Toncoin sube un 36%: Telegram toma el control de TON

El fundador de Telegram, Pavel Durov, quiere convertir la aplicación en una plataforma de pagos global con costes irrisorios. El movimiento sustituye a la Fundación TON y despierta tanto euforia como dudas sobre la centralización del proyecto.

Toncoin, la criptomoneda vinculada a la red de mensajería Telegram, se ha disparado un 36% en las últimas 24 horas. El motivo: la plataforma ha decidido reemplazar a la Fundacion TON y tomar el control directo de la red, con una promesa que ha encendido al mercado: reducir las tarifas de transacción a casi cero. Es, probablemente, el movimiento más inesperado del año para una comunidad que ya había asumido que el proyecto seguiría su camino de forma independiente.

Para quien no esté familiarizado, The Open Network (TON) es una red blockchain —un sistema descentralizado de registro de transacciones— diseñada para ser escalable y rápida, originalmente concebida por los hermanos Durov, los fundadores de Telegram. Aunque el proyecto tuvo que ser cedido a la comunidad en 2020 tras un litigio con la SEC, la Fundación TON ha sido la encargada de impulsar su desarrollo. Ahora Pavel Durov, CEO de Telegram, ha anunciado que su empresa asumirá ese rol.

Publicidad

En un mensaje publicado en su canal oficial de Telegram, Durov explicó que la integración de la red con la app permitirá que las comisiones por transacción —esas pequeñas tarifas que se pagan por cada movimiento de fondos— se reduzcan a niveles casi imperceptibles para el usuario. Una noticia que ha bastado para que los inversores se lancen en masa sobre el token nativo de la red, TON, y también sobre las memecoins que operan en ella: activos digitales nacidos a menudo con un tono humorístico o especulativo, que acumularon subidas de hasta un 150%.

Telegram toma el timón: ¿qué cambia en la práctica?

El movimiento no es menor. La Fundación TON había funcionado hasta ahora como un ente independiente de Telegram, una decisión forzada por el regulador estadounidense en 2020. Que ahora sea la propia compañía de mensajería la que tome las riendas implica un giro estratégico completo. Durov quiere que los más de 900 millones de usuarios activos de Telegram puedan realizar micropagos o transacciones sin fricciones y sin que las comisiones se coman los importes más pequeños.

Imagina tener que pagar a un amigo por un café y que el banco te cobre una comisión mínima. En las redes blockchain pasa algo parecido: cada operación tiene un coste que puede oscilar entre unos pocos céntimos y varios euros. La promesa de Durov es reducirlas a prácticamente cero. Si lo logra, TON podría convertirse en una capa de pagos casi invisible, integrada en la aplicación que millones de personas ya usan a diario.

La respuesta del mercado ha sido inmediata y contundente. No solo Toncoin se revalorizó más de un tercio en un día, sino que los pequeños inversores se lanzaron a por los tokens de proyectos secundarios que funcionan sobre esa misma red. Las memecoins, más volátiles y sensibles a los picos de atención, llegaron a multiplicar su valor por dos y medio en cuestión de horas.

Centralización y regulación: las sombras del anuncio

ton foundation

Ahora bien, que un gigante corporativo tome el control de una red blockchain genera preguntas incómodas. Las criptomonedas nacieron con la idea de ser descentralizadas, sin una sola entidad que pueda imponer reglas o censurar transacciones. Que Telegram dirija TON puede devolver la confianza a muchos usuarios, pero también introduce un punto único de fallo tanto técnico como regulatorio.

Conviene recordar que la SEC estadounidense ya forzó la separación entre Telegram y TON en 2020, precisamente por considerar que la venta de tokens era una oferta de valores no registrada. Con este movimiento, Durov parece dispuesto a volver a desafiar a los reguladores, ahora con la experiencia de un ecosistema que ha sobrevivido de forma independiente. Además, el fundador de Telegram arrastra sus propios problemas judiciales en Francia, lo que añade incertidumbre al proyecto.

El mercado, de momento, ha optado por el optimismo. La reducción de tarifas, el sello de una marca de consumo masivo y la posibilidad de que los pagos en la app se disparen han sido razones suficientes para la subida. Pero no es la primera vez que un anuncio prometedor dispara un activo digital y, después, la realidad impone sus plazos. En eventos anteriores —como el lanzamiento de la blockchain de Facebook (Libra) o la euforia con NFTs en 2021— la tecnología tardó en materializar las expectativas.

Por ahora, todo dependerá de que Telegram ejecute su plan sin contratiempos y sin que los reguladores reaccionen de forma hostil. Si Durov logra integrar pagos directos y microtransacciones dentro de su app con costes irrisorios, podríamos estar ante un competidor real para sistemas como VISA o PayPal. Por el contrario, si la SEC o las autoridades europeas vuelven a la carga, el rebote podría ser efímero. El tiempo dirá si la euforia de hoy se convierte en un proyecto sólido o en una promesa más del mundo cripto.


Publicidad