Arabia Saudí vive horas de tensión máxima. Según el análisis que Adrián Zelaia, presidente de EKA Group, ofreció este lunes en Negocios TV, el país árabe se enfrenta a una crisis sin precedentes tras el ataque masivo registrado en las últimas horas y la pérdida de control del estrecho de Bab el-Mandeb a manos de los hutíes. La lectura no deja lugar a dudas: lo que ocurre en el Mar Rojo y lo que sucedió la semana pasada cerca de Polonia forman parte de un mismo tablero.
Zelaia comenzó su intervención poniendo el foco en la capacidad militar que están demostrando los hutíes en Yemen. Con casi la totalidad del territorio yemení bajo su control, el movimiento ha pasado de ejercer una presión estratégica con misiles y drones a consolidar una ocupación territorial del estrecho. Para el analista, los datos de capturas, rendiciones y pérdidas de material sufridas por Arabia Saudí son propios de una derrota estratégica.
El estrecho de Bab el-Mandeb cambia de manos
La caída del estrecho altera por completo el mapa energético regional. Zelaia explicó que Riad disponía de una salida alternativa para exportar su petróleo mediante el oleoducto este-oeste. Una vía que, en sus palabras, le permitía salvar la situación una vez que el estrecho de Ormuz quedó bajo la influencia iraní. Pero los hutíes han cercenado también esa salida, dejando al reino en una posición que el analista califica sin rodeos de caótica y terminal.
Arabia Saudí ha pedido ayuda a Estados Unidos en repetidas ocasiones. Y Washington, según Zelaia, no ha querido concederla. Esta falta de respaldo externo agrava un escenario ya de por sí delicado: la monarquía saudí depende de un sistema oligárquico con un porcentaje muy elevado de trabajadores extranjeros que no son ciudadanos. Si la situación no cambia, el propio régimen interno podría tambalearse.
Irán, el interesado silencioso
El papel de Irán aparece como telón de fondo inevitable. Zelaia sostiene que Teherán ha apoyado a los hutíes desde el principio y que está claramente interesado en que la balanza del conflicto se incline en contra de Arabia Saudí. No obstante, matizó que una cosa es el interés iraní y otra el significado de la ocupación terrestre del estrecho. Los hutíes ya habían demostrado capacidad para interrumpir la navegación con misiles; ahora lo hacen desde una posición estable y permanente sobre el terreno.
Lo que está sobre la mesa no es solo un cambio de manos territorial. Es la posibilidad de que Arabia Saudí se vea obligada a negociar un alto el fuego con Yemen en condiciones muy desfavorables. Y eso, advierte Zelaia, abre frentes difíciles de cerrar a corto plazo.
‘El ataque de Rusia a un tren cerca de Polonia es un aviso muy contundente para Occidente’.
— Adrián Zelaia, presidente de EKA Group
La segunda parte del análisis se centró en Europa del Este. El ataque ruso contra un tren en las proximidades de Polonia, ocurrido la semana pasada, es para Zelaia una señal deliberada. No un accidente ni un gesto aislado. Un aviso contundente a Occidente en un momento en el que las capitales europeas debaten hasta dónde llegar en su implicación en la guerra de Ucrania. La elección del objetivo logístico ferroviario, clave para el aprovisionamiento occidental, refuerza esa lectura.
El analista conectó este episodio con la estrategia rusa de golpear infraestructuras sin cruzar formalmente la frontera de la OTAN. Una forma de escalar sin que la escalada justifique una respuesta directa de la Alianza. La ambigüedad, sostiene, es parte del mensaje.
La cumbre BRICS y el orden multipolar
En este contexto, Zelaia situó la próxima cumbre BRICS como otra pieza del puzle. El bloque, ampliado durante los últimos años, busca consolidar un orden multipolar que reduzca el margen de maniobra de Washington y de sus aliados tradicionales. El movimiento hutí, el pulso en el Mar Rojo y los gestos rusos en el flanco oriental de Europa forman parte, según su visión, de una misma tendencia: la erosión progresiva de la hegemonía occidental.
La crisis saudí es especialmente relevante porque Arabia Saudí ha sido durante décadas un socio clave de Estados Unidos en la región. Si Riad se ve arrastrada a negociar con los hutíes o a acercarse a Irán, el equilibrio de fuerzas cambia de forma estructural. Y eso tiene consecuencias directas sobre los precios del petróleo, la seguridad del transporte marítimo y la relación entre los países del Golfo y Bruselas.
Qué significa todo esto para el lector
Para un espectador de Negocios TV, la tesis de Zelaia se resume en una pregunta inquietante: ¿hasta qué punto está Occidente preparado para un mundo donde sus socios tradicionales ya no reciben protección automática? El caso saudí demuestra, según el analista, que la geostrategia estadounidense ya no garantiza la estabilidad de sus aliados. Y el gesto ruso junto a Polonia apunta a que Moscú está dispuesto a probar los límites europeos con golpes quirúrgicos.
No se trata de profecías catastrofistas. La conversación que mantuvo con el presentador del programa fue, sobre todo, una lectura de los hechos: ataque a Arabia Saudí, control hutí del estrecho, silencio de Washington y un tren incendiado en el flanco oriental de Europa. Cuatro episodios que, tomados en conjunto, dibujan un escenario de transición hacia un mundo más fragmentado.
La cumbre BRICS no aparece en el análisis como un evento diplomático más. Aparece como el escaparate de esa nueva articulación de poder. Y los mercados, acostumbrados a leer la geopolítica por episodios, tendrán que acostumbrarse a leerla como un continuo. Esa es, al menos, la advertencia que Zelaia dejó sobre la mesa desde el plató de Negocios TV.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.




