Suecia reformas económicas: cómo IKEA y Klarna lideran el capitalismo nórdico

VisualPolitik desmonta el mito del Estado de bienestar nórdico: cómo Suecia pasó de los impuestos confiscatorios a ser el país con más millonarios per cápita que Estados Unidos.

Hace apenas unas décadas, Suecia era el espejo en el que se miraba la izquierda mundial. Hoy, sin embargo, ese reflejo se ha difuminado por completo. El equipo de VisualPolitik lo explica con claridad meridiana: el país nórdico ha enterrado su vieja socialdemocracia en una transformación que, aunque silenciosa, no tiene parangón en el resto de Europa.

El 1 de enero de 2026, un alcalde neoyorquino juraba su cargo prometiendo ‘sustituir la frialdad del individualismo por la calidez del colectivismo’, apuntando al modelo nórdico como inspiración. Pero, como sostiene VisualPolitik, ese modelo ya no existe. O, al menos, no como lo imaginan sus imitadores.

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Los cimientos liberales que hicieron rica a Suecia

Para entender el giro, hay que retroceder siglo y medio. A finales del XIX, Suecia era más pobre que el Congo. La esperanza de vida era la mitad de la media mundial y la mortalidad infantil triplicaba la del resto de Occidente. Entre 1820 y 1930, 1,3 millones de suecos (el 20 % de los hombres) emigraron a Estados Unidos. Fue una sangría demográfica brutal.

Entonces, un joven ministro liberal, Johan August Gripenstedt, prometió en 1857 que con libre comercio y mercados abiertos el país se convertiría en uno de los más ricos de Europa. Cumplió: entre 1870 y 1936, Suecia registró el mayor crecimiento económico del mundo industrializado. Nacieron gigantes como Ericsson, Electrolux o Volvo. En los años 40, Suecia era de los más prósperos del planeta… y con una carga fiscal inferior a la de Estados Unidos.

El infierno fiscal que espantó a IKEA y a Pippi Calzaslargas

Todo cambió en los 60. Los socialdemócratas, décadas en el poder, decidieron construir un Estado de bienestar maximalista. El gasto público llegó al 70 % del PIB (hoy España ronda el 47 %). Los impuestos se dispararon: el de patrimonio creció verticalmente, sucesiones alcanzó el 70 % incluso para cónyuges, y el marginal de renta rozó el 90 %.

El modelo empezó a resquebrajarse. La economía se frenó, los empresarios huían. El fundador de IKEA, Ingvar Kamprad, harto del fisco, se marchó a Suiza. La célebre escritora Astrid Lindgren (autora de Pippi Calzaslargas) descubrió que pagaba un tipo marginal del 102 %: por cada corona extra, debía 1,02 a Hacienda. Escribió un cuento satírico, ‘Pompisa en el país del dinero’, que encendió un debate político brutal y contribuyó a la derrota socialdemócrata en 1976.

Suecia ha hecho un giro capitalista comparable al de la Gran Bretaña de Thatcher o la Nueva Zelanda de Roger Douglas… pero en silencio.

— VisualPolitik

La crisis de 1992: el punto de inflexión

En septiembre de 1992, el Riksbank subió los tipos hasta el 500 % para defender la corona. No funcionó. La deuda se desbocó, el paro se disparó, y los inversores internacionales cerraron el grifo. Fue entonces cuando los dos grandes partidos —socialdemócratas y conservadores— se sentaron a negociar una salida que acabaría demoliendo el modelo nórdico.

Bajo la presión de los mercados, Suecia emprendió una revolución liberal silenciosa. En 1997 se aprobó la regla del superávit estructural: el Estado se obligó a ahorrar en los ciclos expansivos para no descuadrarse en las crisis. Gracias a ello, la deuda pública se mantiene hoy en apenas el 35 % del PIB.

Adiós al impuesto de sucesiones y al patrimonio

La primera gran reforma fiscal la impulsó un socialdemócrata: Göran Persson. En 2004, Suecia abolió el impuesto de sucesiones y donaciones con una votación unánime del Parlamento —incluido el partido a la izquierda de los socialdemócratas—. La medida se adelantó tras el tsunami del sudeste asiático para no gravar a las familias de las 500 víctimas suecas, dejando claro que el tributo se consideraba injusto e inhumano.

En 2007, el conservador Fredrik Reinfeldt eliminó el impuesto al patrimonio, vigente desde 1911. En 2012 se pusieron en marcha las cuentas ISK (Investeringssparkonto), donde los suecos no pagan impuestos por plusvalías ni dividendos. El tipo marginal del IRPF bajó del entorno del 90 % al 50 %. Hoy, los suecos no pagan sucesiones, ni patrimonio, y tienen una parte creciente de sus pensiones en planes capitalizados e inversiones exentas.

La revolución de las cuentas ISK: dinero en bolsa para todos

El éxito de las cuentas ISK ha sido brutal. Más de la mitad del patrimonio financiero de los hogares suecos está invertido en bolsa, frente al 25 % de media europea. Las familias han acumulado más de 200.000 millones de dólares (casi el 30 % del PIB) en estos vehículos. Suecia cuenta hoy con los mercados de capitales más profundos del continente y se ha convertido en un polo del private equity.

VisualPolitik recuerda que entre 2015 y 2024, Suecia registró más de 500 salidas a bolsa, más que Alemania, Francia, Países Bajos y España juntas. El informe Draghi de 2024 sobre competitividad europea puso precisamente a Suecia como modelo a seguir.

Cuando la sanidad privada reduce listas de espera

El giro no fue solo fiscal. En los 90, el gobierno privatizó el parque público de viviendas y abrió la sanidad y la educación a la competencia privada. Hoy, casi la mitad de las clínicas de atención primaria son privadas, y muchos centros públicos están gestionados por operadores privados. Según datos del propio sistema, tratar un paciente en un hospital público con gestión privada cuesta entre un 15 % y un 20 % menos que en uno íntegramente público.

En educación, uno de cada tres institutos públicos está en manos de gestoras privadas, y su cuota de mercado no deja de crecer. Incluso los socialdemócratas defienden ya este modelo mixto. La inteligencia artificial se usa para detectar cánceres de mama en hospitales públicos de gestión privada, reduciendo listas de espera.

El nuevo capitalismo sueco: más millonarios que en Estados Unidos

El resultado es contundente. La renta real de los hogares se ha duplicado desde los 90, después de dos décadas de estancamiento. Suecia tiene mas millonarios per cápita que Estados Unidos —y, ajustada la carga fiscal global, resulta más atractivo para crear fortuna—. Compañías como Skype, Klarna o Northvolt han nacido en este ecosistema.

VisualPolitik subraya además el cambio cultural: las encuestas muestran que los suecos son hoy más capitalistas que los franceses, alemanes, españoles o italianos. Una anécdota lo ilustra: en los años 70 solo había un Rolls-Royce en todo el país; hoy circulan más de 800 y, en 2016, la marca abrió su primer concesionario escandinavo en Estocolmo.

Por supuesto, Suecia no es una arcadia liberal. El discurso político sigue siendo socialdemócrata y, de cara a las elecciones del 13 de septiembre, se espera un giro a la izquierda. Pero, como recuerda VisualPolitik, ya nadie plantea volver a los viejos tiempos. Sencillamente porque aquel modelo no funcionaba. Quizá sea una lección que otros países, como España, deberían aprender.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik aquí:

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