Con el confinamiento a muchos les dio por hacer pan en casa. Pero cuando hacemos pan casero no siempre conseguimos ese resultado dorado por fuera y blanquito por dentro tan especial que es típico de las panaderías.
Vamos a ver algunos trucos de horneado que te ayudarán a conseguir esa textura crujiente que hace que el pan pase de ser un alimento esencial en nuestra dieta a una auténtica delicatessen a la que nadie se resiste.
Una corteza crujiente al hacer pan en casa

Lo bueno de hacer pan en casa es que lo puedes elaborar totalmente a tu gusto, con las harinas que más te gusten, y el resultado suele ser bastante bueno si sigues las recetas al pie de la letra. Pero suele fallar la corteza.
Porque un horno doméstico nunca será como el horno de una panadería, y eso hace que la corteza no quede tan dorada y tan crujiente. Sin embargo, los expertos dicen que esto tiene solución. Veamos cómo.
Hornear el pan casero con vapor

A la hora de hacer pan, es importante que la parte exterior cuente con algo de humedad a la vez que la interior se va cociendo. Si esto no es así, tanto la corteza como la miga se cocinan por igual.
El resultado es un pan demasiado denso y con poca flexibilidad. Si has probado a hacer pan en casa y te ha quedado así, ya sabes que el fallo ha estado en la falta de humedad. Pero, ¿cómo conseguirla?
Cómo aportarle humedad al pan

El truco es muy sencillo, una vez que tengas el pan en el horno listo para cocinarlo, coloca debajo de él una bandeja metálica o un recipiente apto para el horno en el que habrás vertido agua hirviendo.
En cuanto cierres el horno, esto va a provocar que se genere el vapor que necesitas para aportarle humedad al pan y conseguir así que la corteza quede más crujiente y la miga sea más flexible.
Controla el tiempo y la temperatura al hacer pan en casa

Otra razón por la que el pan puede no quedar tal y como esperas es porque no aciertas a la hora de escoger la temperatura y el tiempo de horneado. Necesitamos que, en un primer momento, no se genere corteza.
Para ello, empezamos el horneado a 250/275º C con calor solo abajo. Si tu horno no tiene esta función, usa calor arriba y abajo, pero sin aire. Deja que el pan se hornee durante unos 20 o 25 minutos.
Dorar el pan casero

Pasado ese tiempo, baja la temperatura a 220º C y abrir la puerta del horno para que salga el vapor, y retira el recipiente con agua. Hazlo siempre con precaución para no quemarte, porque estará muy caliente.
Por ahora la función de calor arriba y abajo. Esto permitirá que se tueste la corteza del pan una vez que ya se ha expandido. Cuando tenga el color dorado deseado, puedes sacarlo del horno y dejarlo sobre una rejilla para que se airee.
Trucos para hacer pan en casa por primera vez

Hacer pan en casa puede ser muy fácil o muy complicado. Si es la primera vez que vas a intentarlo, te recomendamos que vayas a lo sencillo y sigas siempre la receta al pie de la letra, especialmente en lo referido a cantidades y tiempos.
Comienza elaborando una variedad sencilla con harina de trigo. El resto de harinas tienen un comportamiento diferente y no obtendrás los mismos resultados si usas los tiempos y cantidades de una receta para pan con harina de trigo.
Ten paciencia

El pan es un producto artesano que requiere un tiempo de elaboración, incluso si lo amasas con ayuda de un procesador de alimentos o con la famosa panificadora de Lidl.
Además, una vez que tengas la masa lista tienes que dejarla reposar el tiempo necesario para la fermentación. Si trabajas con ella antes de que esté lista, no conseguirás nunca los resultados que estás buscando.
Los cortes en el pan son imprescindibles

Cualquier pan que compres en la panadería viene con una serie de cortes en la parte superior. Es lo que los panaderos llaman escarificar, y es algo absolutamente imprescindible para que el pan quede bien.
A través de esos cortes salen los gases carbónicos que se generan durante la cocción, así que no hay que olvidarse de hacerlos. Basta con hacer unos cortes con un cuchillo, poniendo la hoja inclinada.
Ojo con la levadura fresca

Para hacer pan en casa necesitas levadura fresca. Si en algún momento has comprado y lo que te sobró lo tienes congelado, lo puedes utilizar igual, pero debes tener en cuenta una serie de consideraciones.
Recuerda descongelar la levadura antes de utilizarla. Déjala reposar en la nevera unas horas antes y con eso será más que suficiente. Además, ten en cuenta que la levadura fresca congelada y descongelada pierde un poco de su poder, así que tendrás que añadir un poco más de cantidad de la que uses habitualmente.
Hacer pan en casa con una panificadora

Si quieres disfrutar del pan casero sin tener que hacer todo el trabajo de amasar, cuidar el horneado, etc., la mejor opción para ti es contar con una panificadora.
Es el pequeño electrodoméstico de moda y consigue que hacer pan sea muy fácil, limpio y rápido.
























































