Todos tenemos marcados en nuestra memoria años que por un motivo u otro han sido especiales. Tanto, que cuando ha llegado el momento de decirles adiós hemos sentido pena. Sin embargo, ya sabemos seguro que 2020 no será una de esas etapas que recordaremos con cariño, y mucho menos los autónomos.
Hace solo unos meses todos estábamos haciendo planes para la nueva década. Los profesionales tenían la cabeza llena de nuevas estrategias para que su negocio fuera un éxito. Temas como la transformación digital, la ciberseguridad o la sostenibilidad parecía que iban a convertirse en la tendencia de este año, pero no ha sido así.
Un año con un comienzo difícil para los autónomos

Podríamos decir que 2020 ya comenzó mal para los autónomos antes de que llegara la crisis del coronavirus. Con el nuevo Gobierno casi recién formado y sin presupuestos para este año llegaba de nuevo la incógnita sobre si iba a subir o no la cuota de cotización.
Por otro lado, las negociaciones sobre la viabilidad de establecer un sistema de cotización basado en ingresos reales parece que quedaban de nuevo relegadas a un segundo plano. Así que ya en enero los autónomos tenían claro que una vez más les iba a tocar afrontar una subida en su cuota (aunque no sabían cuánto de más iban a tener que pagar) y que los cambios demandados en el sistema de cotizaciones iban a seguir sin llegar.
Marzo de 2020, un mes para olvidar

Pero sin lugar a dudas es el mes de marzo es el que más vamos a recordar de 2020. A principios de mes los casos de coronavirus empezaron a propagarse en España y antes de que acabara la primera quincena el Gobierno decidió declarar el estado de alarma y un confinamiento de toda la población.
Esto obligó a muchos autónomos a tener que cerrar directamente su negocio: peluqueros, hosteleros, etc. Quienes pudieron mantener la actividad lo tuvieron que hacer resignándose a perder una gran parte de sus ingresos. Y lo peor es que esta situación se ha mantenido durante dos meses.
Pagos a la Seguridad Social por tiempo no trabajado

A fin de ayudar a los autónomos se aprobaron medidas extraordinarias como el cobro de la prestación por cese de actividad aunque no se hubiera cotizado suficiente para ello, y además se eximió a los profesionales que no estaban trabajando de tener que pagar su cuota a la Seguridad Social.
Pero la Administración no es tan eficiente como debería y a finales de marzo todos los autónomos, incluidos los que ya llevaban 15 días sin trabajar, pagaron íntegramente su cuota de cotización. Es cierto que luego recuperaron lo que habían pagado de más, pero tuvieron que esperar unas cuantas semanas.
Prestaciones de cese de actividad que no terminan de llegar

Han pasado varios meses desde la declaración del estado de alarma y todavía hay autónomos que no han cobrado lo que deberían. Algunos han cobrado de menos, y hay incluso quien ha cobrado de más y ahora no sabe muy bien cómo devolver esa cantidad. Hay autónomos que, al igual que los asalariados, han estado más de ocho semanas sin cobrar, con las complicaciones que esto supone.
Y mientras el cobro de la prestación sigue dando problemas, las mutuas ya están revisando los ceses de actividad. Desde hace unas semanas han retomado su actividad y están analizando con lupa todos los expedientes para asegurarse de que nadie haya cobrado la prestación indebidamente. Si alguien lo ha hecho, recibirá la reclamación de que devuelva lo cobrado en las próximas semanas. Esto podría causar problemas especialmente a los autónomos que pidieron la ayuda por bajada en sus ingresos.
Una nueva normalidad difícil de asumir para los autónomos

A media que la situación va mejorando los profesionales pueden volver poco a poco a su actividad, pero sus negocios ya no son como antes. Los retos de los autónomos frente a la reapertura son muchos y muy variados: pérdida de clientes que tienen miedo al contagio, clientes que demandan menos servicios o compran menos porque están en una mala situación económica, gasto extra en productos de desinfección, etc.
Y no podemos olvidar que hay autónomos que incluso una vez que acabe el estado de alarma van a seguir sin trabajar. El caso más destacable es el de los feriantes, que este año no van a poder desarrollar su actividad al haberse suspendido las ferias y verbenas para lo que queda de 2020.
Sin embargo, no todo en 2020 será malo para los autónomos

A pesar de lo que hemos visto, no todo en este año va a ser malo. Muchos profesionales han podido “disfrutar” de un tiempo libre al que no habían tenido acceso en años, lo que les ha permitido pasar más tiempo con su familia e incluso buscar nuevas alternativas de desarrollo para su negocio y formarse.
Por otro lado, todo lo que está pasando también está generando importantes oportunidades de negocio que los emprendedores más avispados no van a dejar pasar. Sectores como la formación online, el cuidado de niños y ancianos a domicilio o el desarrollo de apps para teletrabajo están en plena ebullición.
¿Cómo será el resto del año?

Nadie tiene una bola de cristal para saber cómo será lo que nos queda de este 2020. De hecho, tal y como están las cosas ni los analistas más expertos se atreven a hacer una predicción, y es que no sabemos cómo va a evolucionar el virus. Quizá nos deje disfrutar del verano pero vuelva en otoño, o tal vez tengamos que enfrentar un rebrote antes de que llegue septiembre.
Lo bueno es que los autónomos ya están acostumbrados a vivir su vida con un cierto grado de incertidumbre, por lo que están más capacitados para adaptarse a esta situación que otros profesionales. Sea lo que sea lo que nos espera, lo que está claro es que la mayoría de los trabajadores por cuenta propia ya están de nuevo en activo y dispuestos a seguir mejorando para que su negocio sea más rentable incluso en tiempos difíciles.
























































