El confinamiento está generando aburrimiento y angustia en la población, pero el refugio en el alcohol puede ser una señal de alarma. Porque siempre está bien justificar una copa de vino, pero quizá la copita de vino que necesitas para relajarte lo único que sirve es para servirte una copita más.
De hecho, la comunidad científica desaconseja siempre el uso del alcohol en momentos de estrés, pues el cerebro puede confundir las causas y no beber se puede convertir en un generador de estrés. Lo mismo ocurre para quien bebe para no aburrirse, pronto su cerebro creerá que no beber es aburrido.
Además hay que tener en cuenta que la venta de alcohol se ha disparado un 30% desde el inicio del confinamiento, y hay cinco signos a tener en cuenta para determinar si es momento de frenar un poco.
Según las estimaciones de los expertos, un consumo natural de alcohol equivaldría a una copa diaria para la mujer y dos para el hombre, siempre teniendo en cuenta esta medida como media, y dependiendo del peso y condicionantes de cada uno.
MALHUMOR O ANSIEDAD
Los expertos aseguran que, si te sientes particularmente malhumorado últimamente, tus copas de vino todas las noches podrían ser la razón. Beber regularmente puede afectar a los químicos en el cerebro, y eso le transmitirá estar de mal humor.

El alcohol afecta el cerebelo, un área sensible del cerebro que controla funciones como la memoria y las emociones. Según una encuesta realizada por Alcohol.org, se ha determinado que beber alcohol puede causar ansiedad y malhumor, incluso después de ingerirlo.
DESHIDRATACIÓN
Como el alcohol es un diurético, la persona experimentará una sensación de deshidratación después de ingerir el vino, especialmente si bebes en exceso por la noche. Al ser diurético, aumentará la producción de orina, de ahí que tengas que ir al baño con frecuencia cuando bebes.

Dado que el agua en el cuerpo y en el cerebro están siendo expulsadas, esto significa que la persona empezará a sentir deshidratación. Por eso, si decides tomar una copa, trata de que sea una copa ligera, y siempre combinada con un vaso de agua.
DOLORES DE CABEZA FRECUENTES
Los diuréticos como el vino también provocan que el agua se filtre en el cerebro, lo que puede ocasionar dolores de cabeza frecuentes. De hecho, el alcohol también contiene etanol, que se convierte en una sustancia química que puede desencadenar migrañas.

Y según algunos estudios, el vino tinto, en particular, se ha relacionado con causar este trastorno neurológico.
PROBLEMAS PARA DORMIR
Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud, desvela que nuestros cuerpos experimentan un «efecto rebote«, que es una forma esencial en que el cuerpo se adapta al alcohol.
En concreto, el alcohol tarda entre cuatro y cinco horas en salir del sistema inmunológico, por lo que este fenómeno podría interrumpir las horas de descanso mientras atraviesa el sistema.
Por esta razón, los expertos aconsejan tomar la copa de vino por la tarde, o en las primeras horas de la noche, para que el cuerpo tenga tiempo de adaptarse y poder dormir profundamente.
En este sentido, dormir plácidamente por la noche con un sueño reparador también puede ayudar a perder peso.
OBSESIÓN POR LAS COMIDAS AZUCARADAS
Las bebidas alcohólicas contienen un elevado porcentaje de carbohidratos y azúcar. Así, cuando alguien consume azúcar, su cuerpo comienza a desearla debido al desequilibrio del azúcar en la sangre (por tener originalmente demasiado azúcar), e incluso puede comenzar a crear una adicción al azúcar.
De este modo, hasta los alimentos con alto contenido de carbohidratos pueden causar un antojo de azúcar, en función de la forma en que se descomponen en nuestros cuerpos.
Por todos estos motivos, aunque pensemos que una copita de vino no hace daño a nadie, hay que tener en cuenta que el exceso de alcohol y de azúcar es perjudicial para nuestro cuerpo.









