Hoy vamos a mostraros una receta para salir victoriosos de una situación que seguro que nos habrá pasado. Hacer salmorejo, tanto en verano como en invierno, es una de las recetas que más solemos buscar, y no siempre tenemos todos los ingredientes para hacerlo, aunque realmente no sean muchísimos. Hoy prescindimos del pan y hacemos otra versión de este clásico cordobés. Gracias a este cambio, conseguiremos un salmorejo sin gluten, apto para celiacos y también para aquellas personas que sigan cualquier dieta de control de peso. Igualmente, la consistencia será la misma, cremosa y suave, y también el sabor.
Los trucos para simular un salmorejo habitual sin pan
Son dos los principales trucos que tendremos que usar para hacer un buen salmorejo sin pan, y que salga igual que si le hubiéramos añadido este mítico ingrediente. El primero de ellos es usar tomates muy carnosos y dejarlos escurrir hasta que suelten toda el agua que lleven, y queden lo más secos posibles. Esto no es suficiente para que este salmorejo sin pan se quede espeso, por lo que tendremos que añadirle también el segundo truco. Este será añadirme huevo cocido a la receta. El huevo duro actuará como espesante y nos dará una textura idéntica a la del tradicional.

Ingredientes para realizar esta receta
Para hacer este salmorejo sin pan para dos personas por ejemplo, no necesitaremos muchas cosas. Además, todas ellas tienen un precio razonable, y no hará falta gastar mucho dinero para hacer un plato exquisito y perfecto para verano. Deberemos tener 600 g de tomate en rama o pera, 1 diente de ajo pequeño, 1 huevo cocido o pelado, 5 ml de vinagre de jerez (que será opcional), un poco de sal y 40 ml de aceite de oliva virgen extra. Solo estos ingredientes necesitaremos para hacer una de las variantes más sabrosas que tiene el tradicional salmorejo cordobés.

Primeros pasos de nuestro salmorejo sin pan
Aparte de ingrediente baratos, nuestro salmorejo sin pan es de una elaboración fácil. El tiempo total de preparado es de 30 minutos, y el de reposo unas dos horas, por lo que en 2 horas y media podremos de sobra empezar a disfrutar del mismo. Como hemos dicho antes, usamos tomates que sean muy carnosos y con poca agua, que escurriremos posteriormente. Los lavamos muy bien y los secamos seguidamente. Los cortamos en octavos y espolvoreamos con media cucharada de sal. Para acabar, removemos todo muy bien para que se vayan integrando todos los ingredientes.

Siguientes pasos de nuestra receta
Cuando hayamos removido todo bien, tenemos que colocar los tomates troceados sobre un colador que sea amplio, y este último sobre un cuenco. Lo dejaremos que se escurra durante unos 10-15 minutos, o hasta que pierda el agua que tiene. Si no, no saldrá un buen salmorejo. Presionamos de vez en cuando para ayudar a que suelte todos los jugos que tiene (que se pueden guardar para la siguiente elaboración), al mismo tiempo que removemos todo, antes de pasarlo por la batidora o el robot.

Acabando el salmorejo sin pan
Una vez que haya soltado todos sus jugos, introducimos todo en el vaso de una batidora o de un robot, junto con el diente de ajo pelado (si preferimos algo más suave podemos usar solo medio), una cucharada de vinagre (opcional) y medio huevo cocido. Reservaremos la otra mitad para el momento preciso antes de servir el plato. Trituramos hasta que integremos bien todos los ingredientes. Seguidamente añadimos el aceite de oliva virgen extra, dejando que caiga poco a poco en forma de hilo, y trituramos a máxima potencia durante tres o cuatro minutos, para emulsionar bien nuestro salmorejo.

Probando el punto y corrigiendo el gusto
Una vez se haya emulsionado el salmorejo y esté todo correcto, tenemos que probar el punto de sal y corregir el gusto según quiera el consumidor. Si le añadimos más ajo, tendremos que triturar de nuevo a máxima potencia. Si, por el otro lado, solo hemos añadido sal o vinagre, bastará con mezclarlo todo bien. Lo ponemos en la nevera durante dos horas para que vaya cogiendo cuerpo y servimos con la otra mitad del huevo cocido que nos había sobrado en anteriores pasos.

El acompañamiento perfecto del salmorejo
Tanto nuestro salmorejo sin pan como cualquier otro que sí lleve pan tienen el acompañamiento perfecto para cuando lo servimos a cualquier amigo o pareja. El salmorejo se tendrá que servir siempre muy frío, vaya con pan o sin pan. La esencia de esta sopa es que es fría, por eso viene muy bien en verano, pero también nos puede servir para comer algún día de invierno. Para servir, lo vertemos todo en cuencos y se come con cuchara. El acompañamiento perfecto que puede tener nuestra receta es un poco de huevo duro picado, o un poco de jamón.
















































