Mike Gitlin (Capital Group): liderazgo y crecimiento profesional exigen asumir riesgos

Para el CEO de Capital Group, Mike Gitlin, el crecimiento profesional no espera a que te sientas listo. En una entrevista con CNBC International, repasa cómo asumir riesgos, mudarse a otro continente y aceptar retos inesperados marcaron su trayectoria.

Hay un consejo que Mike Gitlin, actual CEO de Capital Group, repite cada vez que echa la vista atrás: “Di que sí antes de sentirte preparado”. En una conversación sincera con CNBC International, el directivo desgranó las decisiones que moldearon su carrera y dejó claro que el liderazgo y el crecimiento profesional rara vez llegan cuando todo está bajo control. Más bien al revés.

Las cenas familiares que forjaron un CEO

Gitlin creció en un hogar donde la sobremesa era un campo de entrenamiento. Su padre, abogado, convertía cada cena en un debate: elecciones presidenciales cuando apenas tenía diez años, juicios simulados junto a la chimenea y la exigencia de argumentar con solidez. “No valía responder ‘porque sí’”, recuerda. Aquella rutina desarrolló en él y en sus hermanos —uno de ellos también CEO— una inteligencia emocional que, según Gitlin, ya se cultivaba mucho antes de que el término existiera. Escuchar, exponer ideas y persuadir eran hábitos diarios, y hoy los considera más valiosos que cualquier lección técnica.

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De la ruleta bursátil a la gestión profesional

Con el periódico en papel como única fuente, Gitlin se aficionó a los mercados mirando las cotizaciones de las empresas que conocía. Un amigo de su padre le dio un pequeño capital para que aprendiera a invertir; la experiencia fue un desastre. “No tenía ni idea de lo que hacía”, admite. Pero aquel fracaso temprano le enseñó que el bricolaje financiero —invertir por cuenta propia sin método— casi nunca acaba bien. La diversificación y el análisis riguroso se convirtieron en pilares que más tarde aplicaría en la gestión de activos a gran escala.

‘Solo resuélvelo’: la filosofía que le llevó a Asia

Si hay un momento que define su carrera es el salto al trading asiático en 1993. Con 23 años, le encargaron operar en los mercados de Asia desde Connecticut, en el turno de noche. Estaba solo en el edificio, sin los números de teléfono de las contrapartes y con un listado de órdenes en una impresora de bobina. “Te tiran al agua y tienes que apañártelas”, explica. Aquella filosofía —resolver sin manual— le hizo madurar a un ritmo que pocos graduados consiguen hoy. Poco después, se mudó con su mujer a Singapur y luego a Hong Kong, asumiendo responsabilidades muy por encima de lo que su edad sugería.

Mudarse 15 veces: el coste de la ambición

La movilidad geográfica fue una constante. Gitlin y su esposa —abogada de formación— cambiaron de casa quince veces en tres décadas. La decisión de trasladarse a Asia supuso un sacrificio importante para la carrera de ella, algo que el CEO no elude. “No fue un sí inmediato; tuvimos que discutirlo mucho”, recuerda. Sin embargo, insiste en que apostar por experiencias incómodas, en la veintena o en la madurez, acelera el crecimiento personal y profesional más que cualquier plan de carrera cómodo.

La llamada que casi rechaza y el camino hacia el liderazgo

En 2014, Capital Group —una firma que históricamente ascendía desde dentro— le pidió a Gitlin, un externo, que ayudara a construir una parte importante del negocio. Su reacción inicial fue un no rotundo. Estaba cómodo donde estaba y pensaba jubilarse allí. Pero la oferta incluía cambiar la mentalidad de crecimiento de uno de los mayores gestores de activos del mundo, un reto que le obligó a presentar quince iniciativas y un presupuesto de cientos de millones de dólares. La respuesta de la firma fue contundente: “Adelante, constrúyelo”. Aquel sí, dado antes de sentirse completamente listo, le puso en la senda del CEO.

“Estar dispuesto a salir de tu zona de confort puede dar grandes frutos si realmente te implicas a fondo”.

— Mike Gitlin, CEO de Capital Group

La inteligencia emocional como ventaja en la era de la IA

Gitlin sostiene que el mercado laboral está dando un giro: la inteligencia artificial comoditiza el conocimiento puro, por lo que la capacidad de escuchar, comunicar e influir será el verdadero diferenciador. “Los gestores de contratación van a buscar tanto EQ como IQ”, afirma. Para él, esa conclusión nace directamente de aquellas cenas familiares donde la empatía y la argumentación valían más que la respuesta correcta. En un sector financiero cada vez más automatizado, el directivo apuesta por el factor humano como ancla estratégica.

Lo que implica para el profesional de hoy

La trayectoria de Gitlin deja una lección incómoda: los grandes saltos rara vez se dan con todas las casillas marcadas. Aceptar un destino internacional, asumir un proyecto sin experiencia previa o cambiar de empresa cuando la estabilidad tienta exige una dosis de vértigo. Pero, como recalca el CEO, si se encuentra el talento adecuado y se le da la oportunidad pronto, “la gente te sorprende”. Para el lector acostumbrado a planificarlo todo, el mensaje es claro: esperar a estar preparado puede ser la mejor forma de llegar tarde.

La conversación completa, cargada de anécdotas y confesiones, muestra a un líder que no idealiza el riesgo, pero que lo entiende como el único camino real hacia la transformación. ¿Cuántas veces hemos dicho que no cuando lo que tocaba era lanzarse? Puedes ver la entrevista completa a continuación.


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