EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Un Boeing 737 de TUI procedente de Dublín sufrió un tailstrike (golpe de la cola contra la pista) al aterrizar en el aeropuerto de Palma de Mallorca. La tripulación declaró PAN PAN por la posible pérdida de un neumático.
- ¿Quién está detrás? La aerolínea TUI, el touroperador alemán con una filial aérea de vuelos vacacionales, opera con frecuencia la ruta Dublín-Palma en temporada alta. Aena gestiona el aeropuerto.
- ¿Qué impacto tiene? Una de las pistas quedó fuera de servicio durante más de una hora, lo que obligó a desviar varios vuelos a la pista de despegue (24R) y a demoras acumuladas en una jornada de alta densidad de tráfico estival. No hubo heridos.
Un Boeing 737 de TUI procedente de Dublín sufrió este viernes un tailstrike al aterrizar en el aeropuerto de Palma de Mallorca, un incidente que obligó a cerrar temporalmente una de las pistas y provocó alteraciones en la operativa aeroportuaria en plena temporada estival.
La tripulación detectó problemas en la aproximación final y, tras realizar una maniobra de motor y al aire al considerar que no era estable, declaró una situación de urgencia (PAN PAN), según informaron los controladores aéreos en sus canales oficiales. La declaración de emergencia, un escalón por debajo de la MAYDAY, se produjo ante la sospecha de un posible contacto de la cola con el asfalto y la pérdida de un neumático.
Desde la torre de control se apreció un contacto entre la parte trasera del fuselaje y la pista. La confirmación llegó minutos después: los equipos de inspección localizaron restos del avión esparcidos sobre la superficie, lo que obligó a mantener la pista fuera de servicio mientras los servicios de mantenimiento y limpieza retiraban los fragmentos.
La pista principal afectada, utilizada habitualmente para los aterrizajes, quedó bloqueada durante más de sesenta minutos. Durante ese tiempo, varias aeronaves tuvieron que frustrar el aterrizaje y ser reconfiguradas hacia la pista 24R, destinada a los despegues. Esto generó un efecto dominó de demoras en cadena en un aeropuerto que en junio mueve cerca de 4 millones de pasajeros.
El suceso no dejó heridos. La tripulación actuó según los procedimientos estándar y el avión aterrizó sin mayores incidencias tras recibir prioridad y la asistencia de los bomberos del aeropuerto. TUI no ha emitido aún un comunicado oficial con el parte de daños, pero fuentes del sector confirman que la prioridad es evaluar el estado del aparato, que permanece en revisión.
El tailstrike en Palma pone de relieve la velocidad a la que un fallo en la aproximación puede colapsar un aeropuerto saturado en temporada alta.
Cómo se produjo el tailstrike
El vuelo de TUI, un Boeing 737-800 según los registros de seguimiento,, cubría la ruta Dublín-Palma con alrededor de 180 pasajeros a bordo. Durante la fase de aproximación, la tripulación se encontró con condiciones adversas que hicieron que la toma fuera inestable. La decisión de realizar una maniobra de motor y al aire —procedimiento conocido como go-around— es una práctica habitual en aviación cuando la senda de planeo no es segura. Lo excepcional fue que, en esa maniobra, la parte inferior del fuselaje, cerca de la cola, impactara contra la pista, posiblemente por un descenso brusco.
Los controladores aéreos confirmaron a través de redes sociales que la tripulación declaró PAN PAN por posible pérdida de un neumático tras el contacto. La aeronave pudo aterrizar en la pista 24R sin mayores problemas, pero la inspección posterior reveló daños evidentes en la sección trasera del fuselaje.
Consecuencias para la operativa de Aena
La pista afectada, la habitual para aterrizajes, permaneció inutilizada más de una hora, lo que dobló la carga de trabajo de los controladores. Varios vuelos comerciales tuvieron que ser desviados momentáneamente a aeropuertos alternativos, como Ibiza o Barcelona, aunque Aena no ha detallado el número exacto de afectados. La decisión de reconfigurar todas las operaciones hacia la pista de despegue minimizó los desvíos mayores, pero generó demoras medias de 45 minutos durante la hora punta de la tarde.
El aeropuerto de Palma es el tercero con más tráfico de la red de Aena en verano, por detrás de Barajas y El Prat. Cualquier cierre, por breve que sea, activa un protocolo de contingencias que impacta en la puntualidad de toda la red de Baleares.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El incidente pone el foco sobre tres aspectos críticos de la seguridad operativa en aeropuertos de alta densidad estival: la gestión del tráfico tras una incidencia, la coordinación con los servicios de emergencia y la transparencia en la comunicación con los pasajeros. Aena ha confirmado que los bomberos y los equipos de inspección actuaron con rapidez, pero la acumulación de demoras es inevitable cuando una pista queda fuera de servicio en hora punta.
Desde el punto de vista técnico, el tailstrike de este viernes recuerda a otros incidentes similares, como el de un Boeing 737 de Ryanair en Gerona en 2019, donde también se activó el protocolo de emergencia. La diferencia es que, en Palma, la temporada alta eleva exponencialmente el número de aeronaves en espera y reduce los márgenes de maniobra. Aena ha reforzado este año la plantilla de controladores en Baleares, pero un evento puntual como este demuestra que los protocolos funcionan, aunque el coste en minutos se traslada inevitablemente al viajero.
Para los pasajeros del vuelo afectado, la prioridad ahora es la compensación por demoras, regulada por el Reglamento Europeo 261/2004. Al tratarse de un vuelo intracomunitario con más de 1.500 kilómetros, los afectados tienen derecho a compensaciones de hasta 400 euros si la demora supera las tres horas, siempre que la aerolínea no demuestre circunstancias extraordinarias. El tailstrike, al ser un riesgo operativo ligado a la aeronave, suele considerarse evento indemnizable, aunque la última palabra la tiene la justicia europea.
Mientras tanto, la investigación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y de la propia TUI determinará las causas exactas del incidente. Los datos de la caja negra y el análisis de los restos permitirán saber si hubo un error de procedimiento, un fallo mecánico o una combinación de factores.
En plena ola de viajes pospandemia, el sector aéreo español encadena niveles récord de tráfico. Cada pequeño incidente en infraestructuras saturadas activa no solo los protocolos de emergencia, sino también el debate sobre la capacidad de los aeropuertos para absorber imprevistos. Palma, por su dependencia del turismo y su diseño con pistas casi en paralelo, es uno de los puntos más sensibles de la red.




