Revolut saldrá a Bolsa en 2028 con 6 millones de clientes en España

La fintech británica aplaza su estreno bursátil hasta disponer de dos ejercicios completos bajo licencia bancaria plena. Su avance en España, con uno de cada ocho adultos como cliente, presiona ya los márgenes de BBVA, Santander y CaixaBank.

Revolut confirma su salida a Bolsa en 2028 con seis millones de clientes en España, el mercado donde más crece fuera del Reino Unido. La operación, largamente postergada, llega con la compañía ya consolidada como la fintech más valiosa de Europa y con una valoración que el último mercado secundario situó por encima de los 60.000 millones de dólares.

Claves de la operación

  • IPO prevista para 2028 tras años de retrasos. La compañía liderada por Nik Storonsky aparca la cotización en Londres o Nueva York hasta tener cerradas las licencias bancarias pendientes en mercados clave.
  • España se convierte en su segundo mercado europeo. Los seis millones de clientes declarados colocan al país por delante de Francia y solo por detrás de Reino Unido, un giro que presiona directamente a BBVA, Santander e ING.
  • Valoración que duplica a la banca mediana española. Los 60.000 millones de dólares que maneja el mercado secundario superan la capitalización conjunta de Bankinter, Sabadell y Unicaja.

El pulso por la banca digital en España se decide antes de la IPO

La cifra de seis millones de clientes en España no es anecdótica. Se supone que en torno a uno de cada ocho españoles adultos tiene ya una cuenta activa en Revolut, según las propias estimaciones de la compañía. Hace apenas tres años, esa ratio era de uno de cada veinte. El crecimiento ha sido particularmente agresivo en el segmento de entre 25 y 40 años, donde la fintech británica compite de tú a tú con las aplicaciones móviles de la banca tradicional.

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El contexto regulatorio acompaña. La obtención de la licencia bancaria plena en Reino Unido, en julio de 2024, y la extensión del pasaporte europeo a través de Lituania permiten a Revolut ofrecer productos que antes tenía vetados: depósitos garantizados, hipotecas y crédito al consumo. En España, la compañía comenzó a comercializar cuentas con IBAN local en 2024, eliminando una de las últimas fricciones que la separaban de la banca doméstica.

Y ahí está el matiz. La foto de seis millones de clientes es impresionante, pero el saldo medio por cuenta sigue siendo significativamente inferior al de un cliente promedio de CaixaBank o BBVA. Revolut capta volumen, no todavía profundidad de balance.

¿Puede la banca española contener la sangría antes de 2028?

El calendario que maneja Revolut deja dos años y medio para que la banca tradicional española reaccione. Los movimientos ya están en marcha. BBVA ha acelerado el despliegue de su propuesta digital pura, Santander ha integrado Openbank como buque insignia en Europa continental y CaixaBank mantiene Imagin como instrumento de captación en la franja joven. Ninguno de estos proyectos, observamos, ha conseguido hasta ahora detener la cuota que Revolut gana trimestre a trimestre en el segmento de ingresos recurrentes de nómina.

La amenaza real no está en la cuenta corriente. Está en el producto de inversión. Revolut ha expandido su oferta a acciones fraccionadas, criptoactivos regulados bajo MiCA y, desde el cuarto trimestre de 2025, fondos indexados con comisiones por debajo del 0,25%. Ese es el terreno donde la banca española obtiene los márgenes más altos y donde cualquier traslado de activos tiene un impacto directo en la cuenta de resultados.

Revolut no llegará al parqué en 2028 para demostrar que es rentable; llegará para consolidar una valoración que ya ha construido fuera del mercado cotizado.

IPO Revolut

Una IPO que mide el apetito europeo por las grandes tecnológicas

El ecosistema fintech europeo acumula una década de promesas incumplidas en materia de salidas a Bolsa. Klarna retrasó su estreno hasta 2025, Wise cotiza en Londres desde 2021 con un recorrido modesto y Adyen perdió más de un tercio de su capitalización entre 2023 y 2024. En ese contexto, la decisión de Revolut de esperar hasta 2028 puede leerse como prudencia, pero también como cálculo: la compañía quiere llegar al mercado con dos ejercicios completos de rentabilidad bajo licencia bancaria plena.

Analizamos el movimiento con cierto escepticismo sobre los plazos. Revolut lleva anunciando su IPO desde 2021, y cada año se ha pospuesto por motivos distintos: primero la auditoría cuestionada de BDO sobre las cuentas de 2021, después la demora en la licencia británica, y ahora el ajuste de la estructura societaria entre Londres y Vilna. La compañía ha cumplido en captación de clientes e ingresos —superó los 3.300 millones de dólares de facturación en 2024, según sus cuentas anuales—, pero el historial en fechas de IPO invita a no dar por hecho el calendario.

Conviene recordar que la elección de plaza tampoco es trivial. Londres perdió Arm en 2023 frente a Nueva York, y desde entonces la City libra una batalla política por retener emisiones tecnológicas de referencia. Una salida de Revolut fuera del Reino Unido sería un golpe reputacional difícil de digerir para la plaza londinense, y el propio Tesoro británico ha presionado activamente en esa dirección.

Para el inversor español, la lectura es doble. Por un lado, una eventual colocación que incluya tramo minorista europeo abre acceso directo a un activo con exposición plena al boom fintech. Por otro, cada punto de cuota que Revolut gane en España hasta 2028 se traducirá en presión sobre los márgenes de la banca cotizada del Ibex 35. El calendario relevante a partir de ahora lo marcan los resultados trimestrales de Santander y BBVA —el próximo cierre es el del primer trimestre de 2026— y la publicación de las cuentas auditadas de Revolut correspondientes a 2025, previstas para el segundo semestre de este año.


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