martes, 16 agosto 2022 12:11

El modus operandi de Blackstone empaña su ‘éxito’

Blackstone sigue haciendo de las suyas. “Cómpralo, arréglalo y véndelo”. Así funcionan los oportunistas del capitalismo global, que han encontrado en España un lugar donde expandirse a sus anchas. The Blackstone Group es un banco de inversión, de origen norteamericano que gestiona activos principalmente en Estados Unidos y Europa, especialmente en inversión inmobiliaria. En España es conocido por realizar operaciones altamente polémicas como la compra de viviendas de protección oficial al Ayuntamiento de Madrid. Su actividad agresiva le ha valido que frecuentemente se le denomine como fondo buitre aunque estrictamente hablando sería un banco de inversión alternativa. Una de sus últimas jugadas ha sido replicar su política de subidas arbitrarias con un aumento del alquiler del 60% a través de sus socimis Tesla y Fidere. Alrededor de 50 familias organizadas en el Sindicato de Inquilinos e Inquilinas de Madrid han decidido plantar cara a Blackstone y no aceptar el aumento impuesto por el mayor fondo de inversión mundial en el mercado de la vivienda.

Para un fondo que gestiona 439.000 millones de dólares en activos bajo gestión y que está a la cabeza de los fondos de inversión, esta operación, basada en un aumento de sus propios beneficios económicos, es lanzada con la finalidad de lucrase de un contexto económico donde todos los suministros básicos para la vida están aumentando sus precios. Una operación, que si bien sale exitosa, también supone una mancha más que empaña su prestigio.

Blackstone ganó 5.250 millones en 2021, casi el séxtuple que en 2020.

Blackstone fue en 1985 en Estados Unidos por Peter G. Peterson y Stephen A. Schwarzman, ambos provenientes del banco de inversión Lehman Brothers. Si uno quiere conocer quién es el dueño del mercado inmobiliario español tendrá que coger un avión de casi nueve horas a Nueva York. El fondo de inversión Blackstone domina el real estate patrio con una cartera diversificada con 20.000 millones en activos. En apenas cinco años, esta firma norteamericana ha arrasado en España, pero su dominio traspasa el globo con casi 120.000 millones de dólares.

Fundada en 1985 por Stephen Schwarzmann y Peter Peterson con 400.000 euros, la firma de inversión neoyorquina es hoy uno de los principales players financieros en todo el mundo. El fondo gestiona 439.000 millones de dólares (375.729 millones de euros) en activos bajo gestión, invirtiendo, además de real estate, en private equity, hedge fund solutions y créditos.

En estas tres últimas décadas, Blackstone (cuyo nombre proviene del de sus cofundadores: Schwarz significa negro en alemán, black en inglés, y Peter, del griego petra, piedra en castellano) ha evolucionado a pasos agigantados. Ha pasado de ofrecer consultoría a empresas en sus operaciones de compras y fusiones de empresas a liderar la inversión de capital privado en medio mundo.

En cuanto a ingresos, la gestora de fondos de inversión Blackstone se anotó unos beneficios netos atribuidos de 5.857 millones de dólares (5.247 millones de euros) en 2021, lo que supone multiplicar por 5,6 las ganancias contabilizadas en el año anterior.

Si en algún sector es dominante Blackstone es en el residencial. Sus numerosos fondos gestionan 300.000 activos. En otro segmento de gran demanda en la actualidad, sobre todo desde la irrupción del ecommerce, el grupo controla 383 millones de pies cuadrados (116,7 millones de metros cuadrados) de suelo industrial, lo que le ha convertido en uno de los inversores más activos en esta última década.

SE REPITE LA JUGADA

La referencia para este medio centenar de vecinos es la lucha del Sindicato de Inquilinos frente a Blackstone de 2021, en la que 200 inquilinos e inquilinas consiguieron derrotar al fondo de inversión tras dos años de presión. Desde 2019, vecinos de bloques en lucha de Carabanchel, Vallecas, Torrejón y Tres Cantos comenzaron a movilizarse para intentar conseguir una negociación colectiva que les permitiese quedarse en sus casas sin pagar los aumentos abusivos —de hasta el 100%— que Blackstone pretendía imponerles. Para ello, relatan desde el Sindicato, continuaron en sus viviendas al finalizar los contratos y “comenzaron a pagar lo mismo que venían pagando mediante la consignación de la renta en juzgados”. Dos años de resistencia colectiva dieron resultado y las vecinas consiguieron renovar sus contratos sin subidas abusivas en la “mayor negociación colectiva del movimiento por el derecho a la vivienda”. 

Todas las viviendas en las que el fondo buitre planteaba esas abusivas subidas de la renta eran públicas. Los afectados se organizaron y con la ayuda del Sindicato de Inquilinas se movilizaron hasta llegar incluso a reunirse con el relator especial que Naciones Unidas envió en febrero de 2020 para evaluar la pobreza y la desigualdad en España. La victoria, en todo caso, no fue fácil. Tras la presentación de la demanda el fondo buitre cambió su estrategia y se avino a negociar a través de una firma especializada en resolver conflictos de empresas. 

La misma táctica de subidas abusivas y “desahucios invisibles” ha sido utilizada recientemente por Caixabank, el primer banco español tras la fusión, con una treintena de familias de Pinto y Vallecas, también en Madrid.


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