La patata está bastante mal vista por muchas personas. Pero lo cierto es que es una fama injustificada. El problema para integrar la patata en la dieta no está en este tubérculo, sino en la forma en la que se cocina. Le ocurre algo similar a las hamburguesas, las pizzas o la pasta. No son alimentos poco saludables, todo dependerá de cómo las prepares, o de si son precocinadas o procedentes de restaurantes de comida basura.
En el caso de las patatas, se suelen hacer fritas en muchos casos. Eso hace que absorban gran cantidad de grasa, por lo que engordarán. En otros casos, se preparan cocidas o al horno, que son saludables. Pero se acompañan de otros ingredientes que engordan. Ahí es donde radica el problema. Pero deberías conocer la forma de consumir estos ricos y saludables productos sin que afecte a la pérdida de peso…
La patata que puedes comer en tu dieta sin engordar
¿Son malas las patatas?

Las patatas no son malas, como he comentado, la idea que debes asimilar es que lo que las transforma en un ingrediente anti-dieta es la forma de prepararlas.
El problema es que cuando se habla de patatas se suele pensar en patatas fritas o en los famosos snacks salados (chips de patatas). Además, el sodio y potasio que contienen estos preparados también pueden favorecer a la retención de líquidos, lo que no contribuye cuando se busca que la aguja de la báscula baje.
Estas formas de consumir patatas aportan gran cantidad de calorías y grasas, ya que se fríen en aceite. Y por lo general, suelen ser aceites poco saludables, como ciertas grasas baratas. En algunos casos, además se agregan otros ingredientes adicionales que tampoco ayudan, o se consumen con platos de carne grasos, salsas con gran cantidad de calorías, etc.
De hecho, las patatas fritas son de los mayores enemigos de una dieta. Son toda una bomba calórica que deberías evitar.
Beneficios de la patata para tu salud

Deberías conocer la otra cara de la patata, la buena, la saludable. Estos tubérculos son muy recomendables por los nutrientes que aportan y por ser uno de los alimentos más baratos.
Además, al ser tan versátiles, las podrás preparar en multitud de recetas y combinar como más te gusten. Por lo que no te cansarás de consumirlas. Las puedes agregar a tus platos horneados, puedes cocerlas, puedes hacerlas en el microondas, puedes agregarlas a ciertas ensaladas, cocinarlas con verdura, en guisos, etc.
La patata es muy importante en toda dieta, ya que es un alimento muy rico en carbohidratos, lo que te puede aportar mucha energía. Además, un 75% de su contenido es agua, por lo que no engordan tanto como parece si no se estropean con fritos y otros ingredientes poco saludables.
Son una gran fuente de minerales como el potasio, magnesio y el hierro, así como vitaminas del grupo B, además de la C. También incluyen flavonoides, carotenoides, ácidos fenólicos, etc., todos ellos potentes antioxidantes con muchos beneficios para tu salud, como la neutralización de las moléculas dañinas (radicales libres). Todos esos aportes se obtienen mejor si se cocinan con piel.
Algunos estudios han demostrado algunos efectos poco conocidos de la patata. Además de mantener una buena salud con todos esos aportes citados en el párrafo anterior, también pueden:
- Su almidón resistente hace que tengan un papel en el mantenimiento de los niveles adecuados de glucosa en sangre.
- Ese mismo almidón ayuda a mejorar la digestión. Por tanto, pueden ayudarte a tener digestiones más ligeras.
- Tienen un poder altamente saciante, por lo que te pueden ayudar con tu dieta. Así comerás menos de otros productos menos saludables si los acompañas con patatas.
- Virtualmente está libre de grasas y es baja en calorías. Incluso tienen menos aporte energético que el arroz o la pasta, lo que las hace aún mejores para una dieta que estos otros ingredientes.
Cómo integrarlas en una dieta

Una vez conoces la dualidad de las patatas, esa forma poco saludable de prepararlas y sus consecuencias en la dieta, y los beneficios que pueden aportar, lo siguiente es ver algunas recomendaciones para poderlas integrar en tu dieta sin que te engorden.
Puedes sustituir tus platos con arroz, o con pasta, con patatas. Ya habrás visto que eso puede reducir la cantidad de calorías. Eso unido a su poder saciante, las hacen ideales para usar como guarnición.
Para poder preparar las patatas de la forma más saludable, puedes seguir estos métodos:
- Puedes hacerlas con piel al horno o en el microondas. Esto hará que pierdan parte de su agua, pero siguen siendo muy saludables al no tener grasas.
- Otra forma es cocerlas con piel también, para que no pierdan sus propiedades.
- La alternativa a la cocción es hacer las patatas al vapor.
- No las consumas crudas, pueden causarte problemas (si se supera cierta dosis). No es un tubérculo que puedas consumir crudo como otros… Puede que algunas personas piensen que así son también sanas, pero no es una opción.
Hasta aquí simplemente has conseguido unas patatas saludables. Ahora el siguiente paso es acompañarlas de forma saludable también. De lo contrario, no habrá servido de nada. Por ejemplo, si a eso le agregas quesos curados, salsas grasas, carnes grasas, etc., estarás minando tu dieta.
La mejor forma de acompañarlas en una dieta es:
- Puedes consumirlas tal cual acompañadas de un filete a la plancha, pescado al horno o verduras.
- Podrías integrarlas cortadas en trozos a una ensalada con huevo cocido, judías verdes, atún, etc. U otro tipo de ensaladas.
- Con especias también pueden ser sabrosas y no necesitar otros ingredientes que engorden. Por ejemplo, con pimienta, pimentón, aceite de oliva, tomillo, e incluso especias algo más potentes como el curry. Pero evita el tomate frito, ketchup, y otras salsas industriales.
- Otra forma es usar algunos ingredientes frescos, como una picada de ajo y perejil para que no sean tan insípidas, e incluso puedes hacer mojo picón casero, chimichurri (pero sin demasiado aceite), etc.






















































