Marc Murtra ha dejado una de esas intervenciones que definen una estrategia. El presidente de Telefónica ha alertado sobre las ‘vulnerabilidades peligrosísimas’ de Europa en inteligencia artificial y ha anunciado que la operadora estudia desarrollar aplicaciones de IA con sello europeo.
‘No es posible regular las empresas americanas desde Europa, solo hay que ver las negociaciones bilaterales’, afirmó Murtra durante su última comparecencia. La frase no es una queja: es una declaración de principios. El ejecutivo catalán ha lanzado un aviso a Bruselas y, de paso, ha marcado el rumbo estratégico de Telefónica para los próximos años.
La IA con sello europeo, una respuesta a las vulnerabilidades
Telefónica estudia desarrollar aplicaciones de inteligencia artificial con tecnología y talento europeos. El objetivo es reducir las vulnerabilidades que, según Murtra, hacen depender a la economía del continente de proveedores externos, principalmente estadounidenses. La compañía quiere ir más allá del mero despliegue de infraestructura de red y posicionarse como un actor relevante en la IA ‘made in Europe’.
La decisión es estratégica. Los gigantes tecnológicos americanos controlan los modelos fundacionales, los chips avanzados y las plataformas en la nube. En ese ecosistema, las telecos europeas llevan años relegadas a la capa de conectividad, con márgenes decrecientes y sin capacidad de monetizar los datos que circulan por sus redes.
Simplificar la regulación para competir en igualdad
Murtra ha insistido en otro mensaje recurrente: la consolidación del sector de las telecomunicaciones en Europa es imprescindible. Y para que eso ocurra, la regulación debe simplificarse. ‘Hay que simplificar la regulación’, ha reiterado, mostrando su satisfacción por el giro que Bruselas ha dado en los últimos meses respecto a las fusiones en el sector.
La Comisión Europea ha empezado a aceptar que la fragmentación regulatoria y la prohibición de fusiones entre operadores nacionales han debilitado a las telecos frente a las grandes tecnológicas. Ese cambio de postura es un guiño directo a compañías como Telefónica, Deutsche Telekom u Orange, que llevan años pidiendo un marco más favorable a la creación de campeones paneuropeos.
Regular menos para construir más: la apuesta de Murtra resume el dilema de una Europa que teme perder su soberanía digital.
Análisis: La época de las telecos como meros tubos ha terminado
El discurso de Murtra no es solo una fotografía del presente: es un intento de escribir el futuro. Telefónica quiere dejar de ser percibida como una empresa de infraestructura pasiva y convertirse en un actor activo de la economía digital. La IA es la palanca elegida, y Europa, el campo de juego.
La apuesta por una inteligencia artificial ‘made in Europe’ es ambiciosa, pero plantea dudas razonables. Construir modelos competitivos exige inversiones multimillonarias, acceso a semiconductores de última generación y un ecosistema de innovación que el continente aún no ha consolidado. Telefónica no puede sola: necesitará alianzas con universidades, startups y, probablemente, con otras operadoras que compartan la misma visión.
La propuesta de simplificar la regulación suena atractiva, pero también tiene riesgos. Una menor supervisión podría acelerar la consolidación, pero también concentrar poder en pocos operadores. El consumidor final podría beneficiarse de redes más eficientes, pero a costa de una menor competencia. Encontrar el equilibrio es el verdadero reto para Bruselas.
Murtra ha verbalizado lo que muchos directivos del sector piensan pero pocos dicen en voz alta: Europa no puede seguir regulando como si aún tuviera el control de la tecnología. La dependencia es tan peligrosa como la que se sufrió en materia energética hace años. Y la IA es el nuevo campo de batalla.




