Rescate observatorio Swift: la NASA inicia misión de emergencia para salvar el telescopio

El telescopio carece de sistemas de propulsión y su órbita se ha reducido peligrosamente por las tormentas solares del ciclo actual. La nave Link de Katalyst Space intentará elevarlo unos 240 kilómetros antes de que se desintegre en la atmósfera.

El observatorio Swift ha pasado casi dos décadas cartografiando las explosiones más violentas del universo, pero ahora es su propia órbita la que amenaza con extinguirlo. Sin un gramo de combustible a bordo, este veterano cazador de rayos gamma está cayendo lentamente hacia la atmósfera terrestre, y la NASA ha decidido intervenir de urgencia.

La misión de rescate se ha puesto en marcha este mismo fin de semana con el lanzamiento de Link, una pequeña nave espacial construida por la empresa Katalyst Space Technologies. Su objetivo: interceptar al telescopio en plena órbita baja, acoplarse a él con tres brazos robóticos y elevarlo 240 kilómetros hasta una altitud segura. La cuenta atrás ya ha empezado, y el margen de error se mide en semanas.

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Un cazador de rayos gamma sin escapatoria

El telescopio Swift, lanzado en 2004, es una de las herramientas más productivas de la astrofísica moderna. Diseñado para detectar y localizar estallidos de rayos gamma —las explosiones más energéticas del cosmos—, ha revolucionado nuestra comprensión de la muerte de las estrellas masivas y de la fusión de objetos compactos. Su catálogo de observaciones supera los miles de eventos capturados, muchos de ellos vinculados a supernovas y kilonovas.

Pero Swift carece de un sistema de propulsión propio. Fue concebido para una vida útil de pocos años y nunca recibió un motor de maniobra. Durante más de una década, la resistencia atmosférica residual ha ido robándole altitud de forma casi imperceptible. Hoy orbita a apenas 360 kilómetros de la superficie, una cota peligrosamente baja para un satélite sin defensa.

La atmósfera, un freno invisible

El detonante inmediato de esta crisis no es un fallo técnico, sino una serie de tormentas solares especialmente intensas durante el actual máximo del ciclo solar. Estas eyecciones de masa calientan y expanden la atmósfera superior, multiplicando la fricción que sufren los satélites en órbita baja. La NASA calcula que, sin intervención, el telescopio podría desintegrarse en la atmósfera en algún momento de 2026.

«La situación es crítica porque Swift no puede hacer nada por sí mismo», explica un portavoz de la agencia. Perder este observatorio no sólo supondría un revés para la astronomía de altas energías, sino también la pérdida de un activo insustituible que sigue ofreciendo datos únicos.

NASA misión emergencia

Link, la nave con tres brazos para una maniobra de precisión

La solución diseñada por Katalyst Space Technologies es audaz. La nave Link, del tamaño de un frigorífico y equipada con tres brazos robóticos, ha sido lanzada a bordo de un cohete compartido el viernes 2 de julio. Su misión es alcanzar la misma órbita de Swift, igualar su velocidad —unos 7,8 kilómetros por segundo—, y acoplarse a la estructura del telescopio sin dañar los sensibles instrumentos científicos.

Una vez acoplada, Link encenderá su propio motor para elevar el conjunto unos 240 kilómetros, devolviendo a Swift a una altitud cercana a los 600 kilómetros, donde la resistencia atmosférica es en torno a cien veces menor. La maniobra completa durará apenas unos días, aunque preparar el encuentro autónomo podría llevar semanas. El principal riesgo: cualquier error en la velocidad de aproximación o en la fuerza de los brazos podría desestabilizar el telescopio o, peor aún, provocar una colisión.

Elevar un satélite en órbita baja sin acoplamiento previo es un desafío técnico que apenas se ha intentado fuera de las misiones de mantenimiento del Hubble.

Yo he seguido de cerca varias misiones de rescate orbital —la reparación del telescopio espacial de rayos X Chandra, los experimentos DART de defensa planetaria—, pero lo que distingue a Link es que debe acoplarse a una nave no cooperativa, sin puertos de atraque, en una órbita excepcionalmente baja. Cada kilómetro de error y cada segundo de retraso cuentan. Si la maniobra sale bien, Swift podrá seguir operando otros cinco o seis años. Si falla, la atmósfera se lo tragará en cuestión de meses.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué está en juego: El rescate del telescopio Swift, un observatorio de rayos gamma sin propulsión que se precipita hacia la atmósfera terrestre.
  • Dónde: Órbita baja terrestre, a unos 360 km de altitud.
  • Institución responsable: NASA, en colaboración con Katalyst Space Technologies.
  • Cuándo: La nave Link se lanzó el 2 de julio de 2026; la maniobra de elevación orbital se producirá en las próximas semanas.
  • Impacto a futuro: Si tiene éxito, la misión validará una técnica de rescate para otros satélites sin propulsión y mantendrá operativo a Swift hasta, al menos, 2031.

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