Las subidas del salario mínimo destruyen 165.000 empleos en el campo y el hogar

Los incrementos del SMI entre 2019 y 2025 han eliminado 165.000 puestos en agricultura y empleo domestico, segun un informe que recoge Expansion. Mientras la afiliacion general crece en 2,3 millones de cotizantes, los sectores mas expuestos al coste laboral pierden empleo de form

El salario mínimo ha destruido 165.000 empleos en el campo y el hogar entre 2019 y 2025. El dato lo recoge un informe al que ha tenido acceso Expansión y contrasta con la creación general de 2,3 millones de afiliaciones en el mismo periodo. Los sectores donde el SMI pesa más sobre el coste laboral pierden empleo de forma sostenida, mientras el resto de la economía suma cotizantes.

Dónde se han perdido esos 165.000 empleos

La destrucción se concentra en dos sectores muy concretos. La agricultura encabeza la lista: los incrementos del salario mínimo interprofesional entre 2019 y 2025 han hecho inviable mantener determinados puestos, sobre todo los de carácter temporal o estacional. En el empleo del hogar ocurre algo parecido. Las familias que contratan a una empleada interna o a una cuidadora no pueden repercutir el coste a un precio de mercado, así que ajustan por cantidad: menos horas, menos contratos o, directamente, economía sumergida.

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El dato es demoledor: 165.000 empleos menos en un contexto en el que la afiliación general crecía a buen ritmo. Traducido a euros, el SMI ha pasado de 900 euros en 2019 a 1.184 euros en 2025, un incremento superior al 30% que muchos pequeños empleadores no han podido digerir. No hablamos de grandes empresas con márgenes para recolocar costes, sino de explotaciones familiares y hogares que cuadran sus cuentas mes a mes.

Por qué el SMI golpea más al campo y al empleo doméstico

Hay una razón de fondo que explica por qué estos dos sectores se llevan la peor parte. En la agricultura, el coste laboral representa una porción altísima del total: cuando el salario mínimo sube un 5%, la cuenta de resultados se resiente de inmediato. No hay margen para automatizar una recogida de fruta ni para subir el precio del género en origen sin perder competitividad frente a terceros países.

En el empleo del hogar, la dinámica es aún más cruda. Quien contrata no es una empresa, es una familia con un presupuesto limitado. Si la cuota de la Seguridad Social y el salario mínimo suben a la vez, la ecuación no sale. El resultado: menos altas, más horas en B o renuncia directa al servicio. Las cifras de afiliación en el régimen especial de empleadas del hogar llevan meses dando señales de estancamiento, y este informe confirma la tendencia.

Ojo con un detalle que suele pasar desapercibido. Las subidas del SMI no solo afectan a quien cobra el mínimo. Arrastran hacia arriba los salarios de convenio que toman el SMI como referencia, lo que amplifica el impacto en sectores como el agrario, donde los pluses y complementos suelen indexarse a esa referencia. El efecto es un sobrecoste laboral que va más allá del trabajador que percibe exactamente 1.184 euros al mes.

Lo que dice el informe y lo que no dice: la letra pequeña

Conviene leer el dato con todas las cautelas. El informe atribuye al SMI una destrucción de 165.000 empleos, pero no aísla por completo otros factores que también han influido en el periodo: sequía, alza del precio de insumos agrícolas o cambios en la demanda de servicios domésticos tras la pandemia. Dicho esto, la correlación entre las subidas del salario mínimo y la caída de afiliación en estos sectores es muy robusta. No es un fenómeno aislado ni una casualidad estadística.

En la redacción hemos tirado del hilo de otros estudios similares. El Banco de España ya advirtió en 2021 que el alza del SMI había restado entre 100.000 y 180.000 empleos, con especial incidencia en trabajadores de baja cualificación. La OCDE y la Comisión Europea han hecho llamadas recurrentes a moderar los incrementos en sectores sensibles. Lo que este informe de 2026 añade es concreción: pone cifras actualizadas y nombres a los sectores damnificados.

La pregunta es si la creación de empleo en otros sectores compensa esta destrucción. A nivel macro, puede que sí: 2,3 millones de afiliados más es una cifra muy potente. Pero el trabajador del campo que ha perdido su puesto no se recoloca automáticamente como programador ni como dependiente. La movilidad laboral entre sectores es baja y la cualificación no es intercambiable. Lo que se destruye en el campo difícilmente se absorbe en otros sitios sin políticas activas de formación que, hoy por hoy, brillan por su ausencia.

Guía rápida del trámite

  • 📅 Plazos: No hay un plazo de solicitud; el impacto del SMI es estructural y afecta a cada campaña agrícola y a cada alta en el hogar.
  • Requisitos clave: Si trabajas en el campo o en el hogar y tu empleador reduce horas o te despide, puedes tener derecho a prestación del SEPE siempre que cumplas cotización mínima.
  • 🌐 Dónde solicitarlo: La prestación por desempleo se pide en la sede electrónica del SEPE o en tu oficina de empleo, con cita previa. Si eres empleada del hogar, tu régimen especial se gestiona en la sede electrónica de la Seguridad Social.
  • 💰 Importe o coste: El SMI para 2025 está fijado en 1.184 euros al mes en 14 pagas. Si pierdes el empleo, la prestación del SEPE es el 70% de tu base reguladora durante los primeros 180 días.
  • ⚠️ Error a evitar: No formalizar el cese por escrito. Si tu empleador reduce horas o te da de baja sin documento, te quedas sin prueba para reclamar ante el SEPE o ante un juzgado.

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