Parece mentira, pero algo tan aparentemente trivial como el color de nuestro vehículo puede tener implicaciones que van mucho más allá de la simple estética o la moda del momento. Pocas veces reparamos en ello al elegir montura, pero la tonalidad de la carrocería de nuestro coche influye directamente en su visibilidad, y por ende, en nuestra seguridad y la de quienes nos rodean en la carretera. Es un factor silencioso, casi invisible a la hora de firmar los papeles en el concesionario, pero que susurra constantemente datos cruciales sobre el riesgo en cada kilómetro recorrido.
Las estadísticas y diversos estudios llevados a cabo en distintas partes del mundo, como el referenciado en el propio planteamiento inicial proveniente de análisis serios sobre siniestralidad, no dejan lugar a muchas dudas. Existe una correlación bastante clara entre ciertos colores y la probabilidad de verse involucrado en un accidente de tráfico, especialmente cuando las condiciones lumínicas no son las óptimas, como ocurre al amanecer, al atardecer, durante la noche o en días de climatología adversa con lluvia intensa o niebla. Comprender esta relación es el primer paso para tomar conciencia de un elemento más a considerar en la compleja ecuación de la seguridad vial.
2BLANCO, PLATA Y AMARILLO: LOS ÁNGELES GUARDIANES DEL ASFALTO
El blanco se alza consistentemente en muchos estudios como el campeón de la visibilidad y, por tanto, de la seguridad relativa asociada al color. Su alto índice de reflectancia lo hace destacar notablemente durante el día contra casi cualquier fondo, y aunque por la noche todos los colores pierden definición, su claridad intrínseca sigue ofreciendo un mejor contraste que los tonos oscuros bajo la iluminación artificial o la luz de la luna. No es de extrañar que flotas enteras de vehículos comerciales o de servicios opten por este color, más allá de consideraciones económicas o de mantenimiento sencillo para el coche.
Junto al blanco, el color plata y el amarillo también puntúan alto en la escala de la seguridad cromática. El plateado, muy popular en nuestras carreteras desde hace décadas, ofrece una buena visibilidad en una amplia gama de condiciones de luz, reflejando bien tanto la luz solar como la artificial, lo que lo convierte en una opción equilibrada y relativamente segura. El amarillo, por su parte, aunque menos común en vehículos particulares, es excepcionalmente visible gracias a su viveza y contraste, motivo por el cual se utiliza frecuentemente en vehículos de emergencia, taxis en algunas ciudades o maquinaria de obras públicas; un coche amarillo difícilmente pasa desapercibido.



