ser emprendedores.
Sin embargo, uno de los primeros obstáculos con los que se encuentra quien quiere iniciar una actividad empresarial es que hay mucha burocracia, y eso que en los últimos años los trámites se han agilizado mucho gracias a las nuevas tecnologías. Si te estás planteando en serio ponerte al frente de un negocio, échale un vistazo a los pasos que tienes que dar para crear tu empresa.
Tomar la decisión de emprender

Este es el primer paso, y puede parecer sencillo, pero en realidad no lo es tanto. No se trata de que de un día para otro digas, “voy a montar mi propia empresa”. Primero tienes que analizar si tu idea es realmente viable, si puede llegar a tener éxito, y para eso vas a tener que invertir algo de tiempo en analizar el mercado y tus capacidades.
Primero tienes que hacer un análisis DAFO para conocer tus debilidades y fortalezas como emprendedor, así como las amenazas y oportunidades que hay en el mercado para tu hipotético proyecto. A continuación evalúa bien tus aptitudes emprendedoras y, si consideras que cumples el perfil, elabora un plan de empresa que te ayude a determinar si tu proyecto será o no rentable.
Elegir la forma jurídica, fundamental para crear una empresa

Una empresa es una persona jurídica, una entidad con su propia personalidad y su propia responsabilidad frente a sus actos. Pero no todas las personas jurídicas son iguales, y por eso tienes que elegir la mejor forma para tu empresa. Para ello debes tener en cuenta tanto tu situación personal como la económica.
Puedes crear una cooperativa, una sociedad laboral, una sociedad civil, una sociedad anónima, etc. Pero en la mayoría de los casos muchos emprendedores optan por la sociedad de responsabilidad limitada, porque es sencilla de constituir y además no requiere un capital inicial demasiado alto (se exigen 3.000 euros).
Proceso de constitución de la empresa

Para crear una sociedad mercantil primero tienes que elaborar unos estatutos, que son las reglas que van a regular el funcionamiento interno de la empresa. En ellos vas a determinar quienes son los socios, cuál es el porcentaje de participación de cada uno, sistema que se usará para tomar las decisiones, determinación del administrador y cosas por el estilo.
Los estatutos deben presentarse ante el Notario para que los eleve a escritura pública y luego dicha escritura se inscribe en el Registro Mercantil. A partir de ese momento la sociedad ya existe y puede empezar a operar en el mercado con total normalidad como un sujeto de Derecho con sus propios derechos y obligaciones.
Trámites de constitución

Además de elaborar los estatutos, hay que realizar una serie de trámites para crear una empresa que son totalmente necesarios. Entre ellos destacan hacer el alta en el IAE (Impuesto de Actividades Económicas), obtener una certificación negativa por parte del Registro Mercantil Central de que no existe otra empresa con el mismo nombre y solicitar el NIF.
Además, en algunos casos es necesario registrar patentes y marcas si las vas a usar en la actividad empresarial y no quieres que nadie te las copie. Y también es aconsejable que registres un dominio con el nombre de tu web e incluso otros similares para evitar que pueda haber páginas muy similares a la de tu negocio que te quiten tráfico.
Trámites administrativos según el tipo de negocio

Estos trámites que hemos visto son generales y se tienen que hacer en todos los casos en los que se desea crear una empresa. Pero además, existen otros trámites más específicos que solo hay que llevar a cabo en ciertos casos. Por ejemplo, si vas a contratar trabajadores debes obtener un código de cuenta de cotización de la Seguridad Social, cursar las altas de los empleados, notificar al INEM los contratos celebrados y comunicar la apertura del centro de trabajo a la Inspección de trabajo.
En función de la actividad concreta a la que te vayas a dedicar te pueden hacer falta trámites especiales. Por ejemplo, si tu negocio es un bar, necesitas una autorización de apertura de la Dirección General de Turismo de tu Comunidad Autónoma, pero si abres una empresa de seguridad debes registrarla en la Secretaría de Estado de Seguridad (pertenece al Ministerio del Interior).
Obtén un certificado electrónico para crear una empresa de forma más ágil

Tener un certificado electrónico no es obligatorio si quieres poner en marcha un negocio, pero te puede ayudar a agilizar los trámites. La solicitud la haces a través de la web de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Esta te envía un código que tienes que presentar en cualquiera de las entidades acreditadas para verificar tu identidad (ayuntamientos y otras administraciones públicas).
Una vez que la Administración ha verificado tu identidad puedes descargar tu certificado electrónico en tu ordenador y comenzar a operar con él. Lo bueno de este sistema es que te permite presentar fácilmente todo tipo de documentos relacionados con la puesta en marcha de tu empresa sin necesidad de salir de casa, por lo que ahorras tiempo y te evitas unos cuantos desplazamientos.
Legaliza los libros de cuentas

Una vez que lo tienes todo listo para empezar a trabajar debes tener en cuenta que una de tus obligaciones es llevar bien la contabilidad y dejar reflejados todos los movimientos de carácter contable en los libros, pero para que sean válidos estos tienen que estar correctamente legalizados.
Esto implica que cada año tienes que llevar tu libro de inventarios, el libro de cuentas anuales y el libro diario a legalizar en el Registro Mercantil de tu provincia. Este organismo pondrá un certificado oficial en la primera página de cada libro y además sellará el resto de páginas.
Aunque los trámites para crear una empresa no son complejos, lo cierto es que hay que hacer bastantes y puede llevarte algo de tiempo. Por eso, lo mejor en estos casos es que te dejes asesorar por expertos e incluso que dejes en sus manos la tramitación de aquellas cuestiones que te resulten complejas o para las que no tengas tiempo.
























































































