La apuesta de Cabify y sus competidores de buscar espacios para seguir creciendo a nivel nacional sigue siendo complicada. La realidad es que la posibilidad de perder Cataluña ha hecho que pongan el ojo en otras comunidades autónomas, enfocándose sobre todo en el País Vasco y Galicia. Pero lo cierto es que para el unicornio español una de las grandes oportunidades está en Canarias, lo que ha hecho que apuesten por aumentar el número de licencias operando en las islas.
Esto incluye hacer presión legal para rescatar la solicitud de 1.200 licencias de VTC en Gran Canaria, que ha sido vetada por el Cabildo desde el año 2023. El motivo de la decisión es el efecto que tendría en la proporción de los vehículos de las plataformas frente a los taxistas. Es un argumento que, como lo defiende la empresa española, se ha rechazado a nivel europeo, con el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) señalando que la protección del taxi no era motivo para limitar las operaciones de las plataformas de transporte por motivos de competencia.

Es un argumento que han mantenido las tres plataformas en toda España cuando las comunidades han anunciado normativas diseñadas específicamente para proteger al taxi. La posición europea ha sido que este último no es necesariamente un servicio público, y que no se debe limitar la competencia para protegerlo, aunque se permite tomar medidas para evitar problemas de tráfico y de contaminación.
Si, como ocurrió en Madrid, el Cabildo se ve obligado a ceder y permitir la entrada de las 1.200 licencias de Cabify, o al menos de un alto porcentaje de las mismas, será un cambio radical en los medios de transporte de las Canarias, donde actualmente no hay ninguna operativa, según los datos del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. Además, de un día para otro, habría alrededor de una VTC por cada taxi, muy por encima del 1×30 en el que insisten desde el sector.
LA BATALLA LEGAL CONTRA EL 1X30
Lo cierto es que para las plataformas, la exigencia del 1×30, que solo haya una VTC por cada treinta taxis en cada ciudad. Es una posición que desde Uber, Cabify y Bolt se considera que castiga a las plataformas, y además limita la capacidad de crear nuevas opciones de transporte para los habitantes y para los turistas. Ha sido un argumento clave, también para pedir nuevas licencias en ciudades, sobre todo porque en la mayoría de las grandes ciudades de España hay menos opciones de movimiento para particulares que en otras grandes ciudades de Europa.
En cualquier caso, la posición europea es clara: que no se deben tomar medidas contra las plataformas de transporte con la idea de proteger al taxi. Será llamativo ver la movilización en las próximas semanas a medida que las plataformas sigan apostando por crecer en zonas donde los taxistas siguen teniendo poder para frenar su llegada.
CRECER FUERA DE CATALUÑA: CLAVE PARA CABIFY
Lo cierto es que no ha sido un secreto que, al mismo tiempo que buscan formas de frenar la ley o de mantener la presencia de marca a través de los taxistas, o bien de acuerdos comerciales como el de Uber con el Barça, las plataformas saben que deben tener opciones más allá de Cataluña. A pesar de la importancia de Barcelona para su negocio en España, y en Europa, la nueva ley de la Generalitat está diseñada para expulsarlos, y las empresas de la «nueva movilidad» han insistido en que lo hace precisamente para proteger al taxi, lo que va en contra del derecho europeo.

En esta circunstancia no debería sorprender los movimientos de Cabify. Sea volver a pelear por las licencias rechazadas en 2023 en Canarias, apostar por abrazar las instituciones deportivas y culturales de Madrid a la par que ponen a funcionar sus nuevas licencias o aumentar su presencia en Galicia y en el País Vasco, es claro que están buscando otras opciones dentro del país para crecer.
El caso canario es especialmente interesante, pues, junto a las Baleares, son una opción de turismo clave para Europa precisamente por el buen clima incluso en momentos de frío en otros países. No es un dato menor, pues no solo funciona para atraer a los posibles usuarios españoles, sino que es una forma de atraer a los turistas, una parte esencial de su negocio en cualquier territorio.





