El coronavirus nos está afectando a todos y no solo a nivel de salud. Está teniendo importantes y negativas consecuencias sobre la economía. No cabe duda de que todos los sectores y los colectivos se van a ver afectados de una forma u otra, pero si hay un colectivo especialmente vulnerable ante esta situación es el de los autónomos.
Desde que se decretó el estado de alarma el pasado 13 de marzo los trabajadores por cuenta propia han vivido en una constante angustia e incertidumbre sobre qué va a pasar con su negocio y cómo van a hacer frente a los pagos que tienen por delante. Si bien es cierto que desde el Gobierno se han tomado medidas, muchos denuncian que estas no son suficientes.
La difícil situación de los autónomos frente al coronavirus

Los trabajadores por cuenta propia se han visto afectados a muchos niveles. Por un lado, hay algunos a los que directamente no les ha quedado más remedio que cerrar su negocio por no estar su actividad entre las permitidas durante el estado de alarma. Aquí se incluyen gimnasios, tiendas de moda, restaurantes, etc.
Por otro lado están los autónomos que han mantenido su negocio abierto, pero que han visto bajar su volumen de negocio de forma notable al estar la gente confinada en sus casas. Aquí nos encontramos con pequeñas tiendas de alimentación, establecimientos veterinarios, etc. En muchos casos tienen empleados a cargo, lo que dificulta todavía más la situación por no tener muy claro qué hacer con ellos.
También nos encontramos con el caso de autónomos cuyo nivel de trabajo sigue más o menos estable pero que viven con el miedo constante a estar expuestos a enfermar. Aquí tenemos a colectivos tan populares como los repartidos, ya sea con vehículo a motor o incluso en bicicleta.
Problemas que tienen que enfrentar los autónomos

Tener el negocio cerrado, trabajar para ganar mucho menos de lo normal o exponerse al coronavirus cada día y enfermar. Estos tres problemas son graves, pero no son los únicos que tienen que afrontar los autónomos en estos días. El problema económico que se presenta ante ellos es especialmente grave y parece que va para largo.
En los próximos días y semanas los autónomos van a tener que hacer frente al pago de la cuota a la Seguridad Social, al pago de las nóminas de sus empleados si los tienen, la liquidación del IRPF y el IVA por finalizar el primer trimestre del año, el pago del alquiler, cobros a proveedores, etc.
Ayudas públicas para los autónomos en tiempos del Covid-19

Hace unos días se aprobaron ayudas públicas destinadas específicamente a este colectivo por la cuarentena por coronavirus. En virtud de ella los autónomos pueden acceder a la prestación por cese de actividad (aunque no hayan cotizado por ello) durante el tiempo que dure la crisis sanitaria. Pero para ello es necesario que hayan cerrado su negocio o que hayan perdido hasta un 75% de sus ingresos con respecto al semestre anterior.
El problema es que la pérdida de ingresos hay que demostrarla, algo que es complicado y lleva tiempo. Mientras el autónomo consigue demostrar esto, los plazos siguen corriendo y las deudas se le echan encima, por lo que su situación no es nada fácil.
Otra de las medidas aprobadas es que quienes cumplan los requisitos que hemos visto no tendrán que abonar las cuotas a la Seguridad Social y dicho tiempo les contará como cotizado a todos los efectos. No tendrán que darse de baja ni en Hacienda ni en la Seguridad Social, y estos temas deben gestionarse a través de la Mutua con la que trabaje cada autónomo.
Por otro lado, los autónomos que tengan empleados a su cargo lo tienen ahora más sencillo para acceder al ERTE y mantener así su plantilla sin tener que asumir los gastos asociados a la misma. En este caso deberán acreditar que hay un cese de actividad.
Flexibilización del pago de impuestos

Una de las cosas que más asusta a los autónomos que ahora mismo lo están pasando mal por el coronavirus y el cierre temporal es el pago de impuestos, no podemos obviar que el trimestre está próximo a finalizar y pronto habrá que presentar las liquidaciones de IVA e IRPF. En este sentido, el Gobierno ha flexibilizado el pago de impuestos, y los afectados pueden pedir una moratoria de hasta seis meses.
Pero esta solución no es tan beneficiosa como puede parecer. Lo cierto es que la moratoria es de hasta seis meses, pero solo está exenta de intereses durante los tres primeros meses. Es decir, que muchos autónomos acabarán pagando de más por una situación que en modo alguno es culpa suya.
¿Qué ocurre con el resto de gastos asociados al negocio?

El pago de alquileres está en el punto de mira. Por el momento no se han tomado medidas con el coronavirus para suspender el pago de alquileres de vivienda ni de locales comerciales. Los propietarios de negocios no van a recibir ninguna ayuda en este sentido, y dependen de la buena voluntad de su arrendador para poder disfrutar de una reducción en la renta mientras dure la crisis o incluso tener la tranquilidad de no tener que pagar nada por el alquiler hasta que no vuelvan a abrir.
Tampoco se han anunciado medidas que ayuden al pago de las cuotas de luz, agua y otros suministros que son básicos en un negocio. Los autónomos tendrán que asumir el coste íntegro de lo que hayan gastado este mes. Si la situación se prolonga tendrán que seguir pagando tarifas y peajes a pesar de que su negocio esté cerrado y no estén consumiendo ni luz ni agua.
Es cierto que se han adoptado bastantes medidas, pero la mayoría de los afectados coinciden a la hora de señalar que estas no son suficientes. Los autónomos están ahora en una situación muy vulnerable que podría prolongarse incluso una vez que todo vuelva a la normalidad, lo que podría dar al traste con el sueño de muchos emprendedores. Pero parece que por el momento no queda otra opción que seguir esperando por si en los próximos días o semanas se aprueban nuevas ayudas para este colectivo. Y todavía está por ver qué medidas se tomarán para conseguir más ingresos para el Estado y atender esta crisis.

























