El anuncio de la venta del negocio de alimentación en Unilever no fue recibido como la directiva de Unilever esperaba. Las acciones de la compañía cayeron un 7% el día en que se anunció el acuerdo de McCormick. Como resultado, la rentabilidad total para el accionista de Unilever ha sido inferior a la del sector europeo de bienes de consumo básico en un 9% durante el último mes.
En este sentido, Unilever tiene como objetivo aumentar la exposición de la compañía a categorías de alto crecimiento. Asimismo, el negocio resultante gozará de un posicionamiento competitivo idéntico al existente, pero proponiendo cambios en la estructura de la compensación, que llevan a cuestionar las aspiraciones de crecimiento frente a objetivos más moderados.
«Las expectativas condensadas ya reflejan cautela sobre la trayectoria de crecimiento de Unilever, mientras que las previsiones de nuestro consenso arrojan un precio objetivo para la compañía de 42 libras esterlinas. Mejoramos nuestra recomendación a ‘Rendimiento en línea con el sector'», expresan los analistas de Jefferies.

Fuente: Agencias.
LAS CLAVES EN LA VENTA DE LA CATEGORÍA DE ALIMENTACIÓN EN UNILEVER
En este contexto, la venta de las dos marcas de alimentación dentro de Unilever no es un hecho sorprendente ya que el negocio de alimentos cuenta con una prima de control mínima, una estructura compleja que deja a los accionistas tener acciones que no firmaron. Dichas reservas se ven reflejadas en el precio actual de las acciones de Unilever.
Siguiendo esta línea, mirando el posicionamiento de mercado, se estima que la ‘nueva’ Unilever tendrá una cuota de mercado relativa de 130, es decir, un 30% mayor que su competidor más cercano, lo cuál es idéntico a su posición antes de las diferentes desinversiones de su negocio de helados y de alimentos.
UNILEVER SE CONVERTIRÁ EN UN NEGOCIO PURO DE CUIDADO DEL HOGAR Y PERSONAL; ABARCANDO BELLEZA, BIENESTAR Y CUIDADO PERSONAL
No obstante, la política de remuneración de Unilever plantea ciertos interrogantes. Por ejemplo, no hay estipulación para el crecimiento del volumen orgánico, en comparación con la guía del 2%; y el Ono anual comienza a pagarse por el crecimiento de las ventas muy por debajo del qué realmente la compañía aspira, un 46%.
Asimismo, hay que destacar que Unilever no espera que se cierre el acuerdo hasta mediados de 2027. Durante el próximo año y pico, la compañía será propietaria todavía de su negocio de alimentos, y tienen ya pistas gracias a la experiencia con la eliminación de su negocio de helados. Sin embargo, la eliminación del negocio de helados ilustra que no hay garantía de que cuando se desinvierta en alimentos los accionistas estén mejor.

Con las previsiones consensuadas estancadas en el extremo inferior del 46%, y un crecimiento del volumen ligeramente superior al 2%, parece que tanto los inversores como el Comité de remuneración de Unilever están empezando a coincidir en que las previsiones cuantitativas de la compañía son demasiado optimistas.
EL ACUERDO CON MCCORMICK
Unilever está vendiendo su negocio de alimentos, excepto en India, a McCormick. Si bien, aunque se habla de vender, la realidad es que tanto Unilever como sus accionistas terminarán con la mayoría de McCormick en Estados Unidos, y se pagarán 15.700 millones de dólares en efectivo directamente a la compañía y el resto llegará en forma de acciones.
«Podríamos lamentar la ausencia de una prima de control, pero dada la evidente determinación de la gestión de Unilever para desvincular a la empresa del negocio de alimentos es, al menos, discutible de que este era el mejor trato posible. El precio de 36 mil millones de euros es muy coherente con nuestra valoración«, expresan desde RBC Capital Markets.

Si bien, esta situación dista mucho de ser una salida limpia para los accionistas de Unilever, y en menor medida, para la propia empresa, lo que explica en gran medida el decepcionante desempeño de las acciones. Una vez más, el argumento probable en contra es que esta era la mejor opción disponible, y es un argumento difícil de refutar dada la evidente determinación de la dirección de reducir Unilever a un negocio centrado en productos para el hogar y el cuidado personal.
«Nos resulta difícil predecir si dentro de cinco a diez años esta decisión resultará acertada o si, por el contrario, privará a los accionistas de la compañía de un mejor rendimiento. No obstante, lo que sí sabemos, es que gracias a la experiencia reciente de Unilever, es que, por muy bien intencionada que sea, reducir el tamaño de la compañía no garantiza la creación de valor»,certifican los analistas de RBC Capital Markets.

Por otro lado, la caída del precio de las acciones de Unilever desde el 31 de marzo representa una pérdida de valor de aproximadamente 7.000 millones de euros. Si asumimos, de forma muy simplista, que esto se debe a la reacción de los inversores ante la adquisición de McCormick, se trata de un duro golpe para una operación de 36.000 millones de euros.


