¿A quién no le gusta la tarta de queso? El dulce por antonomasia y la mejor manera de finalizar una comida con amigos o con la familia en un buen restaurante. Sin embargo, no es un plato que solemos hacer con frecuencia en casa, ya sea porque pensamos que es difícil de ejecutar o, simplemente, porque la vagancia se apodera de nuestro cuerpo y nos quedamos aferrados al sofá. Por ello, te vamos a enseñar a hacer una tarta de queso de matrícula de honor y el tipo de galleta que debes utilizar para lograr una base crujiente y sabrosa.
INGREDIENTES PARA LA TARTA DE QUESO

Desde el vértice hasta el borde quemado, cada porción de tarta de queso es un manjar que siempre que acudimos al lugar de referencia en el que sabemos que son unos expertos en este postre acabamos salivando y con ganas de más. Los ingredientes que vamos a necesitar para esta tarta de queso son: galletas digestive, queso philadelphia, 150 gramos de mantequilla, 220 mililitros de nata para montar, cuatro huevos, 75 gramos de azúcar blanco, ralladura de limón y frutos rojos. Todo estos ingredientes los puedes comprar en tu supermercado de confianza.
EL TIPO DE GALLETA QUE TENEMOS QUE UTILIZAR

No vale cualquier tipo de galleta, es decir, que no es lo mismo hacer una base con galleta María, que con las digestive. En este caso, las galletas que vamos a utilizar son las digestive de toda la vida. El motivo es muy sencillo, va a aportar el toque crujiente que tanto buscamos en las tartas de queso y el sabor tan característico que tiene esta galleta aporta un sabor profundo que liga a la perfección con la untuosidad y la textura de la tarta de queso. Con un total de medio paquete nos será más que suficiente.
PRIMER PASO: PREPARAR LA BASE DE GALLETA

Antes de ponernos manos a la obra, tenemos que recordar que esta elaboración es muy sencilla y que no se necesitan años de experiencia en la cocina o una estrella Michelín para lograr un resultado de matrícula de honor. Lo primero que tenemos que hacer es preparar la base de nuestra tarta de queso, para ello cogemos la mantequilla y la fundimos en el microondas. Mientras tanto, aprovechamos para machacar las galletas digestive y pasamos la mantequilla fundida.
SEGUNDO PASO: DEJAR ENFRIAR LA BASE

Antes de pasar la mezcla al molde, tenemos que ralla la cáscara de un limón. Es muy importante que no rallemos la parte blanca del limón, ya que lo único que conseguimos es amargar la base de galleta. Acto seguido, pasamos la mezcla a un molde redondo de pastelería que, previamente, hemos colocado un poco de papel de horno en la superficie para que no se quede pegada la galleta. Expandimos correctamente la mezcla y la pasamos al frigorífico durante una o dos horas o hasta que dura.
TERCER PASO: BATIR DOS YEMAS CON AZÚCAR

Durante la hora que se va a pasar la base de galleta en la nevera, vamos a preparar la tarta de queso. Para ello, cogemos un bol de tamaño medio, cascamos los huevos y separamos la yema de la clara con mucho cuidado. Las pasamos al bol y mezclamos las yemas añadiendo el azúcar que se ha indicado en los ingredientes. Las claras no hay que tirarlas, en otro bol las vamos a montar con mucho cuidado hasta tenerla en punto de nieve.
CUARTO PASO: AÑADIR LA NATA Y EL QUESO AL BOL

Cuando tengamos las claras bien montadas y las yemas emulsionadas con el azúcar, es momento de añadir los ingredientes que van a dar el sabor característico que toda tarta de queso, por ley, debe tener. En el bol que tenemos las yemas, añadimos el queso philadelphia y la nata líquida y, con la ayuda de unas varillas, mezclamos todos los ingredientes correctamente para lograr una mezcla homogénea. Prueba la mezcla y rectifica de azúcar si fuera necesario.
QUINTO PASO: PASAR LA MEZCLA A LA BASE DE GALLETA

Tenemos la base de galleta bien fría y la mezcla que será el pilar fundamental de la tarta de queso, pues está bastante claro cuál va a seguir el siguiente paso. Cogemos los dos bols y los mezclamos entre ellos. Acto seguido, pasamos la mezcla al molde de pastelería donde tenemos la base de galleta que tiene que estar bien dura. Un truco para que no tenga grumos el dulce es que echemos poco a poco la mezcla y, con la ayuda de una cuchara, dejamos toda la superficie sin huecos.
SEXTO PASO: HORNEAR LA TARTA

Podemos aprovechar mientras añadimos la mezcla en el molde con la galleta para precalentar el horno. La temperatura ideal de cocción será de unos 180 grados, ahora para monitorizar de manera exacta la temperatura dentro del horno el mejor consejo que os podemos dar es comprar un termómetro. Una vez que está bien caliente el horno, pasamos el molde al horno. Con un total de 50 minutos de cocción será más que suficiente, pero el mejor indicador para saber si está en su punto es coger un palillo y pinchar en la tarta, si sale limpio es que la tarta está lista para comer.
SÉPTIMO PASO: EMPLATAR LA TARTA DE QUESO

Pasado el lapso de tiempo recomendado, sacamos el molde del horno y dejamos que se enfríe a temperatura ambiente durante cinco minutos. A continuación, cogemos la tarta una vez que se haya atemperado y la metemos en la nevera un total de dos horas. Para emplatar la tarta de queso, cortamos un trozo generoso de tarta, depositamos la porción en un plato de postre y decoramos con unos frutos rojos por encima. Y ya estaría lista esta tarta de queso con mucho sabor y crujiente. ¡A disfrutar!






























































