Aunque la visita al ginecólogo suele ser y ha de ser frecuente en las mujeres, quizá con el comienzo de año deba de ser una de las citas pendientes para el 2022. ¿Eso significa que hay que ir cada año, cada 6 meses…? Veamos con qué frecuencia recomiendan acudir al especialista y así poder agendarte las visitas. Recordemos que en este y el resto de especialistas es importante seguir las recomendaciones en cuanto asiduidad, o si son pruebas preventivas, cuándo hay que hacérselas por primera vez. Ante todo, prevención y cuidar tu salud, aunque como veremos ahora el sistema público ha puesto alguna que otra traba.
EL PROBLEMA DEL GINECÓLOGO EN ALGUNAS COMUNIDADES AUTÓNOMAS

Antes de saberlo, conviene cerciorarse de que está incluido en el sistema de salud de cada comunidad. Puede parecer obvio, en un sistema como el nuestro universal, pero que en muchas regiones tiene su matices. En el caso de las consultas ginecológicas, algunas comunidades autónomas se han suprimido. Se han dejado solo las citologías y el cribado del cáncer de mama, con lo que para cualquier otra prueba o revisión ginecológica hay que acudir a lo privado. Obviamente hay un problema, y es que muchas mujeres no se lo pueden permitir o supone un gasto que les afecta económicamente.
¿ES NECESARIO ESE DESEMBOLSO FRECUENTE?

Por tanto, la pregunta es si ya dispuestos o pudiendo hacer ese gasto privado hay que hacerlo con mucha frecuencia, cada pocos meses, un año o dos. La verdad es que no hay unanimidad entre los especialistas y por tanto una respuesta fija. Unos abogan por ir al ginecólogo una vez al año mínimo; otros cada dos años… Los hay también que creen que basta con lo que incluye ahora el sistema de salud en muchas comunidades, es decir, el control desde atención primaria, las citologías periódicas y el cribado del cáncer de mama, donde ahí si se hace hincapié.
HAY CASOS DONDE HAY QUE IR A UN GINECÓLOGO

Obviamente, hay mujeres que por la edad, predisposición genética o situaciones, deben de acudir al ginecólogo con más frecuencia o inmediatamente para realizarse un control. Son situaciones que los especialistas indican que no pueden afrontar la atención primaria, aunque tampoco se ha generalizado en el primer nivel asistencial de salud pública. Hablamos de la adolescencia, el embarazo y la menopausia. Eso sí, hay que evitar el típico sobrediagnóstico o sobretratamiento, ya que son tres situaciones naturales que solo requieren un control.
EL GINECÓLOGO PARA UNA MUJER SANA
Pero, ¿y si eres una mujer que no está en esos supuestos, sin predisposición genética y sana? ¿Cuándo y cada cuánto acudir al ginecólogo? Pues según Lorenzo Armenteros, responsable del Grupo de Trabajo de Salud de la Mujer de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG): “Desde el punto de vista de la evidencia y de la labor de cribado que tiene, no es necesaria una revisión periódica por el ginecólogo de la mujer sana”, asegura en la web cuidateplus de marca.com.
NO TODOS OPINAN IGUAL

Pero hay otros especialistas como Casimiro Obispo, presidente de la Sociedad Gallega de Ginecología, y Cristina de la Hera Lázaro, ginecóloga en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid, que abogan por una revisión periódica en el ginecólogo al menos una vez cada dos años, sea cual sea el caso. Creen que hace falta algo más que la citología o la revisión en atención primaria, ya que es necesario para la prevención total una ecografía, exploración mamaria y genital y por supuesto una labor de prevención, en pos de un tan buscado hoy en día diagnóstico precoz.
¿POR QUÉ UNA ECOGRAFÍA?

Estos especialistas abogan en concreto por una ecografía vaginal periódica, a la que dan más importancia que la citología, sobre todo a partir de la menopausia. Es muy importante para la detección precoz de tumores como el de los ovarios, que es un cáncer silente. También se requiere en caso de dispositivos intrauterinos.
AÚN ASÍ, PUEDE NO SERVIR ACUDIR AL GINECÓLOGO
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A pesar de todo ello, la medicina es compleja e incluso en estos casos, acudiendo al ginecólogo y con una ecografía, puede que no se a suficiente para detectar algún proceso patológico y por tanto aparecer un cáncer meses después. Obviamente, salvo en el caso de los seguros privados, es complicado acudir cada pocos meses para un control exhaustivo. Y es que “Para patologías como el cáncer de ovario o endometrio no existen marcadores bioquímicos ni sistemas de cribado que tengan evidencia”, señalan en el mismo artículo de la web.
LA COMPLEJIDAD DE DETECCIÓN DE UN CÁNCER GINECOLÓGICO

En este sentido, el Dr. De la Fuente señala que “De los seis cánceres ginecológicos solo hay posibilidad de adelantarse en el de cuello de útero (a través de la citología) y en el de mama (por la mamografía)”. Sin embargo, si sabemos las etapas más sensibles para acudir a un ginecólogo: en la adolescencia, cuando se decide un embarazo y en la menopausia.
PROBLEMAS QUE SUMAN

“La dismenorrea (menstruación dolorosa) es un problema que aparece durante los primeros años de regla y que siempre debe ser tratada por un ginecólogo”, asevera el presidente de la Sociedad Gallega de Ginecología. Es uno de los problemas que conlleva una mayor frecuencia para acudir al especialista. Pero hay otros dos…
LA PROMISCUIDAD Y LA MENOPAUSIA, PARA IR MÁS AL GINECÓLOGO

Son los otros dos casos para ir con más asiduidad al ginecólogo. Una vida sexual promiscua hace recomendable un mínimo de acudir una vez al año para la revisión. La labor preventiva es aún más crucial debido al riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. También aconsejan aconsejar adelantar la edad para comenzar a hacerse mamografías. No esperar a los 50 años recomendados. Igualmente importante es aumentar la frecuencia en la menopausia, sobre todo para controla los hábitos de vida, dieta y ejercicio para evitar problemas futuros .




































































































