La jugada de China con Irán que sacude el petróleo mundial

Mientras Teherán amenaza con bloquear el estrecho de Ormuz y Moscú estira los plazos, Pekín acapara crudo a precios récord. VisualPolitik analiza por qué el movimiento chino desconcierta a medio planeta.

El tablero de Oriente Medio vuelve a temblar y, en esta ocasión, el movimiento más desconcertante no llega desde Teherán ni desde Washington. Llega desde Pekín. China está acaparando petróleo a precios elevadísimos mientras Irán amenaza con bloquear de forma prolongada el estrecho de Ormuz, y esa anomalía es la que VisualPolitik coloca en el centro de su último análisis. Yo creo que merece la pena detenerse a entender por qué.

Irán vuelve a sacar la carta del estrecho de Ormuz

Según relata el canal, Galiba, presidente del Parlamento iraní y principal negociador del régimen, ha vuelto a recordarle a Estados Unidos que aún tiene cartas por jugar. La advertencia no es retórica menor: Teherán insinúa que el estrecho de Ormuz puede permanecer bloqueado durante mucho tiempo, que podrían atacarse nuevos oleoductos e infraestructuras energéticas en la región y que el paso por Bab el Mandeb también podría complicarse, dificultando incluso la salida del crudo saudí por el Mar Rojo.

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VisualPolitik subraya el momento elegido: a las puertas del verano occidental, cuando se dispara la demanda de combustible, y en plena antesala de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Es decir, una presión calculada para forzar concesiones cuando más duele.

Por qué el tiempo juega a favor de los ayatolás

El presentador insiste en una idea incómoda: las negociaciones siguen abiertas, pero Irán percibe que el reloj corre a su favor. Por eso plantea propuestas que Washington, hoy por hoy, no puede aceptar. Y por eso ha rechazado negociar de forma directa con Estados Unidos mientras se mantenga el bloqueo naval y la presión militar y económica.

Aquí entra otro actor clave. Abás Araghchi, ministro iraní de Asuntos Exteriores, ha viajado a Moscú para reunirse con Vladimir Putin. Sobre la mesa, según el análisis del canal, está el papel que Rusia podría jugar en la custodia del uranio altamente enriquecido iraní. Pero hay un matiz crucial.

Rusia y la tentación de estirar el conflicto

VisualPolitik plantea que Putin no tiene ninguna prisa por que la crisis del Golfo termine. Los altos precios del petróleo le benefician, justo cuando los ataques ucranianos han dañado seriamente su capacidad de exportación. Una interrupción del gas natural licuado catarí podría empujar a Europa a flexibilizar su postura frente a Moscú. Y China, a su vez, podría estrechar todavía más su relación energética con Rusia como fuente de seguridad.

La conclusión que sugiere el canal es inquietante: a Moscú podría interesarle una coordinación más estrecha con Teherán para alargar el conflicto, aumentar la presión internacional y obtener réditos en dos frentes a la vez, el Golfo Pérsico y el Donbás.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en una palanca de control al servicio de las demandas de la nación iraní, y eso explica por qué Teherán no parece dispuesto a hincar la rodilla.

— VisualPolitik

El peaje en Ormuz que indignaría a los vecinos árabes

Araghchi también ha visitado Omán para discutir un posible peaje en el estrecho. Una idea que, como recuerda VisualPolitik, sería intolerable para Emiratos, Kuwait, Catar o Arabia Saudí, ya que serían ellos quienes acabarían financiándolo al tener que vender su crudo con descuento para compensar esa tarifa. El control permanente de la Guardia Revolucionaria también pondría en riesgo la próspera industria naviera comercial de la zona; el puerto emiratí de Yebel Ali, sin ir más lejos, se ha convertido en uno de los grandes nodos del comercio entre Europa y Asia.

Una economía iraní al borde del colapso

No todo son buenas noticias para Teherán. El canal recuerda que los ataques israelíes eliminaron el 12% de la producción iraní de gas, el 25% de la de acero y el 28% de la capacidad petroquímica. La inflación de los alimentos supera el 100%, el apagón de internet ha paralizado innumerables negocios y se estima una contracción económica superior al 10% del PIB en este 2026. Millones de personas podrían verse arrastradas a la pobreza.

A eso se suma un movimiento geopolítico difícil de imaginar hace pocos años: soldados israelíes operando en Emiratos Árabes Unidos, con el sistema Cúpula de Hierro desplegado en plena península arábiga durante la guerra con Irán. Una fotografía que, como apunta el canal, habría parecido ciencia ficción no hace tanto.

La pieza que no encaja: ¿qué sabe China?

Y aquí llega la gran incógnita que da título al vídeo. Mientras Estados Unidos y sus aliados montan un enorme corredor logístico entre Europa y Oriente Medio por si hay que retomar los ataques, y mientras Israel ordena nuevas operaciones contra Hezbolá en el sur del Líbano por las violaciones del alto el fuego, China sigue acaparando crudo a precios elevadísimos. Pekín parece estar preparándose para una interrupción mucho más larga del estrecho de Ormuz.

VisualPolitik lanza la pregunta sin responderla del todo: ¿saben algo que el resto del mundo no sabe? La hipótesis de una coordinación tácita entre Pekín, Moscú y Teherán para mantener tensionado el mercado energético es, como mínimo, plausible.

Lectura editorial: lo que está en juego para Europa

Para el lector europeo, el mensaje es claro. El precio que pagamos en el surtidor y en la factura energética depende cada vez menos de la oferta y la demanda y cada vez más de movimientos diplomáticos opacos en tres capitales. Si China está construyendo un colchón estratégico de crudo, es porque alguien en Pekín considera probable que el Golfo Pérsico se cierre de verdad. Y si Rusia ve oportunidad en alargar el conflicto, los incentivos para una desescalada rápida son mucho menores de los que se nos venden.

La economía iraní se desangra, sí, pero el régimen ha demostrado capacidad de aguante incluso con detenciones masivas, más de 250 en los últimos días según los servicios de inteligencia citados por el canal. La pregunta de fondo, igual que plantea VisualPolitik, es cuánto dolor están dispuestos a infligir y a soportar los hombres del turbante negro antes de mover ficha.

Puedes ver el análisis completo a continuación:


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