La geografía física ha cambiado mucho en los últimos años por la acción del hombre. Lo curioso es que la geografía humana ha cambiado todavía más. En 1906 había en Europa 22 países; hoy son medio centenar.
El caso africano es todavía más espectacular: de los dos países independientes que existían entonces hemos pasado a 54, aunque de facto (no reconocidos por la comunidad internacional pero con Gobierno propio) hay 59.
Si eres de los que se quedó con el mapa que estudió en clase de geografía durante aquellos maravillosos años del instituto, espabila. El mundo ya no es como te enseñaron.
Puntlandia

Hay que reconocer que los nuevos países se presentan con el viejo aroma de los nombres clásicos. ¿Qué loco no se pediría un nombre como Puntlandia a la hora de fundar un Estado?
Se trata de un territorio en el extremo del Cuerno de África, separado de Somalia a finales del siglo pasado. Tiene una superficie de 250.000 kilómetros cuadrados, que es como decir la mitad de España.
El palacio presidencial, lo que hace las veces de asamblea, los ministerios y, en fin, todo ese boato que sirve a la representación del poder, se halla en Garowe, ciudad que, con apenas 30.000 habitantes, debe ser una de las capitales más pequeñas que existen.
Somalilandia

La verdad es que, cuando estudiábamos en la escuela geografía universal, el mapa de África ya no era como nos lo pintaban. Somalilandia, otro país nacido de la guerra civil en Somalia a principio de los noventa, cuenta con estructuras de Estado desde hace más de veinte años.
Aunque no sea todavía reconocido por la ONU, pocos dudan que dicho reconocimiento no tardará mucho. La reintegración en Somalia es hoy una quimera. Y, de hecho, dentro de lo que es aquella zona de África dejada a la mano de Dios -y, que se lo digan a Job, la mano de Dios cuando aprieta es como la española al pisar: aprieta de verdad-, Somalilandia cuanta con mayor renta per cápita que su matriz.
Transnistria

¿Pensabas que todos los países de nuevo cuño y nombres mortadelianos estaban en África? Rien de rien. Transnistria está en plena Europa, como quien dice cogiendo la carretera de A Coruña a mano derecha.
El país presenta una curiosa geografía: básicamente consiste en una estrecha franja a orillas del río Dniéper, encajonado entre Ucrania y Moldavia, Estado del que, en realidad, se separó Transnistria.
Protegido por Rusia, Transnistria tiene una población de medio millón de habitantes. Con una extensión de 4.000 kilómetros cuadrados, es más pequeño que la provincia de Pontevedra. Su capital es Tiráspol.
República de Nagorko Karabaj

La República de Nagorko Karabaj está situada en lo que se conoce como Transcaucasia o Cáucaso sur, ese complicado cuello de botella entre el mar Negro y el Caspio.
Es un Estado independientemente en la práctica, lo cual no significa que no tenga un fuerte vínculo con Armenia. Esto es lo que martiriza, precisamente, a la vecina Azerbaiyán, país que reclama, no sin alguna razón, la soberanía de Nagorko Karabaj. No en vano, entre 1923 y 1991, la región perteneció a la República soviética de Azerbaiyán.
Como curiosidad: Montserrat Caballé visitó hace unos meses Nagorko Karabaj, para regocijo de las autoridades locales y enfado del Gobierno azerbaiyano quien, ni corto ni perezoso, declaró persona non grata a la soprano española.
Abjasia

Abjasia es otra república del Cáucaso, si bien, en este caso, se trata de una franja litoral en el mar Negro. La comunidad internacional la considera una región autónoma perteneciente, en última instancia, a Georgia.
Pero a las autoridades de Abjasia, la verdad, lo que diga la ONU más bien se la refanfinfla. Sobre todo mientras siga contando con el apoyo de Rusia, con importantes intereses geoestratégicos en la zona.
La capital de Absajia, como todo el mundo sabe, es Sujumi.
República de Vanuatú

Que su nombre de empresa telefónica o parque temático no os lleve a engaño: Vanuatú es un país.
Sí, un país. Pero insular. Y los países insulares siempre tienen algo mágico y extraño, que casa mal con la territorialidad de los Estados.
A casi 2.000 kilómetros de la costa este de Australia, son 83 islas que componen el archipiélago. La más grande, con diferencia es la isla del Espíritu Santo, de 4.000 kilómetros cuadrados.
Los vanuatuenses son más de 250.000, prácticamente empatan con Islandia. Port Villa, con 40.000 habitantes, es la capital de este pacífico país.
Tuvalu

Nueve islotes en medio del Pacífico: eso es Tuvalu. Pero, ojo, se trata de un país independiente. Dejando de lado el Vaticano, el país con menor población del mundo: 11.000 habitantes. Y también en el pódium de los más pequeños: las nueve islas no suman de 25 kilómetros cuadrados.
Para que os hagáis una idea: la ciudad de Madrid ocupa una extensión superior a los 600 kilómetros cuadrados. En realidad, Tuvalu es como cuatro peñones de Gibraltar. Solo que rodeados por el azul infinito del Pacífico.
Una preciosidad, vamos, con varios islotes de coral. El único problema es que, con el cambio climático y la subida del nivel de los océanos, los tuvalianos empiezan a sentirse, literalmente, con el agua al cuello.
Liechtenstein

Vale, Liechtenstein lo conoces. Sobre todo porque, cada cuatro o seis años hay algún partido de selecciones que te recuerda ese pequeño país. Pero: ¿sabes algo de Liechtenstein?
Más aún: ¿te has parado a pensar alguna vez dónde está el condenado el país? Lo único que todos sabemos es que está en Europa Occidental. A partir de ahí, terra incognita.
Resulta muy interesante hacer un examen de geografía con varias personas. Si preguntamos dónde se situaría el país con un mapa de Europa delante, la mayoría señalará una zona cercana a Países Bajos, Bélgica y Francia. Al parecer, Liechtenstein se confunde con Luxemburgo.
Naurú

Naurú es otro país en medio del Pacífico. Tiene una extensión y una población similares a las de Tuvalu. Pero hay una diferencia significativa: Nauru no es un archipiélago, sino una única isla o, más bien, un atolón ovalado a 4.000 kilómetros de Australia.
Además, a diferencia de otros territorios de Micronesia, no consiguió su independencia de una potencia colonial original (Imperio Británico, Francia…), sino de Australia en 1968.
A pesar de su pequeño tamaño, Naurú es miembro de pleno derecho de la ONU.
Lesoto

Si se observa un mapa de Sudáfrica se descubrirá un pequeño lunar en medio: ese lunar es Lesoto.
Seguramente no haya muchos países en el mundo que se hallen enclavados geográficamente en otro Estado, como una especie de mitocondria a punto de reventar.
Pero Lesoto es todo un país. Mucho más grande, por cierto, que la mayoría de los vistos hasta aquí: sus 30.000 kilómetros cuadrados y dos millones de habitantes lo convierten en un gigante comparado con Vuanatú o Liechtenstein.






De este modo, sigue a pies juntillas los consejos lanzados por el Banco de Inglaterra hace unos meses. Su gobernador Joseph Carney alertó de que tras el Brexit «habría una gran devaluación de la libra y esto conllevaría un aumento de los costes empresariales, por lo que las grandes industrias ya planean un rediseño de muchos de sus productos». Una tendencia que ya habían inaugurado días antes otras marcas. Es el caso de lo que ya se ha bautizado como el Tobleronegate.
Para todos, salvo para él, la amenaza de unas hipotéticas nuevas elecciones generales supondría una catástrofe. Tan es así que, solo a partir de ahora, puede ya permitirse el lujo, cual buen ‘pato cojo’, de prestar por vez primera atención a su agenda



















Nos gustaría tener algo más que decir, pero es que… son puertas en miniatura.





























































































Sin embargo, este fenómeno, que parece que ha llegado para quedarse, no está exento de polémicas. Algunos usuarios de estas plataformas en España ya se han unido para formar un frente común frente a las posibles que estos portales cometen. Muebete.org es una de ellas. Nació en mayo de 2016 con este propósito, pero en sus meses de vida ha tenido un enemigo principal: bet365.
Las gobernantas de hotel están en el centro de la polémica por sus condiciones laborales. ¿Realmente cobran a dos euros la hora? La realidad es que, en muchos casos sí. Pero como todo la cosa va por barrios. «No es lo mismo trabajar en Madrid que en la Costa, por ejemplo». Ni tampoco hacerlo en Galicia que en Madrid. En la Capital el salario por convenio es de 1.200 euros brutos en 14 pagas. Aunque si el servicio está externalizado la cosa cambia. «Cada empresa tiene su propio sistema», relata.
Aunque pueda parecer lo contrario, estamos ante un oficio que requiere un gran esfuerzo físico. Hay que mover muebles, colchones... Por ejemplo, cuando se trata de literas, se baja el colchón y luego se sube una vez hecha la cama. Por eso nuestra camarera se pregunta «cómo es posible que sólo se reconozca como enfermedad profesional el túnel carpiano y no -por ejemplo- una hernia distal«.
































































