El arroz es el alimento por excelencia en Oriente, pero también forma parte fundamental de la dieta en todo el mundo. Es sin duda un alimento universal, rico, nutritivo, barato y que queda bien en cualquier receta, como plato principal, guarnición… Sin embargo, con una época en la que valoramos tanto el tiempo, no queremos perder el tiempo que requiere cocer el arroz y tiramos de microondas o cualquier opción que acelere su consumo. Si, es fácil y rápido de preparar, pero aun así buscamos otras alternativas, como los arroces instantáneos, en las antípodas de platos donde nos tomamos nuestro tiempo, como la paella o el arroz a la cazuela. ¿Es esta forma buena?
EL ARROZ, UNO DE ESOS ALIMENTOS DIEZ

El arroz nos aporta múltiples beneficios para nuestra salud: aporta proteínas y por tanto energía, regula el sistema digestivo (de ahí que siempre sea el recurso de casi única comida con problemas de estómago), mejora el sistema nervioso, tiene propiedades antiinflamatorias, disminuye la presión arterial y fortalece los huesos. Y por supuesto, para el deportista, por su alto aporte de hidratos de carbono.
Una taza de arroz contiene 410 calorías, 4 gramos de proteínas, 2 mg de sodio, 1 gramos de fibra dietética y un 5% de magnesio, entre otras cosas. Y por supuesto, el aporte global, puesto que el arroz blanco suele ir acompañado de carne, verduras o pescados, o bien añadiendo tomate frito, huevos o salchichas. Grandes clásicos de cocina rica y rápida.
LA ERA DE LOS PRECOCINADOS

Desgraciadamente es así, sobre todo en la vida urbanita. Estamos siempre con prisa y sin mucho tiempo, optando no ya por comer rápido, sino también por cocinar lo más veloz posible o ni siquiera eso, optando por lo precocinado, para calentar y listo.
Los supermercados cada vez están más llenos de este tipo de productos en detrimento de los productos naturales. Se han multiplicado las propuestas de los que se venden ya cocinados y que solo precisan calentarlos en el microondas.
¿Y CON LOS ARROCES? ¿ES LO MISMO EL INSTANTÁNEO QUE EL RESTO?

Según Beatriz Robles, tecnóloga de los alimentos «no tiene por qué ser distintos desde el punto de vista nutricional del arroz blanco que se prepara en casa. Pero sí puede haberlas si se compra ya preparado con otros ingredientes. En ese caso habrá que fijarse en el tipo de aceite, si es de oliva, de girasol u otro, la carne o las verduras que contiene, porque eso sí puede condicionar la calidad de lo que se come y afectar a la dieta. Y hay que tener en cuenta también la cantidad de sal si se tienen problemas de tensión».
EL PROBLEMA DE LA CONSERVACIÓN

Asimismo, la experta señala que hay que fijarse bien en las instrucciones de los envases de los arroces instantáneos, para ver cómo tomar, calentar y sobre todo conservar. Y es que «cambian de un fabricante a otro». Si no los conservamos adecuadamente, puede que desarrolle una bacteria propia de este cereal que suele aparecer cuando se deja el arroz varias horas a temperatura ambiente. Mucho cuidado con eso.
¿Y EL ARROZ VAPORIZADO?

Hablamos esa variante de arroces instantáneos pre-cocidos y que se suelen presentar en bolsas individuales para meter en agua hirviendo y listo. Una opción práctica y rápida, ya que en 5-7 minutos estarán preparados para comer. Obviamente sería un sacrilegio usar este tipo de arroces para paellas o similares.
¿Por qué se cuecen tan rápido? Porque les han sometido a un proceso de cocción mediante vapor y posterior secado que hace que aparezcan diminutas grietas en los granos. El agua de la cocción llega más fácilmente al interior del grano, que se ablanda enseguida. Al final es arroz blanco como el que hacemos en casa de manera natural, pero te sale más caro.
OTRO MOTIVO PARA OPTAR POR ARROCES INSTANTÁNEOS

Pero hay una razón más por las que se compran este tipo de arroces instantáneos, en este caso hablando más bien del pre-cocido. El motivo es el famoso eslogan de «no se pasa ni se pega». No ocurre esto porque el proceso tecnológico conocido como parbolización, que consiste en remojar los granos enteros en agua caliente a 60º, aplicar luego vapor a gran presión y finalmente deshidratarlos en hornos hasta dejar solo un 12% de humedad aproximadamente.
MIL MANERAS DE HACER ARROZ BLANCO

Si tras leer todo ello optas por volver al cocinado tradicional y dejar atrás los arroces instantáneos, al final, en cada casa hay su manera: en cacerola o sartén, en olla exprés, en el microondas (nada recomendable), con abundante agua (para luego escurrir), con el agua justa (para no tener que escurrir), tapado o no, rehogado antes o después de la cocción, etc. Pero con ello quizá no quede en su punto y menos aún con un sabor bueno e intenso.
LO PRIMERO, CÓMO CONSEGUIR UN BUEN ARROZ BLANCO

Antes de que tenga buen sabor, hay que asegurarse que tenga la consistencia y el punto idóneo. Para ello es fundamental controlar el punto de cocción, así como la variedad utilizada, el tipo de agua e incluso dónde se prepara (no sólo recipiente, sino geográficamente, si hay mayor o menor altitud). Puede parecer exagerado, pero la altitud, la temperatura y la humedad del ambiente influyen mucho en el resultado y condicionan el método a utilizar. Veamos los trucos más usados por los grandes chefs para conseguir el arroz blanco perfecto y con el máximo sabor.
SI TE OLVIDAS DE LOS ARROCES INSTANTÉNOS Y LO HACES, HAZLO BIEN

Para ello lo más importante es cuadrar bien tiempos y proporciones, para así lograr un arroz blanco en su punto, ni muy duro ni muy blando. Veamos primero las proporciones: para el arroz de grano largo, dos tazas de agua por cada una del alimento; para el grano corto, una taza y un cuarto de agua por cada una de arroz. Por último, lo aconsejado para el integral sería una taza y tres cuartos de agua por cada dosis. Veamos ahora el cocinado en sí, antes de meternos en qué añadir. Recuerda que primero estamos en cómo cocerlo correctamente.


































