El aviso urgente de Tráfico para renovar el carnet de conducir a los mayores de 65 años

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El reconocimiento médico: qué pruebas te hacen y qué puede impedir que renueves

doctor holding red stethoscope

El trámite no incluye examen teórico ni práctico: lo que hay que superar es un reconocimiento de aptitud psicofísica en un Centro de Reconocimiento de Conductores (CRC) autorizado, que después comunica el resultado a Tráfico. Allí se hace primero una entrevista clínica —antecedentes, enfermedades diagnosticadas, medicación habitual, consumo de alcohol o tabaco— y una exploración general con toma de tensión, pulso y auscultación cardiopulmonar. A eso se suma la parte sensorial: agudeza visual con o sin gafas o lentillas, campo visual, visión de colores y resistencia al deslumbramiento, además de una audiometría. La prueba más reconocible es la psicotécnica por ordenador, que mide coordinación visomotora bimanual, anticipación de la velocidad, tiempos de reacción y atención sostenida. Todo sigue el protocolo de exploración médico-psicológica de la DGT, que unifica los criterios del anexo IV del Reglamento General de Conductores.

La DGT insiste en que las pruebas y los criterios son idénticos a cualquier edad y que a partir de los 65 años no hay exámenes extra: lo que cambia es la frecuencia, con renovación cada cinco años en el permiso B —cada tres en los profesionales— frente a los diez habituales. El resultado, sin embargo, puede condicionar el carné. Si se detecta una enfermedad o deficiencia que no impide renovar pero puede agravarse, se acorta la vigencia y se paga una tasa proporcionalmente menor. También cabe imponer restricciones que figuran en el reverso del permiso: uso obligatorio de gafas o audífonos, conducir solo de día, limitar la zona o añadir espejos. Entre las condiciones que pueden llevar a un informe desfavorable están la epilepsia, el deterioro cognitivo o la demencia, la pérdida de conciencia, un infarto reciente, arritmias, la apnea del sueño sin controlar, la diabetes insulinodependiente con hipoglucemias graves, trastornos psiquiátricos incapacitantes y fármacos que alteran la atención. Cada caso se valora de forma individual, y aportar informes recientes del especialista ayuda a fijar una vigencia ajustada. El coste son 24,58 euros de tasa —gratis desde los 70— más el reconocimiento, que ronda los 35 euros.


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