EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La Junta de Andalucía ha abierto un expediente para demoler el hotel Algarrobico, de 20 plantas y 411 habitaciones, y restaurar los terrenos protegidos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
- ¿Quién está detrás? La Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio, después de que el Ayuntamiento de Carboneras anulara la licencia de obras el 7 de julio.
- ¿Qué impacto tiene? La demolición busca devolver a su estado original un suelo no urbanizable de especial protección y cierra una batalla urbanística de más de dos décadas.
La Junta de Andalucía ha anunciado el inicio del procedimiento para demoler el hotel Algarrobico, en Carboneras (Almería), y restaurar los terrenos protegidos del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. El edificio, con 411 habitaciones y más de una veintena de plantas, se levanta sobre un suelo no urbanizable de especial protección desde hace 23 años.
Un expediente de restablecimiento de la legalidad tras la nulidad de la licencia
La Consejería de Vivienda, Juventud y Ordenación del Territorio, a través de la Dirección General de Ordenación del Territorio, ha acordado abrir un expediente de restablecimiento de la legalidad. Se trata de un instrumento administrativo recogido en la Ley 7/2021, de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía (conocida como Lista), que permite a la comunidad autónoma intervenir en suelos especialmente protegidos y en el espacio litoral para corregir actuaciones contrarias a la ordenación del territorio.
El objetivo declarado por el Gobierno andaluz es devolver los terrenos a su estado anterior a la construcción. El informe de la Inspección de Ordenación del Territorio y Urbanismo, previo a la apertura del expediente, detalla que la restitución debe incluir el desmantelamiento de servicios, infraestructuras e instalaciones vinculadas al inmueble, la demolición del hotel y la restauración de los terrenos, para recuperar los valores que justificaron su protección.
La consejera andaluza, Rocío Díaz, ha sostenido que la Junta ha defendido la nulidad de la licencia como la vía ‘más segura y eficaz’ para restablecer la legalidad. Ese trámite ya se ha resuelto y, en su opinión, ahora corresponde continuar con todas las garantías hasta completar la restitución.
La demolición del Algarrobico ya no es un debate jurídico abierto: es una orden administrativa con expediente en marcha.
Suelo protegido, licencia anulada y más de dos décadas de litigio
El hotel Algarrobico recibió licencia de obras en enero de 2003, sobre terrenos que, ya entonces estaban clasificados como suelo no urbanizable de especial protección dentro del entorno del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Ese desajuste convirtió la promoción en el símbolo del urbanismo litoral fallido de la costa mediterránea.
La revisión de oficio de la licencia, aprobada en pleno por el Ayuntamiento de Carboneras el 7 de julio, era un paso imprescindible para la demolición. La revisión de oficio es un mecanismo jurídico que permite anular un acto administrativo nulo sin necesidad de un nuevo proceso contencioso. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía había requerido al Consistorio en junio de 2026 culminar ese procedimiento en un plazo de 20 días hábiles. La Secretaría municipal y el Consejo Consultivo de Andalucía respaldaron la nulidad.
En los últimos años, la Junta se personó en los incidentes de ejecución de las sentencias que obligaban al Ayuntamiento a adaptar el planeamiento y a revisar de oficio la licencia. Mientras tanto, impulsó actuaciones administrativas para consolidar la clasificación protegida de los terrenos y su publicación oficial.
La Ficha del Inversor
Desde el punto de vista patrimonial, la operación no genera plusvalías para nadie: es la corrección de una actuación ilegal sobre suelo no urbanizable de especial protección. La decisión andaluza elimina cualquier expectativa de valorar el inmueble como activo hotelero. La lectura es clara: el urbanismo litoral protegido tiene prioridad absoluta sobre los derechos consolidados de forma contraria a la ordenación del territorio.
La tendencia a seis meses en el entorno de Cabo de Gata es de reforzamiento de la disciplina urbanística. La Junta ha mostrado voluntad de culminar la restitución sin reabrir la vía de indemnización. Eso no significa que el proceso sea inmediato: la demolición, la gestión de residuos y la restauración ecológica pueden alargarse varios ejercicios.
El perfil al que afecta es doble. Para los propietarios de suelos litorales con dudas sobre su clasificación, el Algarrobico confirma que la seguridad jurídica ya no protege los títulos urbanísticos anulados. Para los inversores en promoción hotelera o residencial, la zona de Carboneras y el resto del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar queda blindada frente a nuevos desarrollos convencionales. La restauración marca la frontera.
El precedente histórico es rotundo. El Algarrobico arrastra más de dos décadas de recursos, sentencias y negociaciones fallidas. El desenlace llega cuando la administración autonómica ha encadenado tres palancas: la nulidad de la licencia, la adaptación del planeamiento y el expediente de restablecimiento. Ese esquema puede trasladarse a otros enclaves litorales con edificaciones ilegales sobre suelo protegido.
Queda por ver la ejecución material y el calendario de desmantelamiento. La Junta no ha detallado plazos concretos de demolición, ni el coste de la restauración de los terrenos. El siguiente hito será la tramitación del expediente y, en paralelo, la eventual reacción de la antigua promotora o de los titulares registrales, si deciden recurrir la ejecución.




