Como es habitual por estas fechas, la revista Time acaba de elegir a su Persona del Año. Se trata de una tradición prenavideña ya tan consolidada como la iluminación en las ciudades a partir del 1 de diciembre o la típica discusión de con quién pasamos la Nochebuena, si con los tuyos o con la familia (la mía).
Este año ha habido polémica: el elegido ha sido Donald Trump, flamante ganador de las elecciones en EE.UU. Sin embargo, como la propia revista aclara, la Persona del Año no tiene que ver con las bondades del personaje, sino con su repercusión. Y nadie duda que la victoria de Trump ha supuesto un auténtico tsunami del que muchos todavía no se han recuperado.
Donald Trump (2016)

Ayer recordábamos algunos de los momentazos de la televisón en España, lamentando que casi todos se remontasen a los ochenta. La televisión ha perdido frescura y espontaneidad, es cierto, pero lo comido por lo servido: hoy el show tiene lugar fuera de las pantallas.
Es la realidad, sobre todo política, la que parece haberse trastornado, y tan pronto tenemos un brexit como, quién sabe, una Le Pen se hace con Francia. Pero, de momento, nada puede superar al acontecimiento Trump.
Así lo reconoce Time concediéndole su portada más preciada. Trump ya ha expresado su satisfacción por el «honor» recibido de una revista tan prestigiosa (hace poco tiempo, en cambio, expresaba su convicción, que era su deseo, de ver desaparecer tan lamentable publicación), aunque el titular de la portada es un tanto malicioso: «Presidente de los Estados Divididos de América».
Charles Lindbergh (1927)

Con Charles Lindbergh empezó todo. Al aviador dedicó la revista su primera portada como Persona del Año en 1927.
Recordemos la hazaña de Lindbergh: fue el primer homínido en cruzar el Atlántico en avión. El vuelo duró la friolera de 33 horas y media y le valió a Lindbergh para convertirse en héroe nacional, amén de recibir un premio de 25.000 dólares.
El bueno de Lindbergh demostraría poco años después que lo valiente a veces quita lo cortés, mostrando una inclinación política e ideológica un tanto peculiar y apoyando decididamente a Adolf Hitler.
Mark Zuckerberg (2010)

Time le reservó su portada de 2010 al creador de la red social más conocida del mundo Fue la consagración de una estrella.
Zuckerberg solo tenía entonces 26 añitos. Si no fuera por el propio Lindbergh, que se convirtió en la Persona del Año con apenas 25, al fundador de Facebook le correspondería el honor de ser el «galardonado» más joven de la historia.
El hecho de que este joven programador, devenido multimillonario de la noche a la mañana, ocupase la icónica portada de Time certificó el cambio de época. Ya no eran los políticos, ni los futbolistas, ni siquiera las folclóricas lo que determinaba el destino de la humanidad: eran estos perroflautas cibernéticos que, desde lugar verdísimo de California, pasaban el tiempo de una forma de lo más extraña.
O eso quisimos creer. Aunque lo sucedido ese año demuestra lo equivocados que estábamos.
Papa Francisco (2013)

En 2013 le tocó a Francisco. Fue la tercera vez que se nombro Persona del Año a un papa. Basta con observar los procedentes para darse cuenta de que no son criterios ideológicos los que determinan la elección.
El primero fue Juan XXIII (1962), el papa Bueno, que había convocado el Concilio Vaticano II y estuvo a punto de revolucionar la Iglesia pero se murió de viejo antes de lograrlo. El segundo fue nuestro añorado Wojtyla (1994), azote de herejes y comunistas.
Con Francisco, dicen las malas lenguas, el peronismo jesuítico llegó al Vaticano. En cualquier caso, después del muermo de Ratzinger,el nuevo papa consiguió renovar la apolillada imagen de la Iglesia. Y así se lo reconoció Time.
Barack Obama (2008 y 2012)

Hay varios personajes que fueron escogidos dos veces (en dos años distintos, se entiende). Todos ellos eran presidentes de los Estados Unidos y la segunda vez que aparecían en la portada de Time como Persona del Año significaba que habían sido reelegidos en su cargo.
Ese fue el caso de Obama. En 2008 ganó las lecciones de la superpotencia mundial: el primer negro en llegar a la Casa Blanca. Time se esforzó y confeccionó una portada única para la ocasión.
En 2012 Obama repitió. Ya sin el glamour de la primera vez, no por eso la revista dejó de escogerlo para su portada más esperada.
You (2006)

Sucede que, cada 10 o 12 años, no pasa nada verdaderamente importante en el mundo. Al menos nada que lleve consigo un significado político particularmente importante. En esas ocasiones, los redactores de Time tienen que devanarse los sesos para dar con algo original.
Y normalmente lo consiguen. La última vez que sucedió esto fue en 2006, cuando el personaje del año fue… usted. O tú, que hay confianza.
Según explicó la revista, se trató de homenajear a los «millones de ciudadanos anónimos por su influencia como usuarios de internet» en la era global de la información.
Como excusa no está mal. Lo cierto es que echaron un vistazo alrededor y no encontraron a nadie. Si estarían escasos de personalidades relevantes que se sospecha que estuvieron a punto de elegir a Zapatero
Jomeini (1979)

La elección de 1979 fue de las más polémicas. En la portada apareció el ayatolá Jomeini (o Khomeini), el líder de la revolución islámica que exilió al sah de Persia.
Como revolucionario, Jomeini dejó mucho que desear. Cuando aterrizó el 11 de febrero de 1979 en Teherán, la revolución ya había finalizado. Solamente tuvo que estirar las manos y recoger el fruto de un poder que le fue entregado en bandeja de plata islámica.
Vladímir Putin

Antes que Trump, ya había sido su amigo Putin elegido persona del año. Corría el año 2007 y la revista argumentó su decisión en la capacidad mostrada por Putin a la hora de «imponer estabilidad» en Rusia.
Además, el presidente ruso había conseguido volver a colocar a su país en el centro del poder mundial. Eso sí, «a un coste significativo para los principios e ideas que se valoran en las naciones libres».
Stalin (1939)

Putin no fue el primer «ruso» en aparecer en Time. Mucho antes lo hicieron algunos de los principales dirigentes de la Unión Soviética, como Jrushchov o el mismísimo Iosef Stalin (que, en realidad, había nacido en una pueblo de Georgia).
Fue en 1939, año aciago donde los haya. En aquel no solo se produjo la victoria de los bárbaros en España, sino que también, apenas unos meses después, comenzó la Segunda Guerra Mundial.
Y en esas estaba el mundo cuando Time, en una portada para la historia, nombró a Stalin persona del año. Repetimos, un año aciago.
Hitler (1938)

Pero la figura más infame -a expensas de lo que nos depare Trump- que hasta el momento ha sido declarada persona del año es, seguramente, Adolf Hitler.
Time se hacía eco de los acuerdos de Múnich, mediante los cuales Hitler hizo pasar por el aro los jefes de Gobierno de Francia y Gran Bretaña acompañado de su amigo Mussolini.
Aunque algunos creyeron que regalarle Austria, los Sudetes y algunas cosas más (por no hablar del miserable mirar para el otro lado con respecto a la ayuda nazi a Franco en la Guerra Civil española) era el precio que había pagar para instaurar una especie de Pax Hitleriana, nada más lejos de la realidad.
Menos de un año después, Hitler ordenaba la invasiónde Polonia. Y ni siquiera es seguro que la noche previa hubiese escuchado la música de Wagner.