Récord de energía solar en la UE en 2025: 275 TWh y 2,89 millones de eléctricos, pero las redes frenan la transición

La generación solar en la UE creció un 18% y las ventas de eléctricos marcaron un récord. Sin embargo, el informe de la Comisión Europea alerta de que la falta de inversión en redes y almacenamiento pone en riesgo los objetivos de descarbonización.

La Unión Europea cerró 2025 con cifras de récord en generación solar y movilidad eléctrica, pero también con un aviso incómodo: la red no está preparada para absorber todo lo que se espera de ella. Según los informes trimestrales de electricidad y gas de la Dirección General de Energía de la Comisión Europea, la producción solar en los Veintisiete alcanzó 275 TWh, un 18% más que el año anterior, y las matriculaciones de vehículos eléctricos se dispararon hasta las 2,89 millones de unidades, un nuevo máximo histórico. El problema, subraya el documento, es que la infraestructura de redes y el almacenamiento se están quedando muy por detrás del ritmo de instalación renovable.

Los datos, recopilados por la propia Dirección General de Energía a partir de los operadores nacionales, confirman que 2025 fue el año en el que la solar se convirtió en la fuente de generación de mayor crecimiento en Europa. Con 275 TWh, la tecnología fotovoltaica rebasó por primera vez la cota de los 250 TWh anuales y se situó a apenas 30 TWh de la eólica terrestre, según fuentes del sector. En paralelo, las ventas de coches eléctricos puros sumaron 2,89 millones, lo que supone un incremento del 22% respecto a 2024 y consolida a la UE como el segundo mayor mercado mundial de vehículos enchufables, solo por detrás de China.

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El comportamiento del parque solar fue especialmente intenso en España y Alemania. La Península Ibérica aportó cerca del 28% de toda la generación solar comunitaria, apoyada en más de 40 GW de capacidad instalada operativa al cierre del ejercicio. Alemania, con su ambicioso programa de despliegue en suelos agrícolas y cubiertas industriales, inyectó otros 58 TWh, según los datos preliminares de BNetzA recogidos en el informe comunitario. Italia, Grecia y Francia completaron el top 5 y, juntos, explicaron el 85% del nuevo volumen solar inyectado a la red europea.

En movilidad, Noruega y los Países Bajos mantuvieron el liderazgo en penetración de ventas sobre el total, con cuotas superiores al 60%. Sin embargo, por volumen absoluto, Alemania y Reino Unido absorbieron más de un tercio de los 2,89 millones de eléctricos matriculados en la UE. El dato más relevante, según el análisis de la Comisión, no es el número de coches entregados, sino el desplazamiento de consumo de gasolina y diésel, que ya ha empezado a notarse en las cifras de demanda de refinados en los países nórdicos y en el corredor atlántico.

El talón de Aquiles: redes y almacenamiento, los grandes olvidados

El informe de la Comisión Europea no se limita a celebrar los récords. Dedica un apartado completo a las señales de estrés que ya se observan en los sistemas de transmisión y distribución de varios Estados miembros. La creciente penetración de renovables, unida a la electrificación del transporte, está generando congestiones en horas punta que obligan a los operadores a vertir energía limpia al suelo porque la red no es capaz de evacuarla. Durante 2025, los vertidos de solar en horas centrales del día aumentaron un 37% en la Península Ibérica y un 23% en el sur de Italia, según los registros de ENTSO-E que recoge el documento.

El almacenamiento, la pata imprescindible para gestionar esos excedentes y devolver la energía cuando se necesita, sigue sin despegar al ritmo necesario. Al cierre de 2025, la capacidad de baterías estacionarias en la UE apenas superaba los 28 GW, una décima parte de lo que los planes nacionales integrados de energía y clima proyectan para 2030. La inversión en bombeo hidroeléctrico, tradicionalmente el gran colchón renovable europeo, permanece prácticamente estancada desde 2018, con apenas 4 GW nuevos en licitación en toda la década.

El diagnóstico del equipo de la Dirección General es claro: si no se duplica la inversión anual en redes de transporte y distribución y se multiplica por cinco la de almacenamiento, los objetivos de reducción de emisiones para 2030 serán inalcanzables. No es una cuestión de tecnología, sino de marcos regulatorios y financiación. Las subastas de capacidad y los mecanismos de remuneración de la flexibilidad llevan años atascados en los despachos de los reguladores nacionales, y los fondos europeos Next Generation, que inyectaron miles de millones en renovables, apenas han raspado la superficie del problema de las redes.

Los vertidos de solar se dispararon un 37% en la Península Ibérica en 2025, la prueba más tangible de un sistema eléctrico que produce más de lo que puede canalizar.

La paradoja europea: récords de generación, pero los precios no bajan como se esperaba

El avance renovable masivo debería, en teoría, abaratar los precios mayoristas de la electricidad para hogares y empresas. Y en parte lo hace. Durante las horas de máxima insolación, el precio del pool en mercados como el español o el alemán tocó valores negativos en más de 200 ocasiones a lo largo de 2025. Sin embargo, el precio medio anual del mercado mayorista apenas cedió un 4% respecto a 2024, y la factura del consumidor final, lastrada por los costes regulados, los peajes de red y los cargos de la deuda acumulada, siguió muy por encima de los niveles pre-pandemia.

Los analistas lo llaman la “paradoja del coste cero”: hay más horas que nunca con energía casi gratis, pero la necesidad de mantener el respaldo fósil durante las puntas de demanda, unida a la escasez de almacenamiento, mantiene los precios medios altos. El informe de la Comisión resume la situación con un dato demoledor: en 2025, el 12% de la generación solar diaria se perdió por vertido o por congestión de red, y ese porcentaje se eleva al 19% si se consideran solo los meses de verano en el sur de Europa.

vehículos eléctricos Europa

Movilidad eléctrica: otro éxito que tensiona la infraestructura

Los 2,89 millones de eléctricos matriculados en 2025 suponen un avance indudable hacia la descarbonización del transporte, pero amplifican el mismo problema. Cada coche eléctrico que se enchufa a la red doméstica añade una demanda equivalente a la de una vivienda adicional durante las horas de carga, y, si esa carga se concentra en la franja nocturna, el efecto sobre los transformadores de distribución es inmediato. En los Países Bajos, el operador Stedin ya ha tenido que imponer restricciones a la carga rápida en barrios residenciales porque la red de baja tensión no daba más de sí.

El propio informe comunitario reconoce que la flota de vehículos enchufables en Europa superó los 17 millones de unidades a finales de 2025 y que, de mantenerse el ritmo de ventas, se duplicará antes de 2028. Una electrificación de ese calibre exige una revisión completa de los planes de refuerzo de la red de distribución, que hoy apenas reciben el 15% de la inversión total en infraestructura eléctrica. La Comisión Europea ha abierto consultas con los reguladores nacionales para acelerar los permisos de nuevos tendidos y subestaciones, pero los plazos medios de construcción siguen oscilando entre los cinco y los diez años en la mayoría de Estados miembros.

Con 2,89 millones de eléctricos nuevos en un año, la red de distribución empieza a ser el eslabón más frágil de la transición europea.

El dilema de la transición: más ambición renovable necesita más inteligencia en la red

El documento de la Dirección General de Energía no es un simple análisis recopilatorio; es una advertencia con destinatarios concretos. Los gobiernos que preparan la actualización de sus planes de energía y clima este mismo otoño tendrán que enfrentarse a la disyuntiva de acelerar las inversiones en redes sin traspasar el coste al consumidor final. La alternativa, alerta la Comisión, es perpetuar un sistema en el que se instalan gigavatios de renovables que luego no se pueden utilizar.

La experiencia de 2025 demuestra que la UE puede generar energía solar como nunca, pero también pone sobre la mesa una evidencia que el sector conoce bien: sin una red mallada que permita llevar los excedentes del sur a los centros de consumo del norte, y sin baterías capaces de trasladar esa energía de las horas de sol a las horas de demanda, los récords renovables corren el riesgo de convertirse en un espejismo estadístico. Los próximos dos ejercicios, con la revisión del marco regulador de la flexibilidad y la entrada en vigor de los nuevos objetivos de almacenamiento vinculante previstos para 2027, serán la prueba de fuego para saber si esta vez Europa consigue alinear su músculo renovable con la inteligencia de red que necesita.


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