Si hay una comida que nos gusta a todos, son las croquetas: ese bocado rebozado, crujiente por fuera y jugoso por dentro que nunca defrauda. Cada cual tiene sus croquetas preferidas, pero casi todas pasan con éxito la prueba. Es una de esas recetas maravillosas de aprovechamiento, ya que se pueden hacer prácticamente con cualquier ingrediente, o restos que tengamos en la nevera. Sin embargo, las preferidas por la mayoría de los españoles son las de pollo, de sabor suave y textura perfecta.
LAS CROQUETAS DE POLLO SON LAS PREFERIDAS

El truco para unas buenas croquetas está en cogerle el punto a la bechamel que tiene que tener la textura adecuada para darles forma. El momento del rebozado también es clave para conseguir esta costra crujiente al freírlas que contrasta con la suavidad del relleno. Se pueden servir de aperitivo, de primer plato o para una cena deliciosa, acompañadas por ejemplo de una ensalada o un puré de verduras. Les encantan tanto a los niños como a los adultos, y están tan ricas recién hechas como al día siguiente. Aquí te dejamos la receta de croquetas de pollo paso a paso. Recuerda que cuanto más practiques, más fácil y rápido te saldrán. Cuando te pongas, te recomendamos hacer croquetas para un regimiento y congelar la mitad. Así tendrás, siempre que te antoje, unas croquetas caseras a mano.
INGREDIENTES PARA UNAS CROQUETAS DE POLLO

Estos son los ingredientes para las croquetas de pollo:
- 125 gr de harina de trigo para todo uso
- 125 gr. de mantequilla
- 1 litro de leche
- 1 poco de nuez moscada
- Pimienta negra y sal
- 1 cebolleta
- 250 gr de pollo (frito, asado o cocido)
- 3 huevos
- 100 gr de pan rallado
- Aceite de oliva
PREPARACIÓN DE LA MASA DE LAS CROQUETAS

Comenzamos preparando la base para nuestras croquetas de pollo. Podemos aprovechar restos de algún plato de pollo asado o a la plancha. Cortamos el pollo en trozos bastante pequeños y, por otro lado, picamos la cebolleta finamente en cuadradillos. Ponemos una sartén con un poco de aceite al fuego, y cuando esté caliente sofreímos la cebolla 5 minutos. Cuando esté un poco transparente, agregamos el pollo picado y lo mezclamos todo. Salpimentamos y dejamos que se cocine todo junto durante un par de minutos. Después apagamos el fuego y reservamos para más tarde.
ELABORACIÓN DE LA BECHAMEL

Ahora vamos a preparar la bechamel, fundamental para que las croquetas queden bien. Para que no queden grumos, lo mejor es añadir la leche bien caliente. Es decir, tostamos la harina en la mantequilla y después vertemos la leche caliente. Removemos un rato manteniendo al fuego y veremos que enseguida empieza a espesar. Agregamos al final un poco de sal y nuez moscada al gusto. Una vez lista la bechamel dejamos que se enfríe, y después le añadimos el pollo reservado. Mezclamos muy bien removiendo en círculos hasta que quede una masa homogénea.
LA IMPORTANCIA DE DEJAR REPOSAR LA MASA

Engrasamos una fuente con una fina capa de mantequilla y encima espolvoreamos un poco de harina. Vertemos encima la masa de las croquetas, extendiéndola por toda la fuente. Luego la tapamos con un film transparente para que no se reseque la parte de arriba. La masa tiene que reposar un par de horas en la nevera, aunque si puede hacerse de un día para otro, el resultado aún será mejor. Lo ideal es que se enfríe al menos unas 12 horas, así se podrá manejar mejor para darle forma y también tendrá un sabor más intenso.
MOLDEAR Y REPOSAR DE NUEVO

Transcurrido el tiempo de reposo toca darle forma a las croquetas, Se puede hacer con dos cucharas para darle la forma clásica alargada, o hacer bolas completamente esféricas con las manos. Si la masa está un poco pegajosa, podemos untarnos un poco de harina en las manos, aunque con el tiempo de frío suficiente suele ser muy fácil de moldear. Después batimos los huevos y vamos pasando las croquetas por ellos y de ahí al pan rallado. Las vamos empanando todas y las colocamos en una fuente o un plato. En vez de freírlas inmediatamente, las vamos a dejar reposar de nuevo en la nevera, al menos una hora. Así estarán más firmes y el rebozado quedará mejor.
FREÍR LAS CROQUETAS DE POLLO

Freímos con el aceite muy caliente en grupos de cuatro o cinco, evitando que se toquen entre sí, y sin llenar mucho la sartén para que el aceite no se enfríe. Les vamos dando la vuelta para que se doren por todos los lados y las vamos colocando sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Y ya tendríamos listas nuestras deliciosas croquetas de pollo. Si quieres congelar una parte, pásalas por el rebozado y colócalas en un tupper. Cuando quieras comértelas tendrás que dejar que se descongelen a temperatura ambiente y después freírlas normalmente.
























































