El Banco Central Europeo quiere llevar la prohibición de rendimientos que MiCA aplica a las stablecoins (monedas estables ancladas a una divisa) mucho más allá. En su respuesta a la consulta pública de revisión del reglamento, cuyo plazo de comentarios se cerró el pasado 30 de septiembre, el Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) ha pedido a Bruselas que extienda el veto a los pagos por mantener monedas estables también al lending, al borrowing y al staking. Traducido al ecosistema Solana: los rendimientos que generan plataformas como Jito, Marinade o Kamino quedarían bajo la lupa del regulador europeo.
MiCA es el Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos, la primera normativa integral de la Unión Europea para el sector. Desde finales de 2024 aplica el grueso de sus obligaciones, y una de sus reglas más discutidas prohíbe a los emisores de monedas estables pagar intereses a quienes solo las mantienen. El SEBC no se conforma con defenderla: quiere ampliarla.
Qué quiere prohibir exactamente el BCE
La lógica del organismo que reúne a los bancos centrales europeos es sencilla y polémica a partes iguales. En su escrito sostiene que el dinero electrónico está pensado para pagar, no para ahorrar. Si a alguien se le paga por mantener un token, ese producto se parece a una cuenta de depósito, y las cuentas de depósito siguen otras reglas. Sobre esa misma premisa, el SEBC también reclama vetar fórmulas que MiCA hoy no prohíbe expresamente: devoluciones, reducciones de comisiones y programas de fidelización.
Hay, sin embargo, una propuesta que va en dirección contraria. Los bancos centrales piden eliminar la obligación de que los emisores mantengan entre el 30% y el 60% de sus reservas en depósitos bancarios y sustituirla por un sistema en el que una parte fija venza en uno a cinco días laborables. La ESMA, el regulador europeo de los mercados de valores, presentó su propia respuesta el mismo 30 de septiembre y dibujó otro camino: crear un servicio regulado para las firmas que dan acceso a protocolos de finanzas descentralizadas y exigir divulgación proporcionada para staking, lending y borrowing, en lugar de una prohibición frontal.
A quién afecta: del staking de Solana a los rendimientos de Aave
La oposición más articulada llegó del lado de las empresas. Aave Labs, la firma detrás del mayor protocolo de préstamos del sector, opera Push, un proveedor autorizado bajo MiCA y supervisado por el Banco Central de Irlanda. Su argumento central es la distinción entre un rendimiento por préstamo y un simple pago por mantener una moneda: en el préstamo, el retorno lo pagan los prestatarios que aportan garantías y lo asume un prestamista que corre el riesgo, igual que al prestar euros o bonos.
Donde el BCE ve una cuenta de depósito disfrazada, la industria ve una distinción sencilla: prestar tu dinero asumiendo un riesgo no es lo mismo que cobrar por guardarlo.
Aave advierte de un efecto colateral incómodo. Si la UE amplía el veto más allá de su alcance actual, las monedas estables en dólares ganarían ventaja en los mercados on-chain, mientras las conformes con MiCA perderían un caso de uso clave. La norma pensada para proteger al euro podría acabar favoreciendo al dólar digital. Circle puso una cifra sobre la mesa: hoy solo tres de las 25 mayores monedas estables por capitalización cumplen MiCA, así que el problema no es la falta de licencias, sino el perímetro del marco.
Fuera de las empresas, la reacción ciudadana fue la más ruidosa. El grupo Stand With Crypto EU asegura que más de 50.000 personas escribieron a la Comisión para pedir que las monedas estables reguladas puedan ofrecer recompensas, devoluciones y comisiones más bajas. Una petición reunió más de 126.600 firmas para eliminar la prohibición siempre que el token esté respaldado por activos seguros. El volumen de correos superó seis veces las 8.221 respuestas de la consulta del BCE sobre el euro digital.

Lo que realmente está en juego para Solana
Conviene separar la amenaza directa del ruido. Para Solana, el staking no es un producto accesorio: es el mecanismo que mantiene la red en pie. Los validadores bloquean SOL como garantía y, a cambio, votan el orden de los bloques que fija el Proof of History, el reloj criptográfico que permite procesar transacciones sin que los nodos tengan que ponerse de acuerdo en qué hora es.
El precedente más cercano está en la propia aplicación de MiCA. Cuando el reglamento empezó a exigir licencias, varias plataformas internacionales restringieron servicios en la UE para no asumir el coste de cumplir. No fue un apocalipsis, pero sí un aviso: la regulación mueve liquidez de un sitio a otro. Jito concentra buena parte del staking líquido de Solana con JitoSOL, y protocolos como Kamino o Drift cubren los préstamos.
Ahí está la contradicción de fondo. El BCE quiere tratar las recompensas como intereses bancarios, pero las finanzas descentralizadas no tienen un emisor único al que obligar. La propia ESMA parece haberlo entendido y propone regular al intermediario, no al protocolo. El contraste con Estados Unidos es revelador: bajo la GENIUS Act de 2025, los emisores estadounidenses tampoco pueden pagar intereses directos, pero los exchanges sí reparten recompensas. Europa quedaría más cerca del modelo más restrictivo del planeta.
El desenlace no está escrito. La Comisión Europea tiene ahora que reconciliar respuestas tan dispares y decidir qué MiCA revisado presenta. Para el inversor en Solana, la clave no es la fecha exacta, sino la dirección: si gana la lectura restrictiva, los rendimientos del staking y del lending en Europa serán terreno resbaladizo durante los próximos años.





