A nivel técnico, cuando adquieres cualquier vehículo, electrodoméstico, o dispositivo, una de las cosas más temidas es la obsolescencia programada. Es decir, esas artimañas de algunos fabricantes para que los productos tengan una vida limitada y necesiten ser sustituidos tras unos años, o que se quedan desactualizados obligando a renovarlos. Afortunadamente, la Unión Europea le ha declarado la guerra a la obsolescencia programada con el derecho a reparar.
Este derecho a reparar no solo te permitirá que puedas reparar/reutilizar los productos en vez de desecharlos (ahorro), también tendrá efectos colaterales positivos como generar menor cantidad de e-waste (basura electrónica, que incluye sustancias bastante peligrosas) para no dañar el medio ambiente, y hará que los fabricantes hagan productos más duraderos debido a un nuevo tipo de etiquetado que van a imponer para que se especifique el tiempo de duración de cada producto. ¡Todo ventajas para el consumidor!
Todo lo que debes saber sobre el derecho a reparar de la UE
¿Qué es la obsolescencia programada?

La obsolescencia programada es un mal que lleva acompañando a todo tipo de productos desde hace décadas. Esto afecta tanto a sistemas electrónicos, como electrodomésticos, vehículos, bombillas (incluso las LED que deberían ser eternas), etc. Una forma para garantizar que se tienen que comprar nuevos productos, evitando que duren como los de antes. Aunque, Europa podría poner algo de freno a este despropósito con su derecho a reparar.
Este modo sutil y eficaz de obligarte a cambiar de productos cada cierto tiempo se puede dividir según el tipo:
- Prestacional: cuando el fabricante o diseñador del producto se asegura de que quedará obsoleto por sus prestaciones. Es decir, su rendimiento o capacidad ya no serán suficientes en unos años.
- Social: otra estrategia que tiene que ver más con el marketing y la manipulación que con lo técnico. Es cuando se crea, mediante publicidad u otras estrategias, una necesidad en el consumidor.
- Funcional: no suele ser tan evidente, puesto que resulta peor para el consumidor. Es aquella que hace que los productos fallen o dejen de funcionar al cabo de un tiempo. Este tipo de obsolescencia es la que podría minimizar la Unión Europea con el derecho a reparar.
¿Se ha quitado alguna vez el derecho a reparar?

En Europa no se ha retirado nunca el derecho a reparar, pero sí que los fabricantes lo han estado poniendo muy difícil. Cada vez existen productos menos modulares, con más elementos soldados o integrados que no se pueden sustituir, o con carcasas que están hechas para que no se puedan abrir fácilmente. Otras veces, las piezas originales son extremadamente caras.
Artimañas que, en ocasiones, hacen que reparar un producto no merezca la pena, y sea mucho más económico tirar el producto viejo y comprar uno nuevo. Con la nueva ley europea, esto va a cambiar a partir de ahora, puesto que los fabricantes se verán obligados a no realizar algunas de esas prácticas en los productos vendidos dentro de la UE.
Caso México
No obstante, no todos han tenido la misma suerte. Recientemente saltó un escándalo por la Ley Federal de Derecho de Autor de México. En principio, el derecho de autor no tendría mucho que ver con el derecho a reparar o con la obsolescencia programada, pero esta ley sí que iba más allá. Por ejemplo, al proteger la propiedad intelectual se podría evitar que usuarios reparasen los equipos e incluso que los modificasen. Por ejemplo, podría resultar delictivo cambiar componentes de un PC o ampliar su memoria…
Caso EE.UU.
En EE.UU. también existe un caso similar que ha limitado la acción de los consumidores y usuarios y ha tenido muy cabreados a ciertos sectores, como los agricultores. Éstos se quejaban de que no podían reparar sus propios tractores y maquinaria agrícola como antes al verse afectados por la DMCA (Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital).
En ese tipo de leyes, se trata defender la propiedad intelectual de esos productos de forma excesiva, limitando el uso, propósito, modificación y reparación de los dispositivos. Hacerlo se contempla como una violación de la propiedad intelectual y se considera delito. Algo totalmente absurdo.
La nueva iniciativa de la UE

En Europa se defendió el derecho a reparar en el Parlamento Europeo. Se aprobaría con 395 votos a favor y solo 94 en contra, así como 207 abstenciones. Gracias a esa iniciativa, se podrá presionar a los fabricantes para que faciliten la reparación de sus productos, generando menor impacto económico en el consumidor y en el medio ambiente.
Esta legislación también prevé un etiquetado obligatorio para que se muestre información clara al consumidor sobre la vida útil estimada y la «reparabilidad». Por tanto, obligaría a los fabricantes a crear productos más duraderos, ya que de lo contrario, el consumidor podría comparar cuál dura más y decantarse por uno de la competencia que garantice una vida útil mayor.
El nuevo etiquetado y consecuencias

La nueva etiqueta de Europa asociada al derecho a reparar deberá marcar el índice de reparabilidad, es decir, la facilidad o dificultad de un producto para ser reparado. Algo que entra en vigor a partir de enero de 2021.
En estas etiquetas se puntúa del 0-10 según si es menos fácil de reparar o más respectivamente. Algo que vendrá en todo tipo de aparatos, como PCs, televisores, electrodomésticos, móviles, herramientas eléctricas, etc.
Francia ha sido la primera, su objetivo es que en 2024 también se agregue a ese etiquetado información como la fiabilidad y solidez de los productos.
Cómo ejercer el derecho a reparar

Gracias a esta nueva ley, podrás ejercer tu derecho a reparar con los nuevos productos que se vendan a partir de la aprobación de esta normativa de la UE.
Esto establece unas normas técnicas (relacionadas con la reparación, piezas de repuestos, y reemplazabilidad) que deberán cumplir los fabricantes que vendan en Europa, igual que ya lo hacen con otros estándares y certificaciones europeas que garantizan la seguridad, eficiencia energética, etc.
Esta ley exige, en el caso de electrodomésticos, que las empresas fabricantes proporcionen repuestos para sus productos por hasta 10 años. Es decir, ya no retirarán esas piezas de recambio a corto plazo, sino que garantizan al consumidor que se estarán fabricando por una década, para alargar más la vida útil de tus electrodomésticos.














































