La meningitis consiste en una inflamación de las meninges, que son las membranas de tejido conectivo que cubren el SNC para protegerlo. Si bien muchas veces tiene consecuencias leves, otras veces puede causar secuelas graves, especialmente si no se trata a tiempo. El problema es que avanza rápido, así que la detección precoz es fundamental.
¿Cómo se detecta rápido? Existen una serie de síntomas que se presentan enseguida y que te deben alertar. Algunos de ellos son similares a los presentes en enfermedades como la gripe y otros parecen problemas musculares, pero te enseñaremos algunos trucos para detectar la meningitis tanto en adultos como en niños, donde es más peligrosa. Al mismo tiempo, aprenderemos a prevenirla y veremos qué es lo que la causa.
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La rigidez de cuello puede aparecer con la meningitis

Un síntoma habitual, pero que no se tiene tanto en cuenta, es la rigidez del cuello, apareciendo en el 90% de los casos. Este síntoma aparece tanto en adultos como en niños o recién nacidos, teniendo dificultades para mover la cabeza. El problema es que este síntoma se confunde fácilmente con tortícolis y otros problemas musculares.
Para distinguirlo, mira a ver si combina con otros síntomas como la fiebre alta, dolor de cabeza y alteraciones en el sueño. En la mayoría de casos, no podrás llevar la barbilla al pecho debido al fuerte dolor que tendrás. Al mismo tiempo, túmbate boca arriba y pide a alguien que levante tu pierna (como si tuvieras ciática). Si te duele, es posible que tengas esta enfermedad, ya que las meninges también afectan a la columna.
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Síntomas similares a la gripe

Los síntomas más complicados que aparecen cuando se tiene meningitis son los que se parecen a los de una gripe o virus. Eso es porque son difíciles de distinguir, especialmente al principio. Suele aparecer fiebre alta de forma espontánea, dolor de cabeza muy intenso, vómitos, náuseas y dificultad para concentrarse.
Por otro lado, otros síntomas como la sensibilidad a la luz o la falta de apetito también podrían estar presentes, así como la somnolencia. En los casos más graves, aparecen convulsiones. Si es en niños recién nacidos, no se despertarán para comer, llorarán mucho y tendrán mucho sueño todo el día.
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Meningitis infantil; la protuberancia en la fontanela puede ser clave

Hemos visto que esta enfermedad es especialmente peligrosa para los niños. Eso sí, se puede identificar fácilmente por las fontanelas que tienen los bebés de los 12 a los 18 años. Una fontanela es un punto blando en los cráneos del bebé, estando una en la parte superior por la mitad y otra en la parte trasera, las cuales se unirán al terminar.
Cuando aparece una meningitis, podría aparecer un bulto o protuberancia anormal en la zona. Eso sí, compruébalo con el bebé con la cabeza erguida, ya que tumbado podría haber confusión. La razón de la protuberancia es la acumulación de líquido cerebral o la hinchazón causada por la enfermedad.
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Manchas rojizas que aumentan de tamaño

Un síntoma menos conocido de la meningitis son unas manchas de color rojo que podrían aumentar de tamaño. Son conocidas como petequia y salen por todo el cuerpo, volviéndose de un color violeta poco a poco al mismo tiempo que aumentan de tamaño, si es que se produce.
Esta presente más en menores y es uno de los síntomas que hay que vigilar. Como siempre, hay que comprobarlo junto con otros de la lista, como por ejemplo la rigidez de cuello (que es el más común en la meningitis) y síntomas parecidos a la gripe. Si aparecen varios síntomas en conjunto, acude inmediatamente al médico para realizar un tratamiento adecuado y acorde al tipo de enfermedad.
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La peligrosidad varía según el tipo de meningitis

Si bien hemos estado hablando de ella como una única enfermedad, realmente puede aparecer por varias causas. La más común es la viral, que es la más leve y la menos peligrosa, ya que no deja secuelas. En cambio, las que están producidas por bacterias son peligrosas, incluyendo el neumococo y el meningococo. En algunos casos, podría producirse la llamada sepsis, que se una variedad peligrosa al extenderse por todo el cuerpo.
Otras veces aparece la llamada meningitis micótica causada por hongos, pero es poco común, ya que solo ataca a personas con sistemas inmunes deprimidos. Finalmente, estaría la parasitaria o amebiana, que es poco frecuente en humanos (sí lo es en animales), pero muy peligrosa.
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La vacunación, la mejor prevención

La mayor prevención de la meningitis, especialmente de la bacteriana, es seguir el calendario de vacunación en los menores. En España, hay 5 vacunas para combatir la causa por bacterias, incluyendo la de tipo B, tipo C o el neumococo, poniéndose generalmente durante la infancia y adolescencia. Es importante no saltarse el calendario de vacunación para prevenir la mayoría de los síntomas.
Además de las vacunas, sigue buenos hábitos de higiene en manos y no compartas comida y bebida. Al mismo tiempo, mantener un sistema inmune saludable es positivo tanto en adultos como en niños. Eso ayudará especialmente a evitar contagiar y ser contagiados, ya que suele ser contagiosa en la mayoría de casos y esas son las vías de transmisión más habituales.
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Consecuencias de no tratar la meningitis infantil en niños

Si bien en adultos no tiene tantas secuelas, en niños puede causar graves problemas. Los estudios aseguran que un tercio de los niños supervivientes tienen secuelas graves, así que es importante la prevención y el tratamiento precoz. Un niño con la enfermedad puede tener retrasos en el desarrollo psicomotor, pérdida auditiva y problemas de memoria.
En los casos más graves, se podría producir ceguera, daño cerebral, problemas para caminar, convulsiones epilepsia, sordera total, insuficiencia renal o incluso amputaciones de miembros. Eso sí, si se trata a tiempo ante los primeros síntomas, se pueden prevenir las secuelas incluso en casos graves.
































































