La Navidad está más cerca de lo que parece, y somos muchos los que ya estamos buscando recetas con las que sorprender a la familia. Si tienes pensado hacer cochinillo asado, hoy te traemos un truco genial.
Gracias a él vas a conseguir que esta deliciosa carne quede todavía más jugosa. Si antes nadie se resistía a este plato, mucho menos lo van a hacer cuando pongas en práctica nuestro consejo de elaboración.
¿Cómo debe quedar el cochinillo asado?

Es posible que cada vez que haces carne en casa empiecen las discusiones sobre cuál es el punto justo al que deben servirse. Esto ocurre porque cada persona tiene sus preferencias, pero con el cochinillo no hay conflicto.
Todos tenemos claro que un buen cochinillo debe quedar muy jugoso y tierno por dentro, mientras que la piel debe estar tostadita y brillante. Vamos a ver cómo puedes conseguir este resultado perfecto.
Ingredientes para hacer cochinillo asado

Aunque no tengas en casa un horno de leña para hacer la receta al estilo tradicional, con un horno convencional también puedes conseguir muy buenos resultados.
Para esta receta necesitas muy poquitas cosas: un cochinillo lechal de unos cuatro kilos (nosotros estamos pensando en seis comensales), manteca de cerdo (mejor si es ibérica), un poco de agua, sal y pimienta.
Preparación del cochinillo

Precalentamos el horno de casa a 190º C durante unos diez minutos. Mientras lo tenemos encendido vamos a salpimentar la carne y a cubrirla con una capa de manteca de cerdo por todo el cuerpo.
Ponemos la pieza en la bandeja para horno con las costilla hacia arriba. Si tienes una bandeja de barro apta para horno, ni lo dudes y cocina la carne en ella.
El truco del vapor

Si tu horno tiene función vapor, déjala encendida durante todo el tiempo de cocino. Si no la tiene, coloca la bandeja con la carne en la rejilla y pon debajo una bandeja llena de agua para que se genere el vapor.
Deja hornear a 190º C durante 90 minutos. Pasado ese tiempo dale la vuelta a la pieza con mucho cuidado y hornea otros 30 o 40 minutos. Por último, le damos un toque de gratinado de cuatro minutos para que la piel quede todavía más dorada y crujiente.
Un cochinillo de 10

Hay partes del cuerpo del cochinillo en las que la piel es menos gruesa y pueden llegar a tostarse demasiado durante el proceso de horneado. Ocurre con las pezuñas, las orejas y la cola. Por suerte, podemos evitarlo.
Lo único que tienes que hacer es envolver estas partes con un poco de papel de aluminio. La carne se cocinará igual, pero no se llegará a tostar demasiado la piel en estas zonas.
Cochinillo deshuesado

Si tu horno no es demasiado grande, o si no sois tantos en casa como para que compense comprar un cochinillo entero, puedes comprar la pieza deshuesada y utilizar el truco que te vamos a dar.
Lo que hacemos en estos casos es no añadirle absolutamente nada a la carne, ni tan siquiera sal, y recubrir todas las piezas de papel de aluminio, sin escatimar. Lo que va a hacer este es contener los jugos, haciendo que la carne quede más tierna y sabrosa.
Cochinillo a fuego muy lento

En un horno convencional, puedes hacer cochinillo asado en dos horas o dos horas y media. Ahora bien, si quieres que la carne tenga una textura única, la clave está en dejar que se cocine muy despacio.
Si preparas el cochinillo deshuesado como acabamos de ver, puedes meterlo en el horno a 75º C, con opción vapor o con una fuente con agua, y dejarlo allí durante 14 horas. Incluso si lo dejas más, a esa temperatura no se va a pasar. Lo que puedes hacer es dejarlo cocinando toda la noche.
¿Con qué acompañar el cochinillo?

El acompañamiento más clásico para la carne de cerdo son las patatas. En este caso, puedes escoger unas patatas a lo pobre que podrás preparar justo antes de llevar la carne a la mesa.
No obstante, si es un plato de Navidad, quizá sea mejor un acompañamiento más ligero, como unos buenos cogollos de lechuga acompañados de un tomate de calidad, y unas escamas de sal gorda.
Maridar el cochinillo

Lo más común es tomar este plato acompañado de un buen vino tinto, siendo la mejor opción un vino tinto joven de la zona de Castilla, ya que su acidez media contrasta muy bien con el sabor de la carne.
Otra alternativa son los vinos rosados (no espumosos). De hecho, te sorprenderá descubrir que la acidez de este tipo de vinos combina mejor con la carne de cochinillo que el tinto.
¡Todos a la mesa!

Como has comprobado, se trata de una receta sencilla pero que te va hacer quedar muy bien con tus invitados.
Además, si sobra carne, la puedes consumir perfectamente al día siguiente, porque conserva tanto su sabor como su textura.








































