La CNMV ha detectado carencias en el reporte de alertas de blanqueo de capitales en sociedades y agencias de valores, gestoras y proveedores de criptoactivos. El regulador completará en semanas un manual de reporte para endurecer el control.
Qué ha detectado la CNMV en el reporte de blanqueo
El trabajo de revisión horizontal ha abarcado a las sociedades de valores, a las agencias de valores, a las gestoras de instituciones de inversión colectiva y a los proveedores de servicios de criptoactivos. El objetivo era comprobar si los sistemas internos de prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo generan la información que el supervisor necesita para detectar exposiciones de riesgo. La conclusión es tan técnica como contundente: un ‘gran número de entidades’ no ha reportado alertas sobre operaciones.
El hallazgo no se limita a un retraso puntual. Según el regulador, pocas entidades han realizado exámenes especiales cuando los umbrales de riesgo lo aconsejan, y escasas han promovido comunicaciones por indicio, el paso previo al análisis formal de una operativa sospechosa. En la práctica, esto significa una cadena de detección que se corta demasiado pronto: si no hay alerta interna, tampoco hay examen posterior y el expediente nunca llega a la fase de comunicación al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC).
El manual de reporte que la CNMV cerrará en semanas
La respuesta del supervisor no es una sanción inmediata, sino un refuerzo normativo operativo. La CNMV ha anunciado que completará en las próximas semanas un manual de reporte, orientado a unificar la forma en que las entidades deben documentar y remitir sus indicadores de riesgo. La intención es doble: eliminar la heterogeneidad de criterios entre entidades y convertir el reporte en una evidencia auditable, no en un mero trámite estadístico.
Este manual, que se alinea con las guías de la EBA y con las recomendaciones del GAFI, tendrá un efecto directo sobre los responsables de cumplimiento normativo. Deberán ajustar los cuadernos de alerta, los umbrales de detección y la documentación justificativa de cada operación que quede fuera del radar. Las entidades más pequeñas, con estructuras de compliance más limitadas, son las que previsiblemente soportarán un mayor coste de adaptación.
No se trata de una norma nueva, sino de un estándar interpretativo que la CNMV podrá invocar en futuras inspecciones. La autoridad conserva la potestad de exigir planes correctores individualizados a aquellas entidades que no adapten sus procedimientos al manual una vez publicado.

La prevención del blanqueo gana peso en la supervisión española
El movimiento de la CNMV se produce en un entorno regulatorio en evolución. La aproximación europea ha pasado de sancionar el incumplimiento por no presentar papeles a exigir una monitorización continua y documentada de la actividad del cliente. En España, la supervisión de las infraestructuras de inversión convive con la labor de la Secretaría de Estado de Economía y de la propia CNMV en el diseño del marco preventivo.
El foco sobre los proveedores de servicios de criptoactivos es especialmente sensible. Con la aplicación del reglamento MiCA, estos agentes han dejado de operar en un limbo normativo y deben cumplir las mismas obligaciones de prevención que un banco de inversión o una agencia de valores. La revisión de la CNMV deja claro que el perímetro de supervisión ya no se limita a la banca tradicional.
Sin alertas de operaciones, el sistema de prevención se queda en un registro formal y no llega a identificar la operativa de riesgo.
Análisis: la supervisión preventiva gana peso frente a la sanción
El informe de la CNMV dibuja un cambio de tono relevante para el sector. Hasta ahora, la supervisión en materia de blanqueo solía centrarse en la revisión de políticas formales y en la existencia de manuales; el hallazgo de ahora apunta a la calidad del reporte operativo. Dicho de otro modo, no basta con tener un comité de prevención o un código interno: el supervisor quiere ver el flujo de alertas, los exámenes abiertos y las comunicaciones realizadas.
Este enfoque coincide con la tendencia del Reglamento de Inteligencia Artificial y de la supervisión tecnológica: los datos son la evidencia. La CNMV quiere evitar que la heterogeneidad de criterios se traduzca en una menor capacidad de reporte ante ante el supervisor. Esa homogeneización cerrará en parte la brecha entre las firmas grandes y las boutiques de inversión.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La publicación del manual de reporte en las próximas semanas y los plazos de adaptación que fije la CNMV para las entidades.
- Reacción del valor: Las sociedades y agencias con mayores carencias de cumplimiento pueden sufrir un repricing de riesgo reputacional ante inversores institucionales.
- Precedente sectorial: La supervisión de la CNMV responde a la senda marcada por MiCA y por las directrices de la EBA en materia de gobernanza de riesgos.




