COSCO Shipping Ports, el gigante estatal chino de terminales portuarias, y el grupo argentino PTP han cerrado un acuerdo para invertir 116 millones de euros en la construcción y operación de una terminal polivalente en el puerto de Tarragona. La nueva infraestructura, que empezará a funcionar a finales de 2026, prevé generar 180 empleos directos y mover hasta 680.000 TEUs anuales, según anunciaron el presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago J. Castellà, y los máximos representantes de ambas compañías.
La adjudicación de la concesión, ratificada esta semana, desbloquea varios años de indefinición en el Moll d’Andalusia. La operación sitúa a Tarragona en una posición competitiva para captar parte del tráfico de contenedores que hoy pasa mayoritariamente por Barcelona y Valencia, y refuerza el eje de intercambios comerciales entre Asia, Europa y América del Sur que COSCO y PTP aspiran a controlar.
Terminal polivalente con capacidad para 680.000 TEUs
La terminal se dividirá en cuatro zonas de actividad: contenedores, mercancía general, vehículos y un área dedicada a logística de cadena de frío. La capacidad máxima se estima en 680.000 TEUs equivalentes, combinando TEUs con mercancía convencional. Las obras de acondicionamiento comenzarán en 2027 y se prolongarán hasta 2028, año en que la instalación alcanzará su pleno rendimiento.
El proyecto desplegará tecnologías de automatización y seguridad con el objetivo de convertirse en una terminal “moderna, eficiente, verde y segura”, en palabras de Zhu Tao, presidente de COSCO Shipping Ports. Tao enmarcó la operación en el nuevo clima de relaciones comerciales entre España y China, semanas después de la visita oficial del presidente Pedro Sánchez al país asiático.
Por su parte, Guillermo Misiano, CEO de PTP Group, destacó la posición estratégica de Tarragona para conectar directamente la red de COSCO en el sudeste asiático y África con la de PTP en América del Sur, utilizando la flota de buques multipropósito de la naviera china. “Todas las partes trabajaremos para impulsar una terminal intermodal”, aseguró Castellà, que lleva dos años buscando un socio para la dársena andaluza.
El Corredor del Mediterráneo y la conexión ferroportuaria de la Boella
Uno de los activos diferenciales de la concesión es la terminal ferroportuaria de la Boella, integrada al proyecto y conectada con el Corredor del Mediterráneo y el resto de rutas logísticas europeas. Esta intermodalidad permitirá mover mercancías desde y hacia el centro de Europa sin pasar por otros puertos más congestionados, como los de Barcelona o Valencia.
La verdadera apuesta no es mover cajas, es convertir Tarragona en la puerta de entrada de la flota asiática a la Europa continental.
La combinación de transporte marítimo y ferroviario es una de las claves del modelo de negocio que COSCO ya ha replicado en El Pireo (Grecia) y Zeebrugge (Bélgica), y que ahora intenta implantar en Tarragona con una vocación de hub global que enlace tres continentes.

Tarragona desafía a Barcelona y Valencia en la guerra por el tráfico marítimo del sur de Europa
La llegada de COSCO a Tarragona introduce un factor de competencia hasta ahora inédito en el ecosistema portuario español. Mientras Barcelona y Valencia consolidan sus posiciones como primeros puertos de contenedores del Mediterráneo occidental, Tarragona se especializa en tráficos a granel y químicos. Con esta inversión, da el salto a la contenerización masiva y se postula como alternativa de descongestión para las rutas asiáticas.
El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, calificó la operación como “un cambio que transformará la historia de todo el territorio”. El empleo, la recuperación de suelo industrial en desuso y el intercambio cultural con China que mencionó Viñuales añaden una dimensión más allá de las toneladas movidas: el proyecto puede revitalizar económicamente un área que llevaba años esperando una concesión estable.
Sin embargo, la dependencia de un único operador de la envergadura de COSCO plantea riesgos estratégicos: la tensión geopolítica entre Estados Unidos y China podría traducirse en restricciones a sus terminales europeas. Además, la rentabilidad de la terminal dependerá de que las previsiones de tráfico se materialicen; de momento, las cifras de importación marítima en España muestran un crecimiento moderado.
Aun así, la apuesta tiene lógica comercial: COSCO necesita nodos capilares en el Mediterráneo occidental para optimizar sus rutas entre el Lejano Oriente y el Atlántico, y Tarragona ofrece una localización con poco calado competidor y buenas conexiones terrestres. El proyecto es, en esencia, una pieza más del ambicioso plan de la china para cerrar el círculo de la Nueva Ruta de la Seda marítima.




